Al inicio de esta década la obra de Luis López Lejardi (Torrelavega, 1957) regresaba al primer plano expositivo con una comparecencia en el Palacete del … Embarcadero, junto al artista Juan López, que en realidad fue doble en el tiempo al verse interrumpida por la pandemia. Ahora, casi seis años después, como pura justicia poética, su obra se instala en el Museo santanderino MAS, con otro acicate histórico: ser el artista que abre una etapa en el museo que desembocará en una nueva dirección y gestión. La suya es la primera de las, al menos, siete exposiciones temporales programadas hasta 2027. Desde el próximo viernes hasta el 31 de mayo, pondrán verse las creaciones de este artista «inquieto, culto e intuitivo», dotado asimismo de un gran talento natural para la creación artística que ha venido asegurando su formación autodidacta. Un creador que alcanza su madurez a base de un acusado empeño en estar en contacto con el mundo del arte más actual, tanto por sus visitas a museos y galerías, como en la continuada lectura de libros de historia y crítica de arte, además de viajes a las grandes manifestaciones europeas, como el que llevó a cabo en 1987 a la Documenta de Kassel y al Skulptur Projekte Münster, ambas en Alemania.

Este viaje le reafirmará en su ya iniciada trayectoria artística de «captación, manipulación, transformación y conformación de desechos industriales en imaginativas nuevas obras e instalaciones».

  • Temas de sus obras
    La oposición a la contaminación atroz a la que sometemos a la naturaleza, el reciclaje como hábito saludable o su inquietud ante el lujo excesivo

  • Proceso creativo
    Parte siempre de los materiales que le hablan y le emocionan. Algunos son de desecho, otros comprados en almacenes, o incluso piezas encontradas

Bajo el epígrafe de ‘Fábulas de la visión’, la presencia de López Lejardi en el Museo, que viene arropada por el comisariado, el análisis y la selección de sus creaciones, junto al artista, por Lidia Gil y Fernando Zamanillo, certifica que «no ha dejado de evolucionar en su propuesta creativa hasta el momento presente», pudiendo adscribirse su línea de trabajo dentro de la vanguardia europea, con antecedentes en el dadaísmo de Marcel Duchamp y sus ready-made, el arte del ensamblaje, el arte povera, el minimal y el popart.

'Donde termina el lujo', 2025. Cerámica, plástico y metacrilato.

‘Donde termina el lujo’, 2025. Cerámica, plástico y metacrilato.

Entre sus afinidades artísticas admira especialmente la obra de Joseph Beuys, Mario Merz y Andy Warhol. De las diversas exposiciones que integran su currículo profesional cabe destacar las realizadas en la galería Siboney (1993 y 1996); Una mirada parcial/8 artistas para los 90 en la Sala de la entonces Obra Social de Caja Cantabria (1993); El puente de la visión 3, en el MAS (1997); Memoria de fin de siglo, Palacete del Embarcadero (2000) y Área de Servicio, Centro Cultural La Vidriera, Maliaño, (2011), y con especial referencia a las dos últimas, por su proximidad a esta: la titulada ‘Doble-T Abrir los ojos y ver una sola imagen’, la mencionada junto a Juan López, en el Palacete del Embarcadero (2020), y su última muestra individual, ‘Formas vehiculares,’ en la galería Juan Silió (2023).

Luis López Lejardi fue, además, reconocido con el segundo Premio de Escultura Jesús Otero otorgado por la Consejería de Cantabria en los años 1993 y 1998.

Su proceso creativo parte siempre de los materiales que le hablan y le emocionan. Algunos son de desecho o restos que rescata de fábricas o empresas de metacrilato. Otros son comprados en almacenes de saldo o tiendas de chinos. Otros son piezas encontradas directamente en la basura, «lugar que considera una valiosa fuente de provisiones y que nos habla de una sociedad de hiperconsumo. Todos estos elementos son poéticamente transformados por el mágico arte de la metáfora».

Entre las cuestiones y terrenos que contienen sus obras están su oposición a la contaminación atroz a la que sometemos a la naturaleza, el reciclaje como hábito saludable o su inquietud ante el lujo excesivo y pedante. También su amor por la poesía, la música y la armonía, el simbolismo de los colores y las formas, y la admiración por el orden sagrado que subyace en la creación.

