El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha cambiado su agenda de la noche a la mañana. El motivo: el avance de la Ley de Amnistía, que este jueves pasó su primer trámite en la Asamblea Nacional, para la liberación de los presos políticos. El … exmandatario ha viajado a Caracas para participar en los actos que se están organizando en torno a esta iniciativa, como la Comisión por la Convivencia Democrática y la Paz, a los que ha sido invitado por la presidente encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, con la que mantiene una relación fluida desde hace años.

Según ha podido saber este periódico, el expresidente salió durante la noche este jueves de urgencia de España rumbo a Venezuela, adonde llegó el viernes previsiblemente en vuelo comercial y tras hacer alguna escala, pues no hay vuelos directos a la capital venezolana en estos momentos.

Nada más llegar a Caracas, Zapatero ha alabado a Delcy Rodríguez, de quien dice tener una «gran confianza». El expresidente ha señalado que la presidenta encargada ha dado en un tiempo récord pasos que están produciendo «una nueva manera de respirar» en el país suramericano, «tras muchos años muy difíciles».

Este viaje a Venezuela no estaba contemplado en la agenda del expresidente, que tenía previsto asistir este domingo a un concierto en el Auditorio Nacional de Madrid organizado por la Embajada de China en España con motivo del año nuevo lunar. Según ha podido saber ABC, Rodríguez Zapatero había confirmado su presencia en este evento, al que también tiene previsto asistir la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz.

Zapatero, que puso a China como prioridad de su política internacional durante su época como presidente y es uno de los nexos entre el régimen de Pekín y el Gobierno español, era uno de los invitados de honor a esta actuación de la Shanghai Chinese Orchestra y su espectáculo musical ‘Los colores de China’.

El expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero ha llegado a Caracas, pero no como exmandatario. Llega como ciudadano privado. Su visita no es oficial, lo que le permite operar en los espacios grises donde la diplomacia se convierte en algo más flexible.

Según fuentes del Parlamento, nadie está completamente seguro de cuál será el verdadero alcance de su rol en el diálogo que Delcy Rodríguez ha impulsado. Esa incertidumbre no es accidental. Es el espacio donde Zapatero prospera. Sin credenciales oficiales, sin responsabilidad institucional, puede ser todo para todos: asesor, mediador, mensajero…

Lo que sí se sabe es dónde se hospeda. El Hotel Cayena, un recinto de lujo discreto del barrio La Castellana, una de las zonas más caras de Caracas, se convertirá en su cuartel general no oficial. Un lugar donde los encuentros pueden ocurrir sin registro, donde las conversaciones pueden suceder sin protocolo. En Caracas, la dirección de un hotel dice más que cualquier comunicado oficial. Y Zapatero eligió bien.

Tramitación de la ley de amnistía

Después de mantener un perfil bajo durante meses, que solo rompió esta semana durante la presentación de un libro en el Ateneo, el expresidente parece querer acaparar el foco en un momento de gran transcendencia para Venezuela, como es la aprobación de la Ley de Amnistía que permitirá salir de las cárceles chavistas a cientos de presos políticos. Un escenario que le permitirá al expresidente español reivindicar su papel de mediador en las excarcelaciones de los últimos meses, durante el mandato de Nicolás Maduro, participando también algunas de las liberaciones posteriores a la caída del dictador chavista.

Además de la participación en actos relacionados con la amnistía, como una mesa para la liberación de presos políticos, el expresidente se vería con algunos miembros de la oposición, como Henrique Capriles y Stalin González, de la bancada Libertad en el Parlamento y representantes de Unión y Cambio y Un Nuevo Tiempo (UNT)

La visita de Zapatero a Caracas, que durante una década ha mantenido una relación fluida con el régimen bolivariano, se produce en pleno proceso de transformación en Venezuela tras la caída de Maduro. Bajo la atenta mirada de Trump, la presidenta encargada lleva semanas acelerando cambios, como la reestructuración del estamento militar, la aprobación de la ley de hidrocarburos, así como la expulsión del Gobierno y posterior detención de uno de los más estrechos colaboradores de Maduro, su testaferro Alex Saab, que podría ser extraditado de nuevo a EE.UU. También se ha acelerado la excarcelación de presos políticos, labor que culminará con la Ley de Amnistía, en proceso de tramitación, anunciada por Delcy Rodríguez hace justo una semana y recibida con cierta cautela por las ONG.

 

Ausencia de la política nacional

El viaje de Zapatero a Venezuela, del que se ha desmarcado Exteriores -«dado que el expresidente no ha viajado ni en nombre, ni a instancias del Gobierno, no podemos informar de su agenda»-, coincide con un momento en el que su participación en la política nacional ha descendido significativamente. En las elecciones generales del 23-J, Zapatero se convirtió en una suerte de referente moral e intelectual del sanchismo para agitar a las bases socialistas y retener La Moncloa. Su presencia en la campaña fue reiterada, al contrario de lo que sucedió este diciembre en Extremadura y ahora en febrero en Aragón, donde el también ex secretario general del PSOE ha desaparecido del mapa. Ni un solo acto, ni un solo mitin.

También ha sido clave, durante meses, para desatascar las negociaciones con Junts per Catalunya y con Podemos en momentos complicados para el Gobierno de PSOE y Sumar, en una legislatura en la que los votos de ambos partidos, tan distantes ideológicamente entre sí, son indispensables. Su interlocución con el independentismo catalán se acrecentó el año pasado tras la entrada en prisión de Santos Cerdán, caído en desgracia por su supuesta participación en el cobro de mordidas por amañar la adjudicación de contratos de obra pública, quien hasta ese momento había sido la figura de referencia para negociar con el prófugo Carles Puigdemont en Suiza.

Justo cuando el chavismo se tambalea, tras la caída de Nicolás Maduro por la intervención militar de Estados Unidos, el expresidente ha pasado del casi todo al casi nada. De ser un comodín para Pedro Sánchez al ostracismo. Su primera aparición pública, de hecho, fue el martes, en el Ateneo de Madrid, en la presentación del libro ‘Las huellas de la Transición’. Allí, se le preguntó si realizó alguna mediación para el rescate de Plus Ultra, por 53 millones de euros, pero él lo negó tajantemente: «No, ninguna. Cero. Cero absoluto». Y es que Zapatero había mantenido encuentros con uno de los directivos de la aerolínea detenidos en diciembre después de trascender una investigación judicial contra la misma por el presunto blanqueo de fondos públicos y oro venezolanos. Misterioso, el expresidente emplazó a los próximos «días, semanas y meses» para aclarar su «papel». «Se irá conociendo. El que ha sido y el que es porque, lógicamente, ese vínculo sigue», se limitó a decir sobre su intervención en Caracas.

Precisamente, las incógnitas que rodean la relación de Zapatero con el chavismo escaman al PP, el principal partido de la oposición, y se tradujeron en enero en una ampliación de los planes de trabajo de la comisión de investigación del Senado originalmente registrada para esclarecer el caso Koldo, pero que se ha ido expandiendo a otras tramas de corrupción que afectan al Ejecutivo directa o indirectamente. Los populares, con mayoría absoluta en la Cámara Alta, añadieron el rescate de Plus Ultra y ya han anunciado que citarán al expresidente para responder por esta ramificación. En este órgano no solo es obligatorio por ley que Zapatero acuda cuando se le llame, sino que no podrá mentir porque está tipificado como un delito. Siempre puede guardar silencio, pero, si habla, tiene obligación de decir la verdad.