«Nikolás escucha bien porque no te lo diremos otra vez. Y esto es para este partido. Sabemos todo de ti y de tu familia, sabemos dónde está tu hermano, dónde viven tu padre y tu madre (y los mencionan con el nombre de pila), … sabemos vuestra casa familiar (y aparece escrita la dirección exacta), os tenemos localizados, así que más vale colaborar, ¿dale? Tenés que perder este partido contra Valerio (Aboian) de la forma más disimulada posible o te prometo que iremos a por vos, a por tu hermano, a por tus padres y les secuestraremos. No tenemos nada que perder. ¿Oíste bien? Colaborá en este partido o asume las consecuencias. Sabemos tu documentación (y clavan el número de DNI) y sabemos donde andás ahora mismo». Este mensaje lo recibe en su móvil personal Nikolás Sánchez Izquierdo (26 años), tenista 279 en el ranking ATP, este pasado miércoles hora y media antes de la disputa de su partido de individuales.
«Colaborá en este partido, perdelo disimuladamente, sin decir nada ni mencionar nada y todo irá bien, sino te prometo que no salís de acá y acabaremos de la misma manera con tu familia, ¿dale? Con calma y hacelo o prepárate para todo. Atrévete a desobedecer y estás acabado», insisten con marcado acento argentino. El catalán estaba ultimando en el Jockey Club la preparación de su partido de octavos de final del Challenger 125 de Rosario, que reparte 225.000 dólares en premios, ante el argentino Valerio Aboian, situado en el ranking más allá del top-500 (526) y que ingresó al cuadro final como ‘Lucky Loser’. Poco después también disputaba el dobles junto a su compañero Genaro Alberto Oliveri.
Sánchez Izquierdo se queda incrédulo primero y luego entra en pánico porque «me dan detalles muy explícitos y exactos de mis datos personales y de mi familia». El joven tenista rememora para ABC la angustia que sintió en ese momento a más de 10.000 kilómetros de distancia de casa. «Me quedo paralizado, miro a mi alrededor para ver si es una broma de mal gusto y se lo envío a mi entrenador, Pedro Cachín, que lo tenía justo delante. Es la única persona de confianza cerca de mí. Y él siente la misma angustia que yo. Él ha sido jugador y ya nota en un primer momento la gravedad del asunto. Ni me habla, me dice: ‘quédate aquí’, y se va corriendo».
Un claro trasfondo de apuestas ilegales
Nikolás está tranquilo y sereno. Nos recibe en Sant Andreu de Llavaneres, un municipio ubicado a unos 40 kilómetros al noreste de Barcelona. Medita cada palabra y transmite aplomo. No duda en denunciar la amenaza, con un trasfondo delictivo de apuestas ilegales, ya que aunque Aboian jugaba en casa, la diferencia de ranking apuntaba a un claro favoritismo hacia el español. Niko no esconde la congoja y la ansiedad que le generó el peligro que acecha a sus seres queridos. «Escribo a a mi novia, le digo que disimuladamente se ponga en contacto con mi familia, averigüe dónde están y si están bien», detalla. El tenista enseguida recibe la información requerida. «Por favor, júntalos y cuando estéis solos llamadme para que pueda explicar la situación», alecciona a su pareja.

Nikolás posa para ABC tras regresar de Argentina
MIQUEL MUÑOZ
Con la familia a salvo, Sánchez Izquierdo y su entrenador valoran qué deben hacer y cómo actuar para respetar el Programa Anticorrupción de la Agencia Internacional de Integridad del Tenis. «Juntamos a los máximos responsables y trasladamos la situación. Yo me quedo aislado en una sala y me ponen vigilancia policial. La organización del torneo, con su directora Gabriela a la cabeza, tuvo un trato exquisito. Vinieron a tomarme declaración para que no tuviera que abandonar las instalaciones. Mi familia también denunció en la comisaría más cercana de casa».
