La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen tiene un plan. Ha ido perfeccionando la fórmula tras cerrar los acuerdos comerciales con Mercosur e India: primero concluyes unas negociaciones congeladas durante años, luego alcanzas un pacto ‘in extremis’, bien soslayando los «sectores sensibles» (la agricultura, sobre todo), bien separando – en otros reglamentos u otros pactos – los aspectos más polémicos. El último paso es la firma, con visita institucional incluida.
Bruselas pretende repetir esta hoja de ruta con Australia cuyo ministro de Comercio y Turismo, el laborista Don Farrell, viajará la próxima semana a Bruselas para reunirse con su homólogo Maroš Šefčovič. Si se llega a un entendimiento, según medios australianos, Von der Leyen tiene previsto viajar a Australia a finales de este mes. Sin embargo, tanto el campo europeo como el australiano, velan armas por producciones como la carne de vacuno y ovino así como por el azúcar y el arroz. ¿Misión Imposible para la presidenta de la Comisión?
Australia juega fuerte en el ámbito agrícola
«Actualmente Australia ya exporta producción agrícola», advierte el profesor de Economía, Finanzas y Contabilidad de ESADE Pedro Aznar. Según un reciente análisis del Ministerio de Agricultura, este país exportó a nivel mundial carne de bovino congelada en 2024 por un montante de 5.543,8 millones de euros. Le siguieron otros productos agroalimentarios como el trigo (5.212 millones), la carne de ovino o caprino (3.521 ,1 millones), carne de bovino fresca (3.298,6 millones) y semillas de nabo de colza (2.806 millones).
Aznar, señala que «Europa tiene una balanza comercial positiva con Australia, tanto en bienes como en servicios» y lo considera una buena apuesta. El análisis del departamento que dirige Luis Planas calcula que los europeos exportaron al mercado australiano durante 2024 productos agrícolas, por un montante de 4.220 millones de euros frente a unas importaciones de 1.874 millones.
A los australianos les vendimos productos de panadería o pastelería (307,3 millones de euros), vino (284,3 millones), carne de porcino (281,2 millones), aceite de oliva (273 millones) y chocolate o preparaciones alimenticias con cacao por un valor de 258,1 millones. Desde Australia importamos semillas de colza (1.029 millones de euros), vino y mosto por 160,9 millones, lana sin cardar ni peinar por 109,2 millones, semillas, frutos y esporas para la siembra (98,9 millones) y carne de bovino por un montante de 93,1 millones.
Australia exportó a nivel mundial carne de bovino congelada, en 2024, por valor de 5.543,8 millones de euros. Le siguieron el trigo (5.212 millones), la carne de ovino o caprino (3.521 ,1 millones), carne de bovino fresca (3.298,6 millones) y semillas de nabo de colza (2.806 millones).
En el caso de España, según este informe, registramos un superávit comercial con Australia a nivel agroalimentario de 379 millones de euros. En el lado de las exportaciones alcanzamos un valor de 420 millones de euros principalmente aceite de oliva (197 millones), bebidas espirituosas (26 millones), productos de panadería (22 millones) y legumbres y hortalizas en conserva (19 millones), mientras que importamos por solo 41 millones de euros principalmente frutos secos (14,07 millones) y jugos y extractos vegetales (3,97 millones).
En busca de un equilibrio
Sin embargo, Aznar (ESADE) admite que la apertura de nuevos mercados representa «un reto» para los agricultores, así como permitir la entrada de más productos agrarios «pues las rentas agrícolas crecen menos que los costes, y el mercado ya es muy competitivo». El profesor de ESADE sí cree que será «un tema a debatir» en las negociaciones entre europeos y australianos, «en el que habrá que buscar equilibrios en el que ambos negociadores se sientan cómodos». Una percepción muy similar tiene Javier Ramos, docente en EAE Business School, quien sostiene que todo va a depender de que los europeos seamos lo suficientemente realistas y pragmáticos «para priorizar la necesidad de acuerdos» evitando dar un imagen de debilidad.
En el caso del futuro acuerdo comercial con Australia, Ramos destaca que algunos sectores puede incrementar sus exportaciones hasta un 35% y coincide en que serán, sobre todo, los sectores agrícolas «los que tenga que pagar un precio». Este experto teme que algún partido político haga bandera de esta situación y dificulte cualquier consenso sobre qué tipo de relación comercial puede establecer la UE con diferentes países en este contexto.
«El mercado de EEUU es muy relevante, la UE no quiere ni puede renunciar, pero debe reconocer como hizo en su discurso en Davos el primer ministro de Canadá (Mark Carney), que en un mundo polarizado Estados Unidos- China hay que buscar acuerdos con otros socios»
El ‘fantasma’ de 2023 y el ‘factor Trump’
Los antecedentes no son prometedores, porque fue precisamente la presión del campo australiano es la que frustró las negociaciones en 2023. Medios australianos como ‘The Australian’ y ‘Nightly’ se han hecho eco del rol que puede jugar en las conversaciones el nivel de acceso de los productos agrícolas y ganaderos de este país a Europa. Sin embargo, este experto invita a ampliar el foco y explica que «para la UE es importante la importación de minerales de Australia: es un país rico en recursos naturales, que nuestra industria necesita y también ciertos productos agrícolas».
Además, Donald Trump y sus ‘guerras comerciales’ lo han cambiado todo: Aznar (ESADE) sostiene que «el mercado de Estados Unidos es muy relevante, la UE no quiere ni puede renunciar, pero debe reconocer como hizo en su discurso en Davos el primer ministro de Canadá (Mark Carney), que en un mundo polarizado Estados Unidos- China hay que buscar acuerdos con otros socios».
Para Javier Ramos, docente en EAE Business School, viendo «cómo se mueve Estados Unidos, que es de una forma unilateral e imponiendo, versus China, que está siguiendo una estrategia de acuerdos más basados en el pragmatismo, la UE se está quedando en medio». Este analista ve complicado que se puedan mantener «los baluartes de reconocimiento mutuo y de valores» con EE.UU y cree que, ahora, se trata de pactar para disminuir la dependencia de estas grandes potencias. Ramos lamenta la «debilidad» con la que afronta Bruselas todos estos desafíos: «No tiene un peso político internacional capaz de imponer esta lógica basada más en derechos humanos y sostenibilidad «, concluye.
¿Cañones o mantequilla?
Bruselas vuelve a caminar sobre el alambre de una negociación llena de recovecos, para evitar que la frustración del campo europeo crezca. Fuentes de la principal organización agraria europea, el COPA COGECA afirma, a preguntas de La Información Económica’ , que «el acuerdo sigue siendo problemático, especialmente para sectores como el vacuno, el ovino, el azúcar y el arroz, ahora incluso más que en 2023 cuando Australia rompió el acuerdo por la presión de su sector agrícola». En su opinión, 3 años después «la situación es totalmente diferente» tras la firma del acuerdo con Mercosur y, sobre todo, el impacto de los aranceles de Estados Unidos y China sobre la actividad agraria.
«La Comisión Europea se ha dado cuenta de que no podía hacer un Mercosur 2.0 con la India y, por eso, dejó fuera los sectores sensibles centrándose en los intereses ofensivos», José María Castilla (Asaja Bruselas)
Para el mayor representante de los agricultores europeos cualquier concesión a los australianos será muy beneficiosa, porque les dará acceso a un mercado de 450 millones de consumidores frente a los 28 millones que tiene la población de este país. En su opinión, todo dependerá de cómo se gestione el acuerdo y las salvaguardas que se incluyan. El director de la oficina de Asaja en Bruselas, José María Castilla, considera que «la Comisión Europea se ha dado cuenta de que no podía hacer un Mercosur 2.0 con la India y, por eso, dejó fuera los sectores sensibles centrándose en los intereses ofensivos». Castilla, buen conocedor de lo que se cuecen en los pasillos de la capital comunitaria, piensa que Von der Leyen «seguirá con la misma estrategia, para no arriesgarse a un bloqueo en esta negociación comercial» y da por hecho que se apartarán a un lado «intereses importantes para la agricultura y ganadería españolas».