El festival lumínico Llum BCN clausura este domingo su decimoquinta edición tras iluminar los «paisajes nocturnos» de diez distritos de Barcelona, en una convocatoria que habrá atraído hasta esta noche a unos 300.000 visitantes, según la estimación del Ayuntamiento. El certamen ha combinado arte, tecnología y arquitectura, con propuestas de 12 creadores profesionales y 18 instalaciones a cargo de escuelas universitarias de diseño, artes y arquitectura de la ciudad.
Entre los artistas que han estrenado obra en esta edición figuran el cineasta Albert Serra, la artista Laia Estruch y la creadora Lola Solanilla, en una programación que también ha recuperado piezas emblemáticas de ediciones anteriores, como trabajos de Cabosanroque y Antoni Arola, coincidiendo con el cierre de etapa de Maria Güell al frente de la dirección artística del festival.

El festival Llum BCN vuelve a iluminar Barcelona / ZOWY VOETEN
El festival ha iniciado el proceso para elegir a la persona que lo dirigirá durante las tres próximas ediciones, con el plazo de presentación de candidaturas abierto hasta el 17 de febrero. En el marco de la Capital Mundial de la Arquitectura 2026, el Llum BCN ha ampliado este año su presencia al conjunto de la ciudad con diez instalaciones artísticas, una en cada distrito, ubicadas en edificios y espacios de referencia. Estas propuestas han incorporado una dimensión multidisciplinar, con la combinación de iluminación, danza, música en directo y artes visuales.
Fachadas de azul
Barcelona fue distinguida el pasado julio como Capital Mundial de la Arquitectura 2026, un reconocimiento que otorgan la Unesco y la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona. En paralelo a las instalaciones artísticas repartidas por los 10 distritos, la ciudad también ha iluminado simultáneamente los ocho sitios Patrimonio Mundial de la Humanidad de Barcelona, que han teñido sus fachadas de azul como gesto simbólico de bienvenida.
La programación de la capitalidad de la Arquitectura incluirá actividades que subrayen los valores transformadores de la arquitectura, no solo como una disciplina técnica, sino también como una herramienta para mejorar la calidad de vida, repensar los espacios públicos y abordar cuestiones cruciales como el cambio climático y la cohesión social.