Cuando no se puede jugar bien, hay que ganar como sea. La frase hecha resume a la perfección lo vivido en el Salto del Caballo. El CD Toledo se fue líder, pero dejó más dudas que certezas ante un CD Guadalajara B que supo incomodar y evidenciar las carencias de un equipo que, hoy por hoy, vive más de resultados que de sensaciones.
Con más dos mil espectadores en las gradas, la tarde arrancó con un toque emotivo. Jesús Velasco, seleccionador nacional de fútbol sala y reciente campeón de Europa con España, realizó el saque de honor en un homenaje merecido. A partir de ahí, el balón rodó y comenzó un partido que prometía más de lo que finalmente ofreció.
Borja Bardera apostó por una revolución en el once. Sin Nanclares por sanción, el técnico modificó por completo la zona ofensiva con las entradas de Friaza, Willy y Chupi, además del regreso a la titularidad de Luna y Barroso tras meses alejados del foco. Incluso hubo sorpresa en los primeros compases con Sergi Brunet actuando como delantero en un curioso 3-5-2 con Moraleda y Luna en la zaga y un centro del campo superpoblado.
Los cambios rescatan el liderato del CD Toledo – Foto: Yolanda Lancha
El plan, sin embargo, duró lo que duró la sorpresa. Brunet apenas aportó en punta y regresó pronto a su posición natural de central, mientras el Toledo asumía el mando del balón sin convertirlo en peligro real. La primera chispa llegó con Friaza, que se internó en el área tras una buena salida de balón de Barroso, precisamente uno de los jugadores más señalados por la afición para dar un paso adelante. Poco después, Chupi levantó el «uy» de la grada con un disparo lejano que el portero visitante envió a córner, donde Stevens remató de cabeza y el balón acabó golpeando en el rostro de un defensor.
El dominio era territorial, pero plano. La primera amarilla llegó para Brunet en el minuto 17 por cortar una contra, y justo después el Guadalajara B dio el primer susto serio: Aarón se inventó una bicicleta en el área y obligó a Christian a una gran estirada para enviar el balón a córner. A partir del minuto 20, los alcarreños igualaron la posesión y el partido entró en una fase espesa, sin ritmo ni ideas claras.
La tuvo el Toledo en el 29. Stevens se proyectó por la derecha, centró, Max rechazó al corazón del área y Willy no acertó a definir. Gonzalo probó desde lejos sin inquietar, y Willy rozó la cruceta con un disparo desde la esquina del área. Eran destellos aislados en un equipo que acumulaba imprecisiones y parecía no encontrar los caminos hacia la portería rival.
Los cambios rescatan el liderato del CD Toledo – Foto: Yolanda Lancha
El tramo final del primer tiempo dejó tensión, protestas de penalti del Guadalajara B por una caída de Aarón y varios enganchones entre jugadores, con Moraleda y Peñarando como protagonistas. Esa chispa sirvió para que el Toledo apretara: Moraleda llegó a línea de fondo, centró y Chupi remató alto. Luego llegó la ocasión más clara antes del descanso: cambio de juego espectacular de Luna, Chupi entró solo, disparó, el portero rechazó y Friaza no acertó en el rechace. El 0-0 al descanso reflejaba a un Toledo sin brillo, falto de chispa y muy dependiente de individualidades.
Bardera movió ficha en el descanso: Chupi se quedó en el banquillo y entró Rosell. El guion no cambió demasiado. El Toledo seguía espeso, el Guadalajara B esperaba para correr con un Aarón inspirado, y las ocasiones locales llegaban a cuentagotas y desde lejos: Rosell probó sin fuerza, Fran Gómez disparó desde 30 metros sin problemas para Max. Mucho ruido y pocas nueces.
La clave estuvo en el banquillo. En el minuto 58 entraron Neco y Esnáider por Barroso y Gonzalo, y el equipo ganó energía, criterio y verticalidad. Y solo tres minutos después llegó el gol que decidió el partido: balón largo de Neco a la derecha, Rosell recortó hacia dentro y clavó un disparo raso a la cepa del poste izquierdo. Golazo y explosión en el Salto del Caballo, con la grada entonando al unísono el clásico «Mi Toledo alé, mi Toledo alé».
Los cambios rescatan el liderato del CD Toledo – Foto: Yolanda Lancha
A partir de ahí, los mejores del Toledo estaban en el campo. Neco aportó pausa y último pase, Esnáider dio sentido a la circulación y Rosell fue un puñal constante por la derecha. Hubo un remate de cabeza de Esnáider en un córner de Willy y una buena combinación entre Neco, Peña y Moraleda que no encontró rematador. Por fin se veía algo parecido a fútbol combinativo.
Mientras tanto, Rosell seguía encarando sin miedo, sacando bicicletas y demostrando que está en un gran momento de forma. El partido se calentó en los banquillos con la expulsión del técnico visitante, Tito Ablanque, y de Aarón por protestas. El Guadalajara B tuvo la última para empatar con una chilena que Christian paró sin problemas, cerrando una tarde sin grandes sobresaltos.
El Toledo suma tres puntos y mantiene el liderato, pero la autocrítica es obligatoria. El equipo ganó gracias a los cambios y a un chispazo individual, no por un plan colectivo sólido. Se notó en exceso la ausencia de Nanclares, faltó fluidez, sobró imprecisión y durante muchos minutos el líder pareció un equipo más. Bardera acertó con los cambios, sí, pero el Toledo no puede vivir solo de eso.
Hoy se ganó. Pero si este es el nivel de juego, la categoría no perdonará. Porque liderar está bien, pero convencer es imprescindible.