El Surne Bilbao culminó anoche una remontada para la historia en Gran Canaria con un triplazo sobre la bocina de Justin Jaworski que silenció … todo el pabellón. Al contrario que los integrantes del cuerpo ténico del Surne, que estallarón de alegría. Los jugadores elevaron a los cielos a su compañero, el gran protagonista de la noche. Las imágenes grabadas por el Surne a pie de pista demuestran cómo se vivió el triplazo desde dentro.

Después de ir 22 abajo, los bilbaínos forzaron la prórroga y ya en el tiempo extra, cuando el reloj apenas respiraba, el balón fue a parar a Justin Jaworski. Después del mal partido ante el Baskonia, había vuelto a ser una noche discreta para él. Un sólo triple hasta entonces. Pero el deporte tiene memoria selectiva: recuerda el último gesto. Con tres segundos en el reloj, el escolta armó el tiro. Parábola limpia. Silencio en la isla. Explosión en negro. De 22 puntos abajo a un triple eterno.

Los vizcaínos venían de perder sus últimas siete prórrogas consecutivas hasta Granada. Pero este equipo está hecho de otra pasta. Este equipo ya lleva dos de dos en victorias en el tiempo añadido. Un equipo que se niega a rendirse. Que transforma la adversidad en impulso. Y que convierte una noche que parecía perdida en un argumento más para seguir mirando hacia arriba.