Lunes, 9 de febrero 2026, 19:42
Se estima que más de 2.000 salmantinos padecen epilepsia y que en la mayoría de los casos tiene la enfermedad controlada gracias los tratamientos farmacológicos. El problema —señalan desde ASPECyL— es que, pese a tratarse de una enfermedad bastante prevalente, «está bastante estigmatizada, se trata de ocultar y eso repercute en que la sociedad tenga poca información sobre cómo se debería actuar ante un caso de crisis epiléptica».
El presidente de ASPACE, Jesús Alberto Martín, recuerda que «más de la mitad de los usuarios de la asociación tienen problemas epilépticos, y algunos muy graves, por lo que se decidió crear una asociación específica de esta enfermedad».
La epilepsia, aclaran, no se reduce a las conocidas convulsiones, sino que puede manifestarse de otras maneras: «Existen otras crisis epilépticas muy frecuentes en las que pierdes el conocimiento durante unos segundos y no te das cuenta. Se desconectan momentáneamente. Son menos llamativos, pero son muy frecuentes y también peligrosos porque te puedes caer», explica.
Con motivo del Día Internacional de la Epilepsia, las asociaciones de pacientes aprovechan para insistir en la necesidad de investigaciones que abran la puerta a la curación.
«La epilepsia es un funcionamiento anormal de las neuronas del cerebro, que generan unas descargas eléctricas. Se podría decir que un ataque es como si te estuvieras electrocutando». De hecho, uno de los síntomas que presentan los pacientes cuando sufren una crisis es la sensación de corrientes eléctricas por el cuerpo.
Desde ASPECyL celebran cada uno de los avances que se produce en el campo de los tratamientos . «Sabemos que existen algunas cirugías que pueden solucionar la epilepsia, pero que son para pacientes muy concretos, que sí son candidatos». Este tipo de operaciones no se practican en Castilla y León actualmente. Requieren de un alto grado de especialización y una estrecha colaboración entre los servicios de Neurología, Neurofisiología y Neurocirugía.
Una de las técnicas que se emplea para ‘operar la epilepsia’ consiste en colocar una malla en el cerebro que ayuda a localizar el área donde se generan las crisis epilépticas. Posteriormente, se trata esa zona con diversas técnicas quirúrgicas.
Cómo actuar en una crisis
La recomendación de los expertos si en alguna ocasión hay que atender a un epiléptico sufriendo una crisis tiene una premisa clara: «Evitar que se golpee cuando cae al suelo». Lo más normal es que cuando comiencen las convulsiones la persona caiga al suelo. «Hay que intentar que no se desplome: que esa caída sea controlada y, en la medida de lo posible, debemos ayudar a que la persona se tumbe», explica Jesús Alberto Martín.
El según paso es el de retirar objetos alrededor de la persona con los que se pueda golpear en caso de movimientos bruscos. «Respecto a la posición, es mejor ponerle en una postura de seguridad: lateral, para que pueda respirar bien y esté controlado». Durante las convulsiones, la mandíbula se tensa y existe el riesgo de que se muerda involuntariamente en los labios o la lengua, pero aún así «no se recomienda meter la mano en la boca de una persona que está sufriendo convulsiones».
Además, los especialistas insisten en que no hay que intentar sujetar a la fuerza las extremidades ni inmovilizar a la persona durante la crisis, por muy aparatosos que sean los movimientos. Los músculos se contraen de forma involuntaria y tratar de frenar esas sacudidas puede provocar lesiones tanto en el paciente como en quien le está ayudando. Tampoco debe ofrecerse agua ni medicamentos por la boca mientras dura el episodio, porque existe riesgo de atragantamiento.
Estas crisis, aunque muy angustiosas, no suelen durar más de 2 a 4 minutos. Al cabo de ese tiempo, la persona afectada recupera la consciencia. «Si vemos que no se recupera en un tiempo prudencial, conviene llamar al 112 porque quizás necesite otro tipo de apoyo».
Afortunadamente para los afectados, normalmente no recuerdan nada de la crisis epiléptica que han sufrido y tampoco de los desvanecimientos. «Es importante mantener la calma, porque aunque son momentos tensos, una crisis epiléptica no es algo de lo que las personas afectadas se mueran. En cambio, si se desploman y al caer se golpean de gravedad sí puede ser mortal».
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