Miguel Lorenci

Miércoles, 11 de febrero 2026, 23:23

El escritor holandés Cees Nooteboom, nómada de territorios y géneros, murió el miércoles a los 92 años, según confirmaron sus editores neerlandeses del sello De Bezige Bij. Poeta, novelista, ensayista y crítico de arte nacido en La Haya en 1933, fue recurrente candidato al Nobel de Literatura.

«Es un escritor viajero que ha hecho del nomadismo una actitud filosófica, estética y espiritual que trasciende las fronteras y revela la naturaleza expansiva de los horizontes humanos», dijo de él jurado que le otorgó el premio Formentor en 2020. Lo describió como «un autor universal que escribe con la conciencia de pertenecer a la gran tradición cultural europea».

Considerado como uno de los autores más importantes de la literatura europea de la posguerra, explorador del mundo y del alma humana, su magistral voz literaria captó los latidos de nuestro tiempo y belleza de un mundo que no se agota. La muerte de su padre en 1945, durante un bombardeo en La Haya al final de la Segunda Guerra Mundial marcó su infancia y dejó una profunda huella visible en su literatura.

Traductor de poesía española, catalana, francesa, alemana y de teatro norteamericano, fue autor de novelas, poesía, ensayos y libros de viaje, su traducidos a más de veinte idiomas. Escribió a bordo de barcos, trenes y aviones una inmensa obra que gira en torno a temas como el paso del tiempo, la memoria, la identidad y la historia de Europa, inspirado e influenciado por la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias.

Por la gris España de los años 50

Además, estuvo estrechamente vinculado a España durante las últimas décadas. Vivía a caballo entre Países Bajos, España y Alemania y en su bibliografía abundan las referencia a Menorca, donde tenía una residencia.

Viajó Nooteboom por la gris España de los años 50 y luego se enroló como marino en un buque mercante con destino a Surinam. «Desde entonces viajar y escribir ha sido mi vida», resumía el auto de novelas como ‘La historia siguiente’, ‘¡Mokusei!’, ‘Cómo ser europeos’ o ‘El día de todas las almas’, que transcurre parcialmente en España. «Ha cambiado mucho -decía de nuestro país-, pero aún se pueden descubrir cosas. Sigo descubriendo libros fantásticos en Soria o Salamanca. Lo que está claro que es imposible encontrar callos a la madrileña en Estocolmo», decía jocoso.

Ganador del Premio Europeo Aristeon de Literatura en 1993 por ‘La historia siguiente’, también obtuvo premios como el Bordewijk (1981), el Pegasus de Literatura (1982), la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid (2003), el Premio Europeo de Poesía (2008), el de Literatura Neerlandesa (2009) y el Chatwin (2010) el más prestigioso galardón de la literatura de viajes. Es Caballero de la Legión de Honor de las letras francesa y doctor ‘honoris causa’ por la Univeresidad Libre de Berlín

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