La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) afecta a más de un tercio de la población mundial y está aumentando, presentando cargas sanitarias y económicas considerables. Un factor de riesgo significativo para la progresión es la dislipidemia, no en vano, el colesterol dietético alto se asocia epidemiológicamente con la progresión de …
La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) afecta a más de un tercio de la población mundial y está aumentando, presentando cargas sanitarias y económicas considerables.
Un factor de riesgo significativo para la progresión es la
dislipidemia, no en vano, el colesterol dietético alto se asocia epidemiológicamente con la
progresión de MASLD y con fibrosis, al menos en modelos dietéticos de roedores.
Sin embargo, el mecanismo por el cual la dislipidemia contribuye a la fibrogénesis
en MASLD no está del todo claro.
Precisamente, explicar por qué el colesterol alto empeora este tipo de enfermedad hepática fue el objetivo de un equipo de investigación de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania (EEUU). «Predecir la salud hepática, especialmente en personas con
MASLD, ha sido un gran desafío para los médicos, ya que, aproximadamente, un
tercio de la población mundial tiene cantidades significativas de grasa en el
hígado, pero solo un pequeño porcentaje desarrolla una enfermedad más grave»,
explicó la autora principal del estudio, la Dra. Rebecca G. Wells, profesora de
Gastroenterología y Hepatología en la citada Universidad.
Para el estudio se utilizaron modelos dietéticos de ratas para inducir la acumulación de colesterol en el hígado e investigar cómo los cambios inducidos por el colesterol en la organización lipídica, incluida la formación de cristales, afectan la rigidez hepática.
Se procedió a administrar a ratas dietas ricas en grasas y colesterol, o solo dietas ricas en grasas. Ambas dietas provocaron esteatosis, o acumulación de grasa en las células hepáticas. Sin embargo, las ratas con dietas ricas en grasas y colesterol desarrollaron cristales en el hígado, en comparación con las ratas con dietas ricas en grasas. Además, los hígados con cristales eran más rígidos que aquéllos sin cristales. Los cristales solo podían medirse mediante una biopsia invasiva.
La investigación del equipo de Penn, cuyos resultados se han publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)’ mostró que los cristales de colesterol, físicamente e independientemente de la cicatrización previa, endurecen el tejido hepático y crean un entorno que favorece la formación de más cicatrices.
Los investigadores también lograron revertir la rigidez hepática mediante la eliminación de los cristales de colesterol, aunque su método no es aplicable en humanos. Otra barrera para la aplicación clínica es que los cristales de colesterol solo pueden medirse mediante biopsia; un enfoque preciso y no invasivo para medir la acumulación de cristales en el hígado permitiría a los médicos identificar qué pacientes con MASLD presentan riesgo de daño hepático grave.
Los hallazgos sugieren que detectar cristales de colesterol en el hígado y crear una forma sencilla de hacerlo podría ayudar a identificar a los pacientes con mayor riesgo de enfermedad hepática grave. «Esto permitiría a los clínicos intervenir de forma más temprana, fomentando hábitos alimenticios saludables o monitorizándolos más de cerca, y brindando tratamiento antes de que se produzcan daños graves», concluyó la Dra. Wells.
Ahora, los investigadores esperan saber si medicamentos de fácil acceso, además de ciertas intervenciones tienen el potencial de ayudar a tratar los cristales de colesterol en el hígado.