La ciencia ha probado la existencia del llamado síndrome post-Uci. ¿En qué consiste?
La Uci es el área del hospital donde ingresan los pacientes más graves, cuya vida está en peligro y que requieren una serie de cuidados técnicos y humanos que no se pueden dar en otra área del hospital. Después de haber estado en una unidad de cuidados intensivos pueden aparecer una serie de síntomas que no estaban presentes al ingreso y que hacen que, aunque el paciente haya superado la enfermedad, presente una serie de secuelas que afectan a su calidad de vida y que dificultan su recuperación y reincorporación a su vida previa. Hasta un 40-60% de los pacientes presentan al ser dados de alta este síndrome post-Uci (SPCI), que se manifiesta por alteraciones físicas, con debilidad muscular, fatiga o dolor crónico; síntomas psicológicos, como síndrome de estrés postraumático, ansiedad o depresión, y alteraciones neurológicas, como déficits de atención o pérdida de memoria. Se ha visto, además, que estos síntomas no aparecen solamente en los pacientes que han ingresado en la Uci, sino también en sus familiares más cercanos, que experimentan ansiedad y alteración del sueño tras el alta del paciente. 

¿Cuándo se reconoció que existía esta disfunción y que no eran casos aislados?
Durante muchos años, los pacientes y familias describían estos síntomas, pero hasta el 2012 no se reconoció como un síndrome específico. Desde entonces se ha dedicado mucho más esfuerzo y recursos a su investigación y tratamiento. A causa del covid hubo muchos pacientes jóvenes ingresados en Uci, y muchos de ellos –personas previamente sanas– sufrieron estos síntomas tras el alta. A raíz de ello se ha investigado más acerca de este síndrome y se ha tomado mucha más conciencia en las UCIs sobre la necesidad de prevención y seguimiento tras el alta. Desde el año 2023 existe el programa ‘La Uci te cuida’, cuyo objetivo es abordar los aspectos más importantes en el cuidado de pacientes, familiares y profesionales en los servicios de Medicina Intensiva con el desarrollo de un programa de prevención, diagnóstico y seguimiento del SPCI.

A causa del covid hubo muchos pacientes jóvenes ingresados en Uci. Muchos de ellos, previamente sanos, sufrieron estos síntomas tras el alta

¿Se sabe por qué se desencadena?
El síndrome postcuidados intensivos no tiene una única causa, hay una suma de factores. Desde el ingreso en la Uci se observa una disminución en la fabricación de proteínas, que finalmente provocará una atrofia en el músculo causando debilidad y, una vez recuperado el paciente, una dificultad en el proceso de regeneración muscular. A su vez, se ha visto que la enfermedad causa una respuesta inflamatoria global de baja intensidad, que es la causante de los síntomas físicos. A nivel cerebral existe también un grado importante de neuroinflamación y neurotoxicidad, que son las que originan el deterioro cognitivo. 

Hay perfiles de pacientes más susceptibles de padecerlo.
Sí, por supuesto. Es muy importante la situación previa al ingreso en Uci del paciente: si son más ancianos y con mayores comorbilidades son más susceptibles de padecerlo. Además, se relaciona con la gravedad de la enfermedad que ha provocado el ingreso y con los tratamientos administrados durante este. La necesidad de ventilación mecánica, la administración de sedantes, la inmovilidad, la presencia de delirio y el tiempo de estancia en Uci hacen que sea más frecuente padecer secuelas tras el alta.

La necesidad de ventilación mecánica, la administración de sedantes, la inmovilidad, la presencia de delirio y una estancia larga en Uci hacen que sea más frecuente padecer secuelas tras el alta

¿Los pacientes se recuperan de estas secuelas o hay casos en los que se mantienen de forma permanente?
La trayectoria tras el ingreso en la Uci es lenta y muy variable. Generalmente nos encontramos una importante mejoría con el paso del tiempo, pudiendo llegar a la recuperación completa, aunque en otros pacientes las secuelas se observan de forma permanente. Por ello es muy importante el seguimiento tras el alta, de la UCI y del hospital. Es precisa una atención continuada y seguida en el tiempo por parte de un equipo multidisciplinar: intensivistas, internistas, rehabilitadores, personal de atención primaria, enfermería, fisioterapeutas y logopedas nutricionistas. Cuando este seguimiento existe, la recuperación es mayor, mejora la calidad de vida y se reducen las complicaciones futuras, evitando reingresos y asistencias sanitaria repetidas. 

Antes comentaba que el programa ‘La Uci te cuida’ busca la prevención de este problema. ¿Cómo se hace?
La prevención del síndrome post-Uci debe empezar dentro de la propia Uci. Las medidas deben de ser múltiples, empezando por un manejo adecuado del dolor. Identificar y tratar precozmente el delirio y adoptar medidas para la retirada precoz de la ventilación mecánica también han demostrado ser prácticas efectivas. Otra medida importante es la movilización y rehabilitación tempranas de los pacientes, se ha demostrado que iniciarlas de una forma precoz dentro la Uci y continuarlas tras el alta tiene un impacto positivo en la recuperación a corto plazo.

El síndrome post-Uci también afecta a un 20-30% de los niños que han estado gravemente enfermos, aunque sus síntomas son algo diferentes

La familia del paciente también sufre su propio síndrome post-Uci. En este caso, ¿se puede evitar?
La familia del paciente es muy importante. Incluirla en la toma de decisiones médicas, facilitar las visitas e involucrarla en el cuidado de los pacientes puede ayudar a la recuperación de los pacientes y a evitar que ellos mismos desarrollen secuelas. 

Al hablar de este trastorno se piensa, automáticamente, en pacientes mayores, pero también afecta a la población pediátrica. ¿Qué características concretas presenta?
Sí, el síndrome post-Uci también afecta a un 20-30% de los niños que han estado gravemente enfermos. Aunque no es mi especialidad, sí puedo señalar que sus síntomas son algo diferentes, ya que afectan más al desarrollo y al aprendizaje. También es más frecuente la presencia de estrés postraumático, tanto en los pacientes como en sus familiares, por lo que su abordaje debe de ser más global.