El entrenador Jesús Ramírez es ya historia en el Casademont Zaragoza. Este domingo, después de consumarse una nueva derrota, esta vez ante el Joventut de Badalona, la entidad decidió prescindir de los servicios del entrenador. El catalán quiso despedirse de todos los activos del club con un sentido mensaje de agradecimiento, en el que recordó la “determinación”, “motivación” y “energía” con la que aterrizó en la capital el pasado verano.
Eso sí, en su adiós, Ramírez lanzó también un dardo a un sector de la plantilla, con la que es evidente que no consiguió cuajar al 100%. “Vine a Zaragoza el pasado verano con TODO (ese todo es mi familia. Y toda la determinación, motivación y energía del mundo), es mi manera de ver la vida y los PROYECTOs en los que me meto, involucrarme y darlo todo para que salgan adelante, cueste lo que cueste, e invirtiendo el tiempo que haga falta. Por desgracia ese tiempo acaba hoy, con la sensación del mucho por hacer y del mucho por cambiar”, afirmó.
Ese profundo agradecimiento de Ramírez incluyó a prácticamente todos los sectores del Casademont Zaragoza. “Me gustaría dar las GRACIAS al club por la oportunidad, a todos los empleados del club y del Príncipe Felipe por ese buen día a día, a los jugadores que hayan tenido compromiso, a Pedro Llompart y a todo el staff por su incansable y buen trabajo… GRACIAS”, destacó.
Como suele ocurrir en estos casos, el técnico no se olvidó de la afición del Casademont Zaragoza. Una Marea Roja en la que Ramírez ha despertado una gran disparidad de opiniones en las últimas semanas. “Por último, pero en especial, GRACIAS a todos aquellos que me habéis mostrado apoyo, buenas palabras, un simple “vamos que se puede”… ¡GRACIAS MAREA ROJA! Mis hijos seguirán cantando: Basket Zaragoza, es mi pasión… Hasta pronto, Jesús”, concluyó el entrenador catalán.
Ya sin Ramírez, el Casademont Zaragoza queda en decimoquinta posición de la tabla en la Liga Endesa, después de sumar solo seis victorias en las primeras 20 jornadas de competición.