Alejandro Sanz está que no para ni un segundo últimamente, con multitud de compromisos a nivel profesional que, al mismo tiempo, van también muy ligados a lo personal. El artista acaba de darse un baño de masas al otro lado del charco, con sendos conciertos en Bogotá (Colombia), para seguir demostrando que, hoy por hoy, es la estrella de la música española con mayor proyección internacional. Antes de eso, esta semana concedía una entrevista para el podcast de Vicky Martín Berrocal, donde recordó cómo vivió su infancia y contó lo que ha heredado de su madre, ya fallecida.

Alejandro Sanz, el pasado 27 de enero en la presentación de su documental© Getty ImagesAlejandro Sanz, el pasado 27 de enero en la presentación de su documental

Al hablar de su niñez, el cantante madrileño de 57 años explica que «todavía guardo algo de aquella ingenuidad… y aún me queda un buen puñado de ilusión y mucha determinación». En este sentido, añade que «mi mayor virtud es que cuando me propongo algo, realmente no me doy por vencido». Porque, si hay algo que tiene muy claro desde que era pequeño, eso es que «no me gusta perder, sobre todo contra mí mismo».

El intérprete de Amiga mía y Corazón partío se ha referido a sus progenitores como las dos personas fundamentales de su vida, los que le hicieron ser tal y como le conocemos hoy en día. Su padre, Jesús Sánchez, falleció en 2005, mientras que madre, María Pizarro, murió en 2012. «La esencia de mis padres está presente en mí desde siempre y cada vez más fuerte», ha señalado al respecto. «Esto es como los pucheros, que cuanto más tiempo hierven, más sustancia. Pues igual», agregaba.

El cantante, en la última gala de los Latin Grammy© Getty ImagesEl cantante, en la última gala de los Latin Grammy

«Mi familia me lo recuerda: ese gesto, esas formas… Y, además,, empiezo a tener el sexto sentido que tenía mi madre, de araña, ese que tienen las madres de saber ver quién es buena o mala persona«, contaba el ganador de 24 Grammys Latinos sobre lo que él mismo siente que ha heredado de ella. Un don que, según explica, se da porque «ellas se escuchaban a sí mismas, y nosotros hemos estado tapándonos los oídos y no queriendo escucharnos». En definitiva, cree que «cuando tu cuerpo te da todas las señales que necesitas, te dice inmediatamente cuando algo te gusta o no».

Sus «ángeles de la guarda»

Define Alejandro a sus padres como sus «ángeles de las guarda», aunque también tiene otros: «Mi tío Paco, mi tía Pepi. mi primo David…  hay mucha gente ahí arriba cuidándome». Reconoce que «me gustaría tenerlos aquí», ya que «disfrutamos mucho estando juntos, pero la vida es así». De hecho, señalaba que una de las mejores etapas que ha vivido nunca fue durante su juventud, cuando viajaban a Alcalá de los Gazules, el pueblo gaditano de sus ancestros y de sus seres queridos. «Volvería a aquella época», ha reconocido.

El artista, con sus cuatro hijos© manuela.snzmEl artista, con sus cuatro hijos

Es precisamente en dicha localidad andaluza donde, este año, se prevé abrir un museo dedicado a su figura. Un municipio en el que ejerce como alcalde su primo, Javier Pizarro, quien no ve el momento de ver hecho realidad este proyecto que tanto les apasiona. Será un espacio único para homenajear la trayectoria única del artista, quien pese a todo lo logrado hasta la fecha sabe cuál es su mayor triunfo. «Para mí, el éxito son mis hijos. Cómo les veo, cómo son de personalidad…», ha dicho sobre Manuela (nacida en 2001, de su relación con Jaydy Michel); Alexander (2003), de Valeria Rivera; y Dylan (2011) y Alma (2014), de Raquel Perera.