Científicos de diversos centros japoneses han determinado que los niveles elevados de fibrinógeno circulante antes del inicio de la inmunoterapia se asocian a una menor tasa de respuesta y a peor supervivencia global en pacientes con carcinoma esofágico de células escamosas. Este grupo de pacientes se benefició más del tratamiento …
Científicos de diversos centros japoneses han determinado que los niveles elevados de fibrinógeno circulante antes del inicio de la inmunoterapia se asocian a una menor tasa de respuesta y a peor supervivencia global en pacientes con carcinoma esofágico de células escamosas. Este grupo de pacientes se benefició más del tratamiento de primera línea con la combinación de quimioterapia e inmunoterapia que con la doble inmunoterapia. En contraste, se observó la tendencia opuesta en los pacientes con niveles bajos de fibrinógeno.
En el análisis de muestras quirúrgicas, los investigadores hallaron que los pacientes del primer grupo también presentaron una infiltración intratumoral por neutrófilos significativamente mayor, hallazgo que pudo ser confirmado mediante un análisis transcriptómico, el cual mostró un enriquecimiento de las rutas relacionadas con la activación y extravasación de estas células inmunitarias en el tumor. Satoru Matsuda, científico de la Universidad de Keio y director del estudio, afirma que los neutrófilos se asocian a un microambiente de rasgos inmunosupresores, caracterizado por una funcionalidad disminuida de los linfocitos T citotóxicos, la cual favorece la progresión de la enfermedad.
Esta observación estaría respaldada por estudios previos que ya habían descrito una correlación inversa entre neutrófilos y linfocitos CD8+, añade el investigador. Matsuda prosigue indicando que, aunque la introducción de los inhibidores de los puntos de control inmunológico ha mejorado el tratamiento de la enfermedad avanzada, la variabilidad en la respuesta y el riesgo de toxicidades hacen necesaria la identificación de biomarcadores fiables en la selección de la terapia más apropiada. El fibrinógeno ofrece ventajas como biomarcador en este ámbito, ya que está siendo ampliamente utilizado en el pronóstico de múltiples tipos de cáncer y es fácilmente evaluable en la práctica clínica habitual, concluye el científico.
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