‘Ojo testigo eterno de lo bello’ es el epígrafe de una de sus obras. Y bien podría ser una definición rotunda de su quehacer. ¿ … Quién y qué es un artista? Las respuestas pueden ser casi infinitas. Las encontramos en citas transparentes. Las hallamos en estudios. Las conocemos a través de numerosas reflexiones. Pero el que busque una sentencia diferente la encontrará en ‘Fábulas de la visión. Miradas verticales’, una celebración expositiva luminosa de Luis López Lejardi. Donde uno ve una plancha de plástico, el creador contempla una ola que comparte con el visitante; donde otro se topa con una serie de estropajos de colores, el artista genera una mosaico de teselas de sugerentes variaciones…

Lejardi (Torrelavega, 1957) protagoniza, desde este viernes y hasta finales de mayo, la primera de las seis muestras temporales que el Museo de Arte de Santander, MAS, albergará sucesivamente hasta adentrarse en 2027. El escultor, tras muestras como las que compartió con su sobrino, el artista Juan López, en el Palacete del Embarcadero, o la individual de la galería Juan Silió, reúne ahora una coreografía del plástico, principalmente. Son materiales reciclados y de desecho, o encontrados –hasta una selección nada caprichosa de 22 piezas– que han convertido la sala 3 de la segunda planta del museo de la calle Rubio, mediante visitas limitadas a grupos de 15 personas, en un taller imaginario donde fluye la conciencia social, la inquietud, la denuncia, el humor, el reflejo alegre del hallazgo, lo cotidiano y la metáfora. Arropado por el trabajo de comisariado de Fernando Zamanillo y Lidia Gil, en realidad la muestra de López Lejardi es una fiesta de la transmutación y una traslación natural del hábitat del escultor, su casa-estudio-taller de Maliaño, al Museo.

El valor del reciclaje y de lo pequeño, la capacidad de trasladar los pensamientos y sentimientos de la obra, como subrayó la historiadora del arte Lidia Gil, define la acción de López Lejardi, creador incesante e incansable, como recalcó Zamanillo, que la víspera de la inauguración jugaba con sus materiales en esa inmersión asfixiante que forma parte de sus señas de identidad creativa. Una actividad entre «la necesidad y la ansiedad», como subrayó el propio artista, impulsiva y acumulativa, plasmada en una selecta representación de su trabajo.

Una creación fundamentada en la plasticidad, en el objeto que va «integrándose y complementándose en el proceso» casi visionario que recorre la pieza desde el puro material, despojado y exento de utilidad, a su mutación en un fragmento lúcido de lo que es el mundo y nuestro presente. Como definieron sus exégetas en la presentación: tras López Lejardi hay «un mago, un alquimista de los objetos». Crear y acumular, mantener una actitud lúdica, generar cosas bellas a partir de lo pequeño y ajeno son las constantes vitales de López Lejardi. Y sospechar e intuir, también, que tras cada forma se encuentra una visión singular. Un artista que, en paralelo, se apoya en la música y la poesía y en lo literario, como en ‘Biblioteca’ o en ‘La carga del lenguaje’, piezas que exprimen ese vínculo de manera expresiva.

Reflexión y diálogo

Obras a partir de señalética, cucharas, velas, carameleras, envases, piezas de pared y verticales, hasta esa ‘Conversación con Beuys, Merz y Warhol’, la trinidad de la excelencia artística para López Lejardi. Reflexión y diálogo, humor y pasión desde el lenguaje del arte contemporáneo.

Su conjunto de trabajos recientes condensan así «una forma de entender la creación artística basada en la observación atenta, la transformación de materiales y la relación entre pensamiento, emoción y forma». En la puesta de largo de la muestra la alcaldesa Gema Igual, acompañada por el propio creador y por la concejala de Cultura, Noemí Méndez, subrayó que este proyecto expositivo supone una nueva oportunidad para reforzar el papel del MAS como «espacio de referencia para la creación contemporánea y como instrumento fundamental de la política cultural del Ayuntamiento». Igual destacó que la obra de López Lejardi permite acercar al público «una trayectoria sólida y profundamente vinculada a Cantabria.

Más allá de su dimensión estética, son piezas que «plantean una mirada crítica sobre la sociedad actual y sobre nuestra relación con los objetos, el consumo y el entorno, ofreciendo al visitante una experiencia que trasciende la contemplación para incorporar una vertiente reflexiva plenamente conectada con preocupaciones contemporáneas». Gema Igual mostró su agradecimiento a Salvador Carretero, anterior responsable del MAS (durante 35 años), por la programación que ha dejado comprometida.

El Museo editará un catálogo dedicado a la exposición, con fotografías de Jorge Fernández y textos sobre la obra de López Lejardi de los artífices de la muestra.

López Lejardi ha desarrollado a lo largo de su trayectoria un lenguaje propio, reconocible y exigente, con referencias a corrientes surgidas tras la Segunda Guerra Mundial como el ready made, el arte povera, el pop o el minimal, siempre desde una posición personal.

Las obras de López Lejardi funcionan como fábulas visuales que establecen asociaciones inesperadas y apelan tanto a la razón como a la intuición.