. La pintora donostiarra Arantxa Guereño regresa a su ciudad después de una ausencia expositiva de varios años con la muestra ‘A Tempo’ que acoge … la Galería Ekain hasta el próximo 21 de marzo. Se trata de veintincico obras en distintos formatos y realizadas en los últimos años en papel artesanal y poliéster, mediante el recurso a tintas chinas y acuarelas, pastel al óleo y gouche. Las imágenes remiten a «un mundo vegetal, leve y rumoroso».
A Guereño (Donostia, 1955) le resulta más sencillo explicar su trabajo a través de lo que no es que de lo que es. ¿Son pinturas abstractas? «No diría si lo son o no. Desde luego, no son realistas. Transformo lo que veo, diría que es una pintura más orgánica que abstracta». ¿Paisajística? «No lo son, al menos al uso». ¿Paisajismo interior? «Digamos que todo parte de una mirada vegetal que luego transformo». A la pregunta de qué encuentra en ese mundo vegetal, Guereño señala que «un mundo micro que me gusta, un mundo de detalle y que se ve como si fuera una lectura. Siempre me han atraído esa especie de fósiles y ranuras que hay en las piedras, en las rocas y en los árboles. Siempre me han gustado y a partir de esos elementos creo una evocación».
También descarta tajantemente que estas miradas al mundo vegetal le sirvan para reflejar un estado de ánimo. «No, no reflejan ningún estado de ánimo. Es un trabajo, no sé si llamarlo estético o no. Yo lo llamo ‘sensibilidad’, ‘creatividad’ y ‘estudio’, y a partir de ahí, mi mirada». En cuanto al color, «es fundamental, pero sutil, no bronco ni llamativo». Considera que ‘A Tempo’ requiere de un espectador «al que le guste el detalle porque es una obra que requiere detenerse un tiempo, como en una lectura».
Licenciada en Geografía e Historia y dibujante desde los catorce años, recuerda el Arteleku de los años ochenta y noventa como «un espacio estupendo porque había referencias como Don Herbert o Goenaga. Luego yo tenía mi propio estudio». Preguntada también sobre si se siente parte de una generación de artistas vascos o más bien una ‘francotiradora’ del arte, niega lo primero, pero admite que quizás sí lo segundo, aunque tampoco «lo llamaría así. He compartido, pero éste es un trabajo solitario de estudio y de taller».
«Las galerías hacen un ejercio de resistencia porque está complicado. De hecho, Ekain es una superviviente»
En cuanto al posible hilo conductor que atraviesa estas veinticinco obras, señala que más allá del «papel artesanal» en el que realiza sus pinturas, no hay ningún otro. En cuanto al título de la muestra –’A tempo’–, es «una evocación musical, al margen de que me encanta la palabra, que hace referencia a las distintas densidades, ritmos o velocidades».
Sí tiene palabras elogiosas para el espacio de la Galería Ekain. «Ha encajado estupendamente, aunque las obras no están pensadas para este espacio». También lamenta el difícil momento que atraviesan las galerías de arte, de las que considera que «hacen un ejercio de resistencia porque está complicado. De hecho, se están cerrando muchas. Rita (Unzurrunzaga, responsable de Ekain) es una superviviente». A juicio de Guereño, esta circunstancia obedece a que «en el mundo que vivimos, se mira más hacia fuera que hacia dentro».