El Madrid casi se ahoga en Belgrado, casi repite ante el Partizan de Joan Peñarroya su gran pecado de esta temporada. Ganaban los blancos por 15 en el tercer cuarto pero, de la nada, se desinflaron y permitieron una poderosa remontada de … los serbios, que estuvieron muy cerca de quedarse el triunfo, al menos hasta que Feliz anotó un triple a falta de 38 segundos para evitar el naufragio en los Balcanes.
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Partizan:
Calathes (5), Brown (14), Bonga (12), Lakic (2), Bruno Fernando (12); Washington (13), Pokusevski (7), Radanov (0), Jekiri (8). -
Real Madrid:
Campazzo (4), Abalde (0), Hezonja (14), Okeke (7), Tavares (13); Lyles (14), Maledon (5), Deck (7), Garuba (4), Llull (0), Feliz (9). -
Parciales:
19-20; 14-22 (33-42); 28-19 (61-62); 12-15 (73-77). -
Los árbitros:
Emin Mogulkoc (Turquía), Rain Peerandi (Estonia) y Thomas Bissuel (Francia).
Pese a que está en sus horas más bajas, la historia del Partizan es extensa y su afición, volcánica como pocas. Por eso, al Madrid le costó horrores asentarse en Belgrado, muy buena la defensa interior ejecutada por Bonga y por Bruno Fernando. Además, los serbios contaban con la generosa visión de juego de Calathes, que les permitió liderar un primer parcial de 13-10. Sin embargo, los blancos aprovecharon un merecido descanso del griego para, de la mano de Lyles, retomar el control del marcador.
El impacto de Maledon, lesionado desde el 22 de enero, prolongó el crecimiento visitante y suya fue una bella canasta que aumentó la ventaja hasta los seis puntos. Al Partizan ya no le entraban los lanzamientos y sobrevivía a base de rebotes ofensivos, pero la combinación formada por el galo y Lyles parecía un bolo de imposible digestión. Se mantenía a rebufo más por pasión que por talento y daba la sensación de que, en cuanto el Madrid pisara el acelerador, el partido claudicaría.
Además de Brown, era Fernando, que hace tan solo unos meses estaba en la plantilla merengue, el que daba más esperanzas a los balcánicos. El angoleño incluso frenaba a Tavares, incómodo como casi nunca en la zona. Una confusión que utilizó el Partizan para crecerse desde la línea de tres, con aciertos de Bonga y Pokusevski que l0 colocaron a solo seis tantos. Poco después llegó una gran bandeja de Washington y otro triple de Bonga que escribieron un tanteo de 16-2 para dinamitar a sus rivales.
Tan confuso estaba el Madrid que incluso un jugador de menor categoría como Jekiri lo ponía a prueba en cada posesión. Mientras, se precipitaba desde la larga distancia cuando la situación pedía tiros liberados y balones a Tavares aprovechando la ausencia de Fernando. Pero la frustración le había invadido y, con un empate a falta de cuatro minutos para el final, solo tendría unas pocas oportunidades para redimirse. Y fue Feliz, con un triple en la antepenúltima posesión, el héroe que necesitaban los blancos.