El Grupo Alega Cantabria construyó una victoria de carácter para romper su mala dinámica. Ajustada, por un punto (91-90), pero trabajada. El exequipo de … Lolo Encinas, el Inveready Gipuzkoa visitaba el Vicente Trueba y el técnico planteó un partido que a priori parecía más duro que lo que después fue, porque aunque los vascos dieron guerra y nunca bajaron los brazos, a los torrelaveguenses no les costó manejarlo. Dominaron los tempos y el equipo respondió con un primer golpe de autoridad y un último gesto de control. Además, el partido dejó el debut de la nueva incorporación del Alega, Van Oostrum.

El Alega empezó como si el partido fuese corto y hubiera que decidirlo en el primer cuarto. Defensa adelantada, manos activas, ritmo alto. El 19-8 inicial fue una declaración de intenciones con Johnson marcando el pulso. Germán Martínez abrió el campo con el triple y el equipo encontró puntos en transición y tras pérdida, siete en ese primer tramo que nacieron de la incomodidad del rival. Gipuzkoa no encontró tiros limpios ni continuidad.

El segundo cuarto cambió el tono. El partido se hizo más espeso, pero el Alega siguió sumando, aunque ya no con la misma fluidez, y alcanzó el descanso con un 34-20 que parecía amplio, pero que escondía una amenaza. El equipo donostiarra empezó a cargar la pintura y a jugar más cerca del aro, encontrando puntos de Ansorregui y Tate, mientras el Alega alternaba aciertos con pérdidas. El plan local seguía funcionando, pero el partido había dejado de ser cómodo.

Grupo Alega Cantabria

Powell (11), Taboada (0), Van Oostrum (7), Rodríguez (6), Lugarini (0), Martínez (14), Yu (10), Alderete (0), Hernández (6), Johnson (27), Kande (10).

91

90

Inveready Gipuzkoa

Ngom (15), Tate (19), Hanzlik (6), Zubizarreta (0), Motos (0), Ansorregi (15), Maiza (9), Nicolau (3), McGhite (5), Korsantia (7), Arroyo (11).

  • Parciales:
    30-24, 15-26, 20-15, 22-29.

  • Árbitros:
    Javier García, Héctor Báez y Christian Ruiz.

Tras el descanso llegó el momento más delicado. Gipuzkoa apretó hasta el 45-46, reduciendo la diferencia con un parcial que obligó al Alega a jugar contra el miedo a perder lo que ya había ganado. Johnson volvió a asumir balón, Yu aportó rebote y presencia interior —seis capturas en el partido— y el equipo encontró oxígeno en el tiro libre, nueve de nueve para su base norteamericano, una línea recta en medio del temblor. El tercer parcial cerró la herida abierta en el segundo. El 20-15 devolvió al Alega a un territorio reconocible y Germán Martínez volvió a aparecer desde el perímetro —cuatro triples, catorce puntos— y el equipo recuperó la ventaja hasta el 69-61 final.

Todo parecía encarrilad, pero en el último parcial el partido casi salta por los aires. El Gizpukoa no quería subirse al autobús de vacío y comenzó apretar a un ritmo vertiginoso. Punto arriba, punto abajo, el Alega veía peligrar la victoria, pero no le pudo el miedo ni el nerviosismo. Al contrario, lo entendió a tiempo y supo sufrir y manejar los tempos. Ordenados, pacientes, conscientes de cuándo acelerar y cuándo proteger el balón. Todo se decidió por un punto, el tiro libre de Johnson con el que medio pabellón contuvo la respiración hasta que vio la pelota atravesar el aro y acariciar suavemente la red. 91-90. Una victoria para empezar de nuevo.