Steffi Mejía, camarera, y Alexandra Rodas, programadora informática, son las mentes detrás de un proyecto que está causando furor en Asturias: ‘Inspiration Factory‘; o … lo que es lo mismo, talleres de pintura de neón a oscuras. Ambas son de origen colombiano, aunque la segunda llegó a Oviedo siendo un bebé y Mejía hace ya una década. Sus profesiones habituales no podrían estar más alejadas del lienzo, pero fue precisamente esa necesidad de «escape» la que dio vida a su negocio. «Buscábamos siempre cosas que hacer para poder desconectar y un día dijimos: ¿y por qué no lo hacemos nosotras?», explica Mejía sobre los inicios del proyecto en julio del año pasado.

Lo que diferencia a estos talleres no es solo el uso de pinturas que brillan en la oscuridad, sino el ambiente que han logrado crear. Con música chill, copas de vino, cerveza y aperitivos, las sesiones de dos horas se convierten en un evento social. «Nosotras siempre dejamos claro que no es una clase de pintura, que no hay que saber pintar», recalca. «Es un espacio creado más que todo para disfrutar y salir de la rutina, porque así como nosotras lo necesitábamos, las otras personas también», añade.

El éxito ha sido tal que han pasado de realizar un taller cada dos meses a uno mensual, con el objetivo de llegar pronto a una frecuencia quincenal. No tienen un local fijo, sino que rotan por diferentes puntos de diferentes ciudades y lo van anunciando. En Oviedo, por ejemplo, lo han hecho en Espacio Oviedo Beat. La próxima cita será este domingo a las 18 horas en la Cafetería Tú, en Lugones.

En esta ocasión, el lienzo no será un cuadro convencional, sino una tote bag –bolsa de tela– inspirada en el universo de Cartoon Network, permitiendo a los asistentes llevarse su obra de arte puesta.

Antes de cada sesión, envían un formulario para personalizar la experiencia. «Llegas y tienes tu sitio personalizado con tu nombre, con lo que vas a beber y el cuadro que vas a pintar». Al finalizar, cada asistente recibe una foto Polaroid y una postal como recuerdo.

El rango de edad va desde jóvenes de 20 años «hasta abuelas que buscan un plan diferente». Incluso hay quienes van solos y terminan haciendo amigos: «Hacemos comunidad. A veces viene gente sola que no se atreve y termina hablando con todos».

Estas dos emprendedoras ya planean expandir su creatividad a otros objetos como velas o copas. «El 90% de las personas que vienen piensan que no van a pintar nada y acaban haciendo cuadros muy bonitos».