El tenista se plantea seriamente la posibilidad de no jugar. «Es una paradoja porque vas muy lejos de casa para jugar e intentar ganar. Pero la seguridad de mi familia y la mía era lo primero. Pienso que, si me marcho, igual corro menos peligro y se deja bien claro que a no ser que se retire el partido de las casas de apuestas, de todas las casas de apuestas, yo no iba a saltar a pista», explica. El partido se va aplazando. «Era un perder o perder. Si perdía el partido, perdía lo que quería, y si ganaba el partido, podía perder la seguridad mía y de mi familia…», lamenta.
«Estaba mucho más pendiente de lo que pasaba fuera de la pista que de lo que pasaba dentro. Tenía miedo. Y lo que genera la situación para mí… te ponen vigilancia, cierran la pista… Tenía la sensación de que algo iba a pasar«
Nikolás Sánchez Izquierdo
Tenista profesional
Retiran el partido de las casas de apuestas y programan una hora de inicio sin tener en cuenta el estado anímico de Sánchez Izquierdo, que acaba perdiendo 7-5 y 6-4. «En un primer momento mi reacción es la de pensar que vas a poder con todo, de que nada ni nadie te puede. Pero como dice mi entrenador, no somos nada. Y viene alguien por arriba, pum, y te pisa. Pues a mí, claramente, me pisaron porque luego en la pista me vi sin ningún tipo de control sobre mis capacidades», avisa.
Y rememora el infierno que sufrió durante el encuentro, a pesar de que se disputó a puerta cerrada: «Estaba mucho más pendiente de lo que pasaba fuera de la pista que de lo que pasaba dentro. Tenía miedo. Y lo que genera la situación para mí… te ponen vigilancia, cierran la pista… Tenía la sensación de que algo me iba a pasar. Desconfiaba de ese porque me está mirando así, de aquel porque me anima asá… Hacía viento, se movió una valla publicitaria y yo ya pensaba que alguien estaba entrando a por mí… Nunca había experimentado una sensación así y perdí el control. Mi cabeza no estaba en la pista ni mucho menos».
El estrés del tenista es de tal magnitud que el partido de dobles que debía jugar a continuación ya ni se disputa. «Era imposible por las consecuencias anímicas que había tenido ya en el partido de individuales. Ni nos lo planteamos». Poco a poco se va recuperando. Aterrizó este mismo viernes en El Prat y el abrazo con los suyos fue como ganar un torneo. «Todos hemos sufrido pero estoy agradecido por toda la gente que tengo al lado y que me ha ayudado en este proceso. Ahora quiero saber un poco el origen, el motivo y la razón de todo de todo esto«, advierte. Y añade: «No tengo miedo, pero es como todo. Ayer un poquito, hoy un poquito menos y mañana quizás menos aún».
No le tiembla la voz cuando explica los motivos que le han llevado a rebelarse y a denunciar lo que le ha pasado, desafiando amenazas y riesgos desconocidos. «Hablo porque quiero que se sepa la verdad y quiero que se dé voz a situaciones que pasan, que creo que ningún jugador ni persona debería tolerar», apostilla antes de apuntar: «Hay jugadores que se han sentido identificados y, en parte, pretendo darle la máxima voz que pueda también por ellos, por si puedo evitar que uno el día de mañana esté en esta situación. Y que haya protocolos o que haya medidas de protección para nosotros. Si eso pasa estaré contento y encantado de haber podido ayudar».
Hablo porque quiero que se sepa la verdad y quiero que se dé voz a situaciones que pasan, que creo que ningún jugador ni persona debería tolerar»
Nikolás Sánchez Izquierdo
Tenista profesional
Sánchez Izquierdo acaba su charla con ABC destacando que esta agresión supera vastamente los insultos que se reciben por las redes sociales. «El grado de alerta mayor nace porque es algo que va un paso más allá. Desgraciadamente, toleramos cosas que no deberíamos de tolerar: que acabes un partido y te insulten en tu perfil o se metan con tu familia. Pero algo así nunca me había pasado. Y no soy conocedor de nadie al que le haya pasado. Quizás ahora que me ha pasado a mí, a lo mejor alguien me dirá ‘pues mira, a mí también me pasó’».