¿Las enfermeras pueden atender de la misma forma que los médicos a los pacientes de los hospitales? En un contexto en el que la esperanza de vida es cada vez mayor y por lo tanto se recurre más a la atención sanitaria, en … la que existe un claro déficit de profesionales que además va en aumento, una revisión de estudios que analiza el seguimiento a más de 28.000 pacientes da la respuesta: las enfermeras pueden prestar la atención hospitalaria tan bien como los facultativos, de manera que se abre la puerta a reorganizar los sistemas sanitarios para evitar las largas listas de espera.
Pero la revisión Cochrane, una red internacional independiente de investigadores con gran prestigio en el ámbito de la salud, va más allá y plantea el hecho de que sustituir a médicos por enfermeras en el entorno hospitalario no deriva en peores resultados en calidad para el paciente. Así, no conlleva mayor mortalidad ni problemas de seguridad para los enfermos. Tampoco tiene efectos en la calidad de vida de los pacientes.
Es más, según la revisión, la atención por parte de las sanitarias supone una ligera mejora en algunos aspectos como en el control de la diabetes, el seguimiento del cáncer y la dermatología en lo que atañe a la evaluación, seguimiento de las recomendaciones o gestión de la medicación, entre otros aspectos. Por el contrario, en los pacientes cuyos casos han sido estudiados se observó que en lo referido al seguimiento de salud sexual y abortos la atención médica generaba mejores resultados.
Esa atención enfermera que se revisa en el estudio se refiere a funciones que tradicionalmente han llevado a cabo los médicos, como recabar el historial del paciente, solicitar pruebas o recetar medicamentos. «En algunos casos, con el personal de enfermería, se dieron citas más pronto, con mayor frecuencia y a demanda, o incluían un componente educativo añadido a la atención, lo cual podría haber ayudado a mejorar los desenlaces del paciente», afirma la autora principal, Michelle Butler, catedrática de la Dublin City University. La revisión se ha llevado a cabo por un grupo de investigadores de Irlanda, Reino Unido y Australia mediante el análisis de 82 estudios que implican a más de 28.000 pacientes de 20 países.
Las conclusiones no dejan de ser polémicas, pues se abre la puerta a sustituir a médicos por enfermeras que ejerzan parte de sus funciones en determinadas especialidades del ámbito hospitalario. En concreto, en los estudios se analizaron los resultados de reemplazar a facultativos por enfermeras de práctica avanzada, especialistas y graduadas en consultas de cardiología, diabetes, cáncer, ginecología y reumatología, entre otras.
Reorganizar la sanidad
No es un tema de confrontación entre profesionales, defiende José Luis Cobos, presidente del Consejo Internacional de Enfermería (CIE) y vicepresidente del Consejo General de Enfermería de España. «El titular no está en que las enfermeras puedan sustituir a los médicos, ni mucho menos, sino en la reorganización del sistema sanitario para aprovechar el potencial de todos», defiende. Remarca que la enfermería de hoy en día no es la de hace 50 años, de manera que la sanidad se debe adaptar a este cambio. «Veníamos de una profesión que se formaba fuera de la facultad y tenía funciones muy vinculadas a la ayuda a otros profesionales. Pero ahora hemos pasado a 4 años de grado con 2 de especialización y evidentemente si hemos ampliado ese marco académico tendríamos que ampliar el competencial».
Hoy en día, insiste Cobos, las enfermeras tienen mayor capacidad para solicitar pruebas diagnósticas o prescribir determinados medicamentos. En esta línea se manifiesta también Timothy Schultz, otro de los autores de la revisión e investigador del Flinders Health and Medical Research Institute, que defiende que no se trata solo de un «reemplazo» de profesionales. «Para funcionar bien, estos servicios (de enfermería) necesitan formación, apoyo y modelos de asistenciales adecuados, pero la evidencia muestra que el paciente no sale perjudicado y pueden ser beneficiosos de formas significativas», expone.
Resultados heterogéneos
Los autores consideran que los estudios tienen evidencia suficiente, pero también ven lagunas, pues la mayoría se han llevado a cabo en países con ingresos altos, por lo que ven necesario en el futuro analizar lo que ocurre en las naciones con ingresos medios y bajos. También creen que sería conveniente homogeneizar la medición de los resultados.
Por su parte, Tomás Cobo, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), defiende la necesidad de entender que la atención sanitaria debe ser multididisciplinar, pero a su vez remarca también el liderazgo del médico en esos equipos. «No tiene que verse como una ventaja corporatista, sino como consecuencia del tiempo que un médico tarda en adquirir sus conocimientos y competencias, que es de 11 o 12 años», apunta.
Remarca el presidente de los médicos el papel «crucial» de las enfermeras en el cuidado de los pacientes «dentro de sus competencias», pero advierte asimismo de las limitaciones del estudio de las que avisan los autores, así como de la necesidad de identificar con mayor claridad cuáles son esas tareas en las que las sanitarias podrían sustituir a los facultativos «con el objetivo de liberar al médico de tiempo para que se dedique en exclusiva al diagnóstico y tratamiento, ambos aspectos insustituibles por ningún otro profesional». El objetivo de los profesionales, incide Cobo, es «la excelencia y la seguridad clínica», con cada categoría «en el entorno de sus competencias».
Sin certeza de que suponga ahorros para el sistema
Aunque se podría deducir que si las enfermeras asumen tareas que han sido tradicionalmente realizadas por médicos el sistema ahorraría dinero, la realidad es que no se logra concluir que suponga menos costes económicos para el sistema. De hecho, la evidencia sobre esto último se considera como muy incierta.
La revisión reconoce así que la evidencia sobre el posible ahorro es limitada y varía en muchos de los estudios. En 17 de ellos sí se vio una disminución en el gasto, pero otros nueve mostraron mayores costes derivados de consultas más largas, derivaciones o diferencias en la prescripción.
En España, apunta el presidente del Consejo Internacional de Enfermería, hay margen para «aumentar el potencial de las enfermeras» pero incide en la necesidad de aumentar el número de profesionales. «No podemos seguir ‘malutilizando’ los recursos, es un fraude que formemos a enfermeras especialistas y el sistema sanitario no lo aproveche. Tenemos que dejarnos de confrontaciones. Los datos demuestran que la enfermera está totalmente preparada», sentencia.