Ante las Cortes Generales, reunidas en una sesión extraordinaria en el Congreso de los Diputados, Felipe VI ha recordado esta mañana que «la mejor manera de conmemorar la Constitución es cumplirla». Al celebrar la longevidad de la Carta Magna, el Rey ha afirmado: «Tomamos … conciencia de lo que le debemos, de lo que nos debemos, a nosotros mismos, como ciudadanos, como demócratas y como españoles». En este sentido, ha apuntado que esa conciencia «no se limita a la letra» del texto, «sino que se extiende a todo el acervo constitucional: las leyes y las instituciones». Y esto «obliga a su respeto, defensa, desarrollo y fortalecimiento».
Junto a la Reina Letizia, Don Felipe ha pronunciado estas palabras cuando la Constitución de 1978, la que nos guía a día de hoy y que consagró el deseo mayoritario de los españoles de dejar atrás cuatro décadas de dictadura y abrir una etapa democrática, está a punto de alcanzar un hito: convertirse en la más longeva de la historia de España. Quedan 32 días para que la norma supere de facto a la Carta Magna de 1876. Las Cortes Generales, presididas por los Reyes, han celebrado este martes esta efeméride.
«Vivimos tiempos difíciles e inciertos, que hacen aún más visibles las imperfecciones que —como toda obra humana— tiene nuestro marco institucional y normativo. No pensemos que se debe a una menor vigencia del ordenamiento constitucional; todo lo contrario: es precisamente el espíritu crítico, la legítima insatisfacción, el afán por seguir progresando, lo que nos acerca cada vez más a una realización más plena de esos principios y valores», ha asegurado el Rey. En este sentido, ha pedido a todos los políticos que no caigan «nunca en la complacencia de ver la obra completa ni tampoco en el derrotismo de pensar que el esfuerzo de generaciones de españoles ha sido en vano». «Tengamos visión y perspectiva», ha dicho, y ha enfatizado: «El camino recorrido por esta España constitucional ha sido brillante y el futuro no lo será menos, siempre y cuando lo sigamos escribiendo juntos».
Don Felipe ha recordado «a todos los que se dejaron la vida en el camino hacia la consolidación de nuestro régimen de libertades» y que este jueves se cumplirán tres décadas del día en el que, tras el asesinato por ETA del profesor Francisco Tomás y Valiente, «miles de españoles se lanzaron a las calles con las manos pintadas de blanco». «Todas juntas, esas manos componían un inmenso ‘no’», ha dicho el Rey, al tiempo que ha asegurado que ahí estaba la expresión de los valores constitucionales. En este momento el Rey ha recibido una ovación de todo el hemiciclo —con la salvedad de diputados de izquierda radical—, que se ha vuelto a repetir al final de su discurso.
Antes, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, ha protagonizado un discurso más largo que el del Monarca. De nuevo, ha reivindicado el concepto de soberanía popular, a pesar de que la Constitución homenajeada reconoce la soberanía nacional, y ha hecho un breve repaso de los avances y retrocesos que, a su juicio, han significado las predecesoras de la actual Carta Magna. Desde el liberalismo de la Pepa, la de 1812, la primera, hasta ese turnismo pacífico consagrado en la de 1876 que de facto expulsaba a los ciudadanos de la vida pública. La socialista, de convicciones republicanas, ha elogiado especialmente la de 1931, la única republicana, con el hito de ser la primera que reconoció el voto femenino tras pelearlo en las Cortes, entre otras personalidades, Clara Campoamor.
Pero después, la tercera autoridad del Estado ha reivindicado sin matices el texto de 1978, que como en otras ocasiones ha dicho que es permeable a una actualización, pero «de una excepcionalidad sin ambages». «La voluntad común de desmantelar las estructuras anquilosadas de la dictadura y sustituirlas por un sistema democrático fue —y sigue siendo hoy— el mayor de nuestros éxitos colectivos». Sus palabras, al contrario que las del Rey, sí han evidenciado la fractura en el hemiciclo, con los diputados de Vox impasibles, los del PSOE ovacionando con fervor y los del PP con actitud heterogénea: desde el aplauso interrumpido de Alberto Núñez Feijóo y Ester Muñoz, hasta el silencio de Miguel Tellado, pasando por las palmadas respetuosas de otros populares quien sabe si despistados o protocolarios.
