Dicen que Venus es el planeta gemelo malvado de la Tierra. Sus características son muy similares, tienen prácticamente el mismo tamaño y se han formado en la misma región del Sistema Solar. Sin embargo, Venus se encuentra a 38 millones de kilómetros —en su punto más cercano a la Tierra— y esa distancia destierra al hermano gemelo malvado lejos de la zona «Ricitos de Oro».
Es por ello por lo que el gemelo malvado de la Tierra no se considera un planeta habitable. Está demasiado cerca del Sol como para hacer prosperar la vida. Si hubo vida en Venus en un pasado remoto, o si la habrá en un futuro en Marte, es algo que por ahora desconocemos. Pero, actualmente, Venus posee unas condiciones mucho más extremas que nuestro azulado planeta. Sus temperaturas alcanzan más de 480º C, está rodeado por nubes de ácido sulfúrico y su presión atmosférica hasta 100 veces mayor que la Tierra.
Y con todas estas extremas condiciones climáticas, Venus oculta bajo su superficie secretos y misterios tan interesantes como reveladores. La comunidad científica ha hallado una serie de estructuras cavernosas «huecas» de proporciones gigantescas.
«No son cuevas… son tubos de lava»
Parafraseando uno de los momentos más icónicos de la película ‘Interestellar’, en una escena en la que el personaje interpretado por Matthew McConaughey descubría que aquellas grandes montañas del planeta Miller «no eran montañas, sino olas»; viene al caso reseñar que las estructuras huecas encontradas bajo la superficie de Venus no son túneles, ni cuevas naturales… son tubos de lava petrificada y, al parecer, son estructuras estables.
Estos tubos de lava venusianos, que también se forman en el planeta Tierra y se cree que están presentes en el interior de la Luna o de Marte, aparecen bajo la superficie de un planeta o un cuerpo celeste cuando la lava líquida fluya y se retrae, dejando a su paso un túnel subterráneo hueco de magma.
Tubos de lava en el planeta Tierra
Todo parece indicar, según la comunidad científica, que la baja gravedad de Venus habría permitido que estos tubos formados por el magma sean estructuralmente estables. Los investigadores han señalado que, en futuras misiones con imágenes de mayor resolución pueden realizar estudios geofísicos para determinar ciertas características como las cadenas de depresión circulares, las entradas verticales hacia canales subterráneos y vacíos bajo la corteza del incandescente e infernal gemelo de la Tierra.
Nuestros resultados sugieren que los tubos de lava con una anchura de unos pocos cientos de metros pueden permanecer estables, y estas dimensiones son consistentes con lo observado en los tamaños de los canales venusianos.
M. Chala, G. Komatsu, Icarus.
La densa atmósfera de Venus, la morfología de su superficie y sus capas de nubes imposibilitan el estudio más profundo de estos tubos de lava subterráneos. Pero con misiones de la NASA como DAVINCI, que se lanzarán alrededor del año 2030, los científicos podrán analizar la composición química, los perfiles de presión y temperatura, las capas de nubes de ácido sulfúrico y obtener imágenes de mayor resolución para estudiar más a fondo estos misteriosos y gigantescos tubos de lava venusianos.
Recientemente, también se encontró una misteriosa anomalía en la Tierra. Los científicos han descubierto dos estructuras titánicas a 3.000 kilómetros de profundidad que controlan la estabilidad del campo magnético terrestre. Tan solo hemos pisado la Luna… y no sabemos nada.