El partido frente al Eibar tuvo un epílogo doloroso para el Real Zaragoza, que vio cómo perdía a su gran fichaje de invierno para lo que quedaba de partido… y quizá para varios más. El árbitro, Berstard Servera, expulsó a El Yamiq por una supuesta agresión a Aleix Garrido, jugador del Eibar. 

El central marroquí, en un encontronazo con el futbolista armero, soltó el brazo a destiempo, de manera imprudente. Su mano contactó con Garrido, aunque la realización de televisión mostró claramente que fue un contacto muy leve en el hombro izquierdo del futbolista del Eibar, que se fue al suelo simulando una agresión en la cara que no existió y dando un buen número de volteretas.

El colegiado lo vio suficiente como para expulsar a El Yamiq, y el VAR no le invitó a corregir su decisión. Por lo tanto, el Real Zaragoza se quedó con un jugador menos, y ahora está a expensas de saber qué sanción le puede caer, aunque previsiblemente recurrirá la tarjeta roja a su futbolista.

Arturo Daudén Ibáñez, exárbitro internacional y de Primera División, ha diseccionado la acción en su cuenta de X, y ha sido muy claro al respecto, especialmente con la reacción de Garrido tras recibir la supuesta agresión. «He contado hasta 9 giros de Aleix Garrido sobre su propio cuerpo (volteretas), tras un ligero manotazo de El Yamiq. Si hay un indicio claro de simulación son las volteretas posteriores a la acción. Posteriormente parecía haberse dislocado el hombro, quizás por el exceso de giros. Una vez ratificada la tarjeta roja, se ha levantado fresco como una rosa», ha señalado el excolegiado de Cantavieja (Teruel).

Daudén Ibáñez también fue crítico con el jugador del Real Zaragoza: «Lo que ha hecho El Yamiq es impropio de un jugador profesional, torpe e inocente». Sin embargo, ha criticado que desde la sala de videoarbitraje no se hiciera por cambiar el veredicto del colegiado balear: «No llego a entender qué otras evidencias necesita el VAR para intervenir. Siempre pensé que el VAR ayudaría a reducir la simulación, con acciones de este tipo, muchas dudas».