Fue un duelo de titanes, una batalla feroz decidida por la mentalidad de hierro de un líder muy sólido. El Real Madrid venció en una de las plazas más complicadas de la Liga de forma heroica, remontando una desventaja de 17 puntos al descanso ante … un Unicaja inspiradísimo que se fue haciendo pequeño al sentir en el cogote el aliento de los blancos. Brilló Mario Hezonja (24 puntos y 9 rebotes), principal responsable de que su equipo creyera en un nuevo milagro. Firmó un tercer cuarto superlativo en el que se echó el partido a la espalda y puso los cimientos de la remontada. El croata lanza un aviso de cara a lo que está por venir, porque Unicaja y Real Madrid volverán a verse las caras esta misma semana en los cuartos de final de la Copa del Rey: los finalistas de la pasada edición, frente a frente a las primeras de cambio.

Nunca hay que desconfiar del Madrid, por muy mal que esté. Lo sabe Unicaja y lo sabe cualquiera. Y aun así, resulta casi imposible resistir el empuje de los blancos cuando se empeñan en algo. Los de Scariolo volvieron a mostrar dos caras en Málaga: la del primer tiempo, en la que se dejaron masacrar desde el triple por los locales; y la de la reanudación, cuando ajustaron las ayudas y confiaron su acierto a Hezonja. A partir de ahí, todo empezó a salirles bien.

No fue un mal inicio del Madrid, con una defensa contundente y buenas acciones interiores de un inspirado Okeke, que lo llevó a mandar en los primeros minutos. Unicaja insistía en penetraciones inocuas sin advertir aún que su fortaleza estaba en el tiro exterior. Fue Chris Duarte el primero en intuir por dónde debía ir el partido, con dos disparos consecutivos que dieron a los malagueños su primera ventaja (9-7). Sus compañeros tardaron algo más en comprenderlo. Mientras tanto, el intento de sacar a Tavares de la zona para abrir espacios hacia el aro seguía sin dar resultado.

El Madrid aprovechaba para sumar puntos en la pintura y marcharse de siete (11-18). La diferencia obligó a Ibon Navarro a pedir un tiempo muerto providencial. Dio entrada a Kalinoski y Sulejmanovic, y el guion cambió de inmediato. Unicaja empezó a acribillar desde la línea de tres y, en cuestión de un minuto, le dio la vuelta al marcador. Cobbs colaboró con un lanzamiento descomunal sobre la bocina para cerrar el primer cuarto en 25-20.

  • Unicaja
    Perry (9), Duarte (11), Barreiro (2), Webb (10), Balcerowski (9) -cinco inicial- Kalinoski (8), Cobbs (13), Djedovic (8), Sulejmanovic (18), Rubit (4), Tyson Pérez (-), Díaz (-).
  • Real Madrid
    Feliz (6), Llull (4), Hezonja (26), Okeke (9), Tavares (9) -cinco inicial-. Lyles (9), Kramer (2), Abalde (5), Procida (5), Maledon (10), Garuba (7), Len (4).
  • Árbitros
    Emilio Pérez PizarroJuan de Dios OyónCarlos Merino. Eliminaron por faltas a Rubit.
  • Incidencias
    10.681 espectadores en el Pabellón Martín Carpena
  • Parciales
    25-20, 31-19 (56-39), 25-34 (81-73), 11-23 (91-96)

Para entonces, los porcentajes de Unicaja desde la línea de 6,75 eran escandalosos, y así continuaron hasta el descanso. Djedovic, Perry, Webb… varios se sumaron a la fiesta para elevar el acierto malagueño por encima del 70%. Una barbaridad. En cambio, el Madrid estaba negado en ese apartado: su primer triple lo anotó Procida con más de la mitad del segundo cuarto disputada.

El acierto de Unicaja pesaba en el ánimo madridista, desconectado por momentos, desesperado en otros. Lo evidenció Garuba, incapaz de reprimir la rabia al intentar taponar en falta uno de los tiros de Kalinoski, acción que le costó una técnica y el enfado monumental de Scariolo, quien lo mantuvo un buen rato en el banquillo antes de devolverle a la pista.

Cualquier intento de reacción era neutralizado de inmediato por otra acción ofensiva de un Unicaja que se marchó al descanso con 56 puntos en el casillero. Tal era la sensación de superioridad andaluza que hasta Balcerowski se permitió postear al mismísimo Tavares y culminar la acción con un mate estratosférico.

Abrazados a Hezonja

El Madrid necesitaba una respuesta inmediata para levantar la desventaja de 17 puntos con la que se fue al vestuario, y la encontró de la mano de Hezonja. No es la primera vez que el croata asume el mando en situaciones comprometidas, pero no deja de sorprender su capacidad para revolucionar partidos y causar estragos en el rival. Encadenó tres triples y una canasta de dos sin fallo para devolver la fe a los suyos y sembrar dudas en Unicaja.

La exhibición de ‘Súper Mario’ impulsó también a Tavares y Okeke. Un triple del estadounidense redujo la desventaja por debajo de los diez puntos por primera vez en muchos minutos (65-57, m. 25). Era solo el primer paso; el líder aún estaba lejos de someter a su oponente. Duarte emergió de nuevo cuando peor lo pasaba su equipo para insuflar aire en el momento de mayor presión madridista.

Un triple de Cobbs, el mejor de Unicaja junto a Sulejmanovic, volvía a estirar la ventaja por encima de los diez puntos nada más comenzar el último cuarto. Pero el Madrid ya había entrado en la lógica de la remontada. Como hormigas, fue recolectando punto a punto hasta llevar a Unicaja al borde de la psicosis. Los malagueños sabían lo que tenían enfrente y empezaron a encadenar errores impropios que dieron alas a los blancos. El Madrid se puso por delante a falta de tres minutos y medio (86-87) y, una vez ahí, dio la impresión de que no soltaría la presa. Lo intentó Sulejmanovic con un triple y tiro libre adicional que estableció un momentáneo 90-89 para los locales. Pero el Madrid confió en Hezonja, a quien entregó cada posesión en el tramo final para sellar un triunfo de enorme autoridad.