Se teme que la resistencia a los antibióticos se dispare y sea la causa de más de 10 millones de muertes en el mundo para 2050 si no se ponen los mecanismos necesarios para su control.Las bacterias pueden adquirir resistencia a los antibióticos ya sea por mutación de genes cromosómicos …

Se teme que la resistencia a los antibióticos se dispare y sea la causa de más de 10 millones de muertes en el mundo para 2050 si no se ponen los mecanismos necesarios para su control.

Las bacterias pueden adquirir resistencia a los antibióticos ya sea por mutación de genes cromosómicos endógenos o por intercambio de material genético entre bacterias por transferencia horizontal de genes. De ahí que una de las estrategias para desarrollar nuevas herramientas anti-RA se basa en el sistema inmunitario bacteriano tipo II CRISPR. 

En esta línea, científicos de la Universidad de California en San Diego (EEUU) han aplicado herramientas de vanguardia para contrarrestar la resistencia a los antibióticos. Se trata de un novedoso método basado en CRISPR, similar a las impulsoras genéticas, que se están aplicando en poblaciones de insectos para frenar la propagación de propiedades nocivas, como los parásitos que causan la malaria.

La nueva herramienta de Genética Proactiva (Pro-AG), llamada pPro-MobV, es una tecnología de segunda generación que utiliza un enfoque similar para desactivar la resistencia a los fármacos en poblaciones bacterianas. «Con pPro-MobV, hemos trasladado el enfoque de impulso genético de los insectos a las bacterias como herramienta de ingeniería de poblaciones», según expuso Ethan Bier, profesor del Departamento de Biología Celular y del Desarrollo. «Con esta nueva tecnología basada en CRISPR, podemos tomar unas cuantas células y liberarlas para neutralizar el RA en una gran población objetivo», agregó.

Tal como se publica en ‘Nature npj Antimicrobials and Resistance’, los investigadores pudieron constatar que este sistema pPro-MobV de próxima generación puede explotar un túnel de apareamiento bacteriano creado naturalmente entre células para propagar los elementos incapacitantes clave.

En concreto, demostraron que el proceso funciona dentro de biopelículas bacterianas, que son comunidades de microorganismos que contaminan diversas superficies y pueden ser extremadamente difíciles de eliminar con los métodos de limpieza convencionales. Las biopelículas también contribuyen a la propagación de enfermedades y se crean en la mayoría de las infecciones que conducen a enfermedades graves, en parte porque las biopelículas ayudan a combatir los antibióticos creando una capa protectora de células que dificulta la difusión de los antibióticos.

«El contexto de la biopelícula para combatir la resistencia a los antibióticos es particularmente importante, ya que esta es una de las formas de crecimiento bacteriano más difíciles de controlar en la clínica o en entornos cerrados como estanques de acuicultura y plantas de tratamiento de aguas residuales», explicó el prof. Bier. «Si se pudiera reducir la propagación de animales a humanos, se podría tener un impacto significativo en el problema de la resistencia a los antibióticos, ya que se estima que aproximadamente la mitad proviene del medio ambiente».

Asimismo, los
investigadores  descubrieron que los componentes del sistema genético
activo podrían ser transportados y distribuidos por bacteriófagos o fagos,
virus que compiten evolutivamente de las bacterias. Los fagos se están
diseñando específicamente para combatir la resistencia a los antibióticos, evadiendo las defensas bacterianas e insertando factores disruptivos en las
células.

«Esta tecnología es una de las pocas formas que
pueden revertir activamente la propagación de genes resistentes a los
antibióticos, en lugar de simplemente desacelerar o frenar su
propagación», añadió el prof. Justin  Meyer, profesor del Departamento de Ecología,
Comportamiento y Evolución, que estudia las adaptaciones evolutivas de
bacterias y virus.