«La primera parte ha sido indigna, una falta de respeto hacia nosotros mismos», confesó públicamente el entrenador del Casademont Zaragoza, Jesús Ramírez, tras la derrota en casa ante el Dinamo Sassari (68-69), en la despedida de los aragoneses de la FIBA Europe Cup. 

El técnico no ocultó su malestar por la imagen ofrecida por sus jugadores. «La primera parte ha sido vergonzosa, fea de ver por cómo hemos afrontado el partido», advirtió Ramírez, quien admitió que el equipo se halla «en una semana muy complicada», cuando además ahora aguarda el Joventut de Badalona, el próximo sábado, en la Liga Endesa. 

«Era un partido para avanzar, para mostrar algo de carácter, algo de personalidad, algo de actitud», añadió el técnico, quien explicó que el primer tiempo protagonizado por sus jugadores fue «todo lo contrario a la rasmia» que sí venían mostrando «en los entrenamientos de la semana».

El camino a seguir

«Vamos a mirarnos a las caras para ver quién ha hecho su trabajo y quién no», añadió el entrenador del Casademont Zaragoza, quien sí destacó la reacción de su equipo en la segunda mitad. «Tras el descanso sí hemos mostrado el camino que debemos seguir. Nos hemos enfadado en el vestuario. Ha intervenido Rodrigo San Miguel, con buenas palabras, y el equipo ha cambiado de cara. Vamos a intentar coger ese camino y usarlo para el partido del sábado contra el Joventut», indicó Ramírez. 

El partido era instracendente, con los dos equipos ya eliminados, pero sí estaba en juego el decoro deportivo. «Aunque es verdad que el resultado no valía, era un encuentro válido para mostrar carácter, mejoría. Somos el Casademont Zaragoza y defendemos una camiseta. Hay que salir a la pista como lo hemos hecho en la segunda mitad», insistió el preparador del conjunto aragonés, que lanzó una advertencia: «Necesitamos a todos. Y el que no quiera estar en el equipo, que se eche a un lado».