Científicos de la Icahn School of Medicine (Nueva York) han hallado que la respuesta inmunitaria humoral, mediada por los linfocitos B, se asocia a una mejor respuesta a la inmunoterapia en pacientes con carcinoma hepatocelular tratados con agentes anti-PD-1 en el contexto neoadyuvante. Los pacientes en los que el tratamiento …

Científicos de la Icahn School of Medicine (Nueva York) han hallado que la respuesta inmunitaria humoral, mediada por los linfocitos B, se asocia a una mejor respuesta a la inmunoterapia en pacientes con carcinoma hepatocelular tratados con agentes anti-PD-1 en el contexto neoadyuvante. Los pacientes en los que el tratamiento indujo una necrosis tumoral superior al 50% presentaron una mayor proporción de células plasmáticas productoras de inmunoglobulina de la subclase IgG1 dentro del tumor, así como una expansión de clones de linfocitos B preexistentes, tanto en el tumor como en los ganglios linfáticos que lo drenan.

Sacha Gnjatic, codirectora del estudio, afirma que, en estos respondedores, los anticuerpos IgG1 se caracterizaron por estar dirigidos a antígenos tumorales, tales como el NY‑ESO‑1, encontrándose además a concentraciones circulantes más elevadas que en los no respondedores, lo que sugiere la existencia de coordinación entre la inmunidad celular y la humoral. Esta noción pudo ser confirmada en el análisis transcriptómico tridimensional de varios tumores, en los que se constató la presencia de nichos inmunes donde convergen células plasmáticas, linfocitos T citotóxicos y macrófagos. En contraste, prosigue Gnjatic, en los no respondedores, estos nichos mostraron acumulación de linfocitos B de memoria disfuncionales, en estados híbridos que combinan rasgos parciales de memoria, activación y agotamiento inmunológico, sin completar la transición hacia el fenotipo favorable.

Adicionalmente, el aumento de los títulos de IgG1 tuvo lugar después de la terapia en los respondedores, lo que corrobora la posibilidad de una respuesta adaptativa impulsada por antígenos tumorales, señala la investigadora. Estas observaciones fueron extensibles a pacientes tratados con bloqueo del VEGF‑A en combinación con la inmunoterapia, pero no a los tratados con quimioterapia sola, lo que sugiere que los anticuerpos identificados podrían ser utilizados como biomarcadores predictivos de respuesta a las terapias basadas en el bloqueo de los puntos de control inmunitario en este tipo de cáncer, concluye la científica.


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