La española Ana Alonso ha sido capaz de redondear una gesta titánica en los Juegos Olímpicos de Invierno, donde ha dinamitado la estación de esquí de Borno con una brillante jornada coronada con un bronce insólito en esquí de montaña. En este camino hacia el medallero, ha conseguido hacer olvidar las secuelas del grave atropello sufrido hace unos meses y, habiendo pospuesto su paso por quirófano para llegar a tiempo a la competición, ha visto recompensado su sacrificio. Su presea convierte ya a la granadina en la sexta medallista de la historia de España, ampliando el legado histórico que ya iniciaron previamente Francisco Fernández Ochoa, Blanca Fernández Ochoa, Regino Fernández, Javier Fernández y Queralt Castellet.
Las alegrías incluso podrían ir a más para la delegación española este mismo jueves. Los excelentes resultados en el cuadro masculino han permitido soñar con otras dos opciones de medalla. En las semifinales, primero era Oriol Cardona quien sobresalía en su semifinal con un segundo puesto que dio la razón a las altísimas expectativas depositadas sobre su figura. Vigente ganador de la Copa del Mundo en sprint, sus dos campeonatos del mundo también lo avalan como uno de los mayores argumentos del equipo español en estos Juegos Olímpicos. En última instancia, la segunda manga disputada este jueves también ha supuesto la gran revelación de Ot Ferrer, quien también buscará agrandar el medallero olímpico español en los próximos minutos.
En el horizonte está tanto la posibilidad de elevar el nivel de las seis preseas obtenidas por deportistas españoles en unos Juegos de Invierno, pero también emular un hito que solamente ha conseguido Francisco Fernández Ochoa. El único oro español en este torneo data de hace 54 años y pocas veces ha visto tan cerca la posibilidad de sumar un acompañante en este palmarés dorado.