'Calandria veraz', 2025. Metacrilato.

‘Calandria veraz’, 2025. Metacrilato.

‘Fábulas de la visión. Miradas verticales’, recoge una selección de los trabajos más recientes de Luis López Lejardi, en su mayoría derivados del plástico. Lidia Gil sostiene que «hay artistas para los que la creación es un hecho impulsivo, vital, inspirado y salvífico. Constituye para ellos el anclaje a una realidad que a menudo resulta demasiado intensa, incluso hiriente, fruto de una desmesurada sensibilidad ante lo que acaece». Ese es el caso de Luis López Lejardi. Crear piezas artísticas –como poemas visuales o fábulas de la visión– constituye su «particular diálogo con el mundo, con todo lo que le rodea y le importa, con las noticias que recibe y le provocan».

Materiales

Su proceso creativo parte siempre de los materiales, «el núcleo duro de su trabajo». En ellos descubre sus maravillosas posibilidades. Algunos los rescata de fábricas o empresas de metacrilato, como Átomo en Maliaño, con quienes mantiene una estrecha relación.

Otras son piezas encontradas directamente en las basuras y contenedores, lugares que considera una valiosa fuente de provisiones y que nos habla de nuestra sociedad de hiperconsumo. En todos estos objetos que aparentemente nada valen, encuentra «su capacidad comunicativa, su potencial estético», a juicio de Lidia Gil. «Los transforma, los ensambla y los combina con brillantez. A veces con tal sencillez que nos deja boquiabiertos ante tal transfiguración».

En sus piezas asoma «la necesidad terapéutica de un equilibrio que vive lejos de nosotros cual utopía. A menudo el humor». Y todo ello, atravesado por esa mirada vertical que reivindica en el título de la exposición, «esa perspectiva elevada en la que se sitúa el autor como creador y que también posee todo aquel que ejerza la capacidad de vuelo que posibilita nuestra mente, también creadora y transformadora de la realidad».

La historiadora del arte subraya que el mundo nuevo generado por López Lejardi y que comparte en esta muestra, es «un nuevo territorio ganado, un mar en el que se confunde lo común con lo insulso, lo pobre con lo insustancial, lo viejo con lo caduco e infértil, demostrando así que en todas las cosas puede anidar el germen de la belleza».

Por su parte, Zamanillo, exgalerista y exdirector del Museo, en un escrito sobre la trayectoria de López Lejardi recuerda que al artista le gusta mucho hacer citas y jugar con ellas cuando conversa.

En este sentido, tras definirle como «culto y leído» y destacar su «buena memoria», propone la famosa frase, comúnmente repetida, de Theodore Roosevelt: ‘Mantén tus ojos en las estrellas y los pies en la tierra y no olvides la tienda’ como fundamento «en la descripción de su personalidad y, por ende, en el resultado de su trabajo artístico». Y apunta: «Doy por sentado que Lejardi ha mantenido y aún mantiene muy bien sus ojos en lo alto, en las estrellas que nombra la cita, las que no dejan de ser una metáfora de lo profundo de su ser, donde no solamente se guardan como un preciado tesoro, en una irrompible ampolla de brillante luminosidad, las más valiosas esencias del yo, las de su vida, las de su personalidad, su inteligencia siempre activa y su fuerza de voluntad en pos del acto creativo, la ilusión, la fantasía y la finalmente corporeizada, hecha objeto, como también el encuentro fortuito, el descubrimiento vestido con la ligera ropa de lo casual».

Fernando Zamanillo alude, finalmente, a que el artista tiene los pies en la tierra y no olvida su tienda, «es decir, su casa, su taller de trabajo, donde también almacena los objetos y materiales elegidos para la consecución de una idea final prevista y diseñada, además de aquellos que serán susceptibles de ser acumulados, transformados y ensamblados».

En el MAS se sucederán las siguientes muestras: De marzo a mayo, José Luis Serzo. De junio a octubre, l albergará la obra de Chelo Matesanz, comisariada por Marta Mantecón, y de junio a agosto presentará el proyecto de Gorka Mohamed, ‘This is Not Kleicha’, también comisariado por Mantecón. De septiembre a diciembre, la muestra de Majo García Polanco y ‘Humus’, de José Cobo.