El Baskonia tiene su particular rompecabezas que encajar de cara a la Copa del Rey tras el accidentado derbi en Miribilla. De todas las configuraciones … posibles que puedan salir, Eugene Omoruyi es una pieza fija. El club azulgrana anunció este lunes que el ala-pívot nigeriano seguirá un mínimo de dos meses más a las órdenes de Paolo Galbiati, con una opción abierta de que puede ampliar su estancia hasta la conclusión de la presente campaña. Es el movimiento lógico que premia la aportación de un temporero y que permite ganar tiempo hasta la completa recuperación de Tadas Sedekerskis, cuya vuelta se dilatará hasta más allá de la disputa de la Copa.

La llegada de Omoruyi fue la respuesta inmediata en el mercado a la intervención quirúrgica a la que se sometió el capitán azulgrana en su tobillo derecho a primeros de diciembre. El ‘cuatro’ africano se comprometió con la entidad de Zurbano con un contrato anual que contaba con una cláusula de corte a los dos meses. El plazo para que el club ejecutara esta opción expiraba este lunes, aunque ambas partes habían convenido antes del derbi ante el Surne Bilbao retrasar la opción de salida dos meses más, hasta mediados de abril.

Entonces, tocará sentarse de nuevo para decidir si el Baskonia reedita su confianza en el interior hasta la finalización del curso o lo deja marchar. En principio, se espera que para entonces Sedekerskis esté ya en dinámica de entrenamientos y sea apto para jugar.

Howard y Kurucs, bajo tratamiento conservador, con más opciones de jugar el viernes ante el Tenerife

El voto de confianza a Omoruyi llega en un escenario médico todavía poco claro en vísperas de la Copa del Rey. Los percances producidos durante el choque del domingo dejaron tocados a Khalifa Diop, Rodions Kurucs y Markus Howard. La instantánea del duelo deparó una imagen de contrastes: una victoria y hasta tres jugadores doloridos en el banquillo y sin opción de volver a la cancha. En principio, todo apunta a que tanto el ala-pívot letón como el escolta estadounidense, ambos sometidos a tratamiento conservador, tienen más boletos para estar disponibles para el turno de cuartos ante el Tenerife que se disputa el viernes en el Roig Arena. La preocupación se centra en Khalifa Diop, que este lunes esperaba someterse a pruebas médicas para conocer el alcance de su lesión de rodilla, sufrida segundos después del salto inicial con Hlinason. Sobre el papel, el del pívot senegalés es el caso más serio, en el que más riesgo hay de una ausencia más o menos prolongada.

Los resultados de las pruebas médicas del senegalés determinarán el camino a seguir del Baskonia en la Copa del Rey. En caso de que el dictamen clínico impida a Diop disputar el torneo del KO, a Galbiati se le presentaría el contratiempo serio de perder a un efectivo en una posición ya mermada desde la salida ya lejana de Luka Samanic y que dejaría a Mamadi Diakite como único ‘cinco’.

Joksimovic puede ocupar un puesto en el cupo de formación al ser jugador vinculado

Por otro lado, supondría un ligero contratiempo en materia de inscripción. Sin Sedekerskis, baja ya segura, ni Diop, la couta de cupo de formación se reduce a tres, siempre que se cuente con la presencia de Kurucs. Este escenario llevaría a la entidad de Zurbano a tener que tirar de su cantera para completar el número mínimo de cuatro ‘nacionales’. En este punto, Stefan Joksimovic podría ser la alternativa. El esloveno aún no cumple los requisitos para ser cupo de formación, pero la normativa le permite actuar como tal dada su condición de asimilado. Otra cuestión es que se certificara junto a la de Diop la ausencia copera de Kurucs, lo que dejaría al Baskonia sin uno de sus jugadores más productivos. De paso, también obligaría a tirar de dos canteranos para reapuntalar el retén de cupos de formación ante la soledad en la que se quedarían Rafa Villar y Matteo Spagnolo.

El grado de dificultad del sudoku queda a expensas de más concreción en los casos médicos que ahora atiende la enfermería baskonista. Una hipotética baja de Howard daría al club más margen de maniobra al disponer de otros tres extracomunitarios, con Forrest, Simmons y Nowell y dos plazas de ‘americanos’ por cubrir. Este es un dilema que ya conoce Paolo Galbiati y que ha tenido que afrontar cuando los cuatro exteriores han estado disponibles y con el alta médica.

Secundario productivo

Con su nacionalidad nigeriana, el encaje de Eugene Omoruyi no encuentra fricción alguna ni con la nómina de extracomunitarios ni con el cupo de baloncestistas de formación. Es el valor añadido de su procedencia cotonú. Más allá de cuestiones de inscripción, el jugador nacido en Benín y que emigró a Canadá con un año junto a su familia se ha convertido en uno de esos jugadores que recoge el aplauso unánime de la afición azulgrana.

Tras aterrizar en Vitoria sin el cartel de jugador determinante y novato en el baloncesto europeo, Omoruyi también es un jugador que cuenta con la plena confianza de Paolo Galbiati. Su carácter multiusos, su inteligencia y un instinto pasador poco usual en los jugadores interiores le han convertido en una pieza de resistencia importante. Además, puede compatibilizar las dos posiciones interiores dentro de una rotación en la que tampoco gasta una excesiva cuota de protagonismo en cancha, con cerca de un cuarto de hora por encuentro. En el cómputo general de los 22 partidos disputados como azulgrana, Omoruyi ha promediado 7,5 puntos, 3,1 rebotes y 8,6 de valoración. En cuestión de dos meses, se ha convertido en el relevo principal de Rodions Kurucs hasta relegar a Clément Frisch, que busca una grieta para mejorar su couta de protagonismo sin terminar de encontrar la estabilidad.