Recibidos por Sánchez
Los Reyes han llegado poco antes de las doce y media del mediodía al Congreso, donde han sido recibidos en el patio de Floridablanca por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los de Congreso, Senado, Tribunal Constitucional y Tribunal Supremo.
Desde la tribuna de prensa, pese a las ausencias de los partidos nacionalistas e independentistas (ERC, Junts, Bildu, PNV, Compromís y BNG), se observaba un hemiciclo especialmente concurrido y un ambiente de celebración. Pese a los tiempos de hoy, con una representación parlamentaria mucho más fragmentada, ha habido emoción, vivas a la Constitución y vivas al Rey.
A los diputados y senadores del resto de partidos, se han sumado otras 380 invitaciones nominales. Una vez iniciada la sesión, los asistentes han dedicado un aplauso prolongado al texto constitucional llamado a convertirse en el de mayor vigencia de nuestra historia. No ha estado presente Juan Carlos I, cuyo papel resultó determinante en el tránsito hacia la norma que fijó la Monarquía parlamentaria como forma política del Estado.
Sí han acudido otros protagonistas directos de aquel tiempo, como el expresidente del Gobierno Felipe González y los dos ponentes vivos del texto constitucional, Miquel Roca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón. A los tres, precisamente, el Rey impuso el pasado 21 de noviembre el Toisón de Oro en el Palacio Real, durante la celebración de los cincuenta años de la restauración de la Monarquía. Aquel día también condecoró a la Reina Sofía por su apoyo indiscutible a Juan Carlos I. Sobre su padre, Felipe VI reivindicó el papel decisivo del anterior Rey en «un gesto político revolucionario» como la Transición.
González ha tomado asiento en el centro del hemiciclo, bajo la tribuna de oradores, donde normalmente se encuentra la mesa donde las taquígrafas del Congreso toman nota de todo lo que ocurre en la Cámara Baja, que ha sido sustituida por sillas de terciopelo donde han tomado asiento también una representación de 32 senadores y diputados que aún viven y formaron parte de las Cortes Constituyentes, a todos ellos, los Reyes les han saludado uno por uno a su llegada al Congreso en el salón de Pasos Perdidos. La presencia de González ha sido especialmente relevante por su peso histórico en la consolidación del sistema constitucional. También ha asistido el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.
Ha sido especialmente llamativa la reaparición de Vox en un acto presidido por el Rey, pero no ha contado con la presencia de su líder, Santiago Abascal
En la tribuna de autoridades se encontraba el expresidente del Gobierno José María Aznar, quien se ha sentado junto a la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, y la fiscal general del Estado, Teresa Peramato. El expresidente Mariano Rajoy no ha asistido por motivos profesionales. José Luis Rodríguez Zapatero tampoco ha acudido porque se encuentra en Venezuela.
El PP ha contado con todos sus diputados y senadores. Los escaños de los partidos nacionalistas e independentistas han sido ocupados por diputados de Podemos, con Ione Belarra a la cabeza, quienes han asistido para exigir el cumplimiento íntegro de la Constitución, especialmente en materia de vivienda. Para reivindicar este discurso, han lucido camisetas blancas con un mensaje —«cumplirla ‘pa’ cuando»—, inspirado en la canción de Jennifer López ‘El anillo’. También han asistido diputados de Sumar. Ha sido especialmente llamativa la reaparición de Vox en un acto presidido por el Rey, pero no ha contado con la de su líder, Santiago Abascal, debido a un viaje internacional que se ha prolongado más de lo programado, según explican desde el partido.
Tras el acto en el hemiciclo, los Reyes han inaugurado en el Congreso la exposición Constitución Española. Nuestra Constitución más longeva; un recorrido visual por la historia y vigencia del texto de 1978. La muestra reúne documentos e imágenes que ilustran el proceso constituyente y el desarrollo de los derechos y libertades en estas décadas, e incluye el ejemplar firmado por el Rey Juan Carlos I y por los ponentes y padres de la Carta Magna, símbolo del consenso político que hizo posible la Transición y fundamento del sistema democrático actual. Un entendimiento roto después, en el pequeño ágape que se ha servido para los invitados, periodistas y trabajadores de la Cámara Baja, en el que no han participado los diputados de Vox ni el presidente Sánchez. Los Reyes, eso sí, sonrientes y pacientes, se han esforzado por saludar a todos los presentes. Un símbolo de unión en un mar de corrillos que comentaban la jugada.