Aunque casi dos décadas más joven que un Ford que ahora tiene 83 años, ambos hombres, y sus personajes en Terapia sin filtro, lidian con su mortalidad. “Estamos en el mismo tren de mierda hacia la mierda”, Jerry, el personaje de Fox, le dice a Paul, el personaje de Ford, mientras ambos esperan el tratamiento contra el Parkinson. Más adelante en la temporada, el cascarrabias Paul encuentra un renovado entusiasmo por su profesión –y estrategias para convivir con su diagnóstico– cuando ofrece terapia a otras personas con la enfermedad de Parkinson, incluyendo a Gerry. «Lo que pasa con la terapia es que es una cura hablada, pero no hay cura hablada para el Parkinson, así que esos dos mundos siempre han tenido una relación incómoda», explica Fox. «No podría haber superado el Parkinson sin terapia, pero te encuentras educando al terapeuta tanto como ellos te educan a ti. Tienes que pintar un cuadro del terreno en el que estás viviendo. Y es muy difícil explicárselo a la gente».
Lo que haría casi imposible para una persona que no ha experimentado el Parkinson representar con precisión la enfermedad en la pantalla. «Eso es algo increíble de Harrison. No tiene Parkinson, pero es un actor brillante. Yo no tengo que convencerle de que tengo Parkinson, pero él tuvo que convencerme de que tenía Parkinson», dice Fox. «Para lo que no estaba preparado era para ver cuánto de su propia comprensión de la enfermedad aportaba. Quiero decir, reconocí el Parkinson en sus ojos. Reconocí las cosas que yo sentía en la forma en que él se expresaba: …. y se me saltaron las lágrimas».
Ford, que no ha visto a Fox desde que rodaron sus escenas juntos, parece genuinamente conmovido por sus palabras. «Señoras y señores, Michael J. Fox en pocas palabras», dice, «generoso, comprensivo, abierto, una persona maravillosa. Y muy buen actor también. Es una enfermedad desalentadora y también un trabajo desalentador representarla de forma adecuada. Para mí fue una experiencia muy importante. Tengo otros amigos que padecen Parkinson en diversos grados y se encuentran en una situación diferente a la de Michael. Michael es una persona extraordinariamente poderosa».
En su libro de 2020, No Time Like the Future (No hay tiempo como el futuro), Fox escribió que su «trabajo como actor no me define» y que sus crecientes problemas de salud eran sólo una parte del motivo por el que se apartó de la actuación ante las cámaras. «La incipiente disminución de mi capacidad para descargar palabras y repetirlas textualmente es sólo la última onda en el estanque», escribe Fox. «Hay razones para mis lapsus en la memorización -ya sea la edad, problemas cognitivos con la enfermedad, distracción de las sensaciones constantes del Parkinson o falta de sensación debido a la columna vertebral- pero lo leo como un mensaje, un indicador».
Durante la realización del documental Still: A Michael J. Fox Movie (Still: una película de Michael J. Fox ) de 2023, Fox dice que al principio se resistió cuando el director Davis Guggenheim quiso incluir imágenes sinceras de él lidiando con las realidades físicas de la enfermedad de Parkinson, desde luchar para terminar una frase hasta caerse en una acera de Nueva York. «Pero no podía discutir lo efectivo que era», dice Fox. «Que yo le cuente a alguien cómo es el Parkinson no es ni de lejos tan poderoso como que ellos vean cómo es».