En pleno repliegue de los grandes fabricantes del automóvil en la electrificación de la movilidad, la patronal española del sector se posiciona y ve al … coche eléctrico como «el único vector» capaz de impulsar la competitividad tecnológica e industrial de la automoción europea en la presente década. Pero con un mensaje a Europa: más flexibilidad.
El destinatario de estas palabras, a diferencia de otros años, no ha sido Moncloa, sino que apuntaban más allá y miraban a Bruselas. No solo lo ha hecho el presidente de los fabricantes europeos de coches, Ola Källenius, que ha pedido a la Unión Europea en el Foro Anfac que aplique «políticas adecuadas» que impulsen el crecimiento económico de la industria automotriz y las ventas de vehículos. En esa línea, su homólogo español, Josep María Recasens, máximo dirigente de Anfac, ha instado a la Comisión Europea a poner en marcha un programa que impulse el «made in Europe» y refuerce la competitividad europea.
En su intervención, Recasens recordó los aún débiles datos de ventas de vehículos tras el parón provocado por la covid-19. «Tanto en Europa como en España se está vendiendo menos», señaló. Según los datos del sector, la producción de vehículos en España sigue registrando pérdidas en torno al 4%. A pesar de estos datos negativos, la automoción nacional cerró 2025 con un crecimiento del 12% en las ventas, aunque -según explicó el dirigente catalán- «gracias al efecto dana, que no podemos negar». Un balance que calificó como «una de cal y otra de arena».
Durante su intervención, Recasens defendió la puesta en marcha del plan Auto+ -del cual aún no se conocen los detalles ni la fecha de lanzamiento- y espera que tenga su réplica en el resto de Europa para elevar la producción comunitaria. El plan, presentado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que apadrinó esta apuesta, cuenta con 400 millones de euros para la compra de vehículos electrificados y contempla un incentivo mayor para aquellos producidos tanto en España como en la Unión Europea, hasta alcanzar los 4.500 euros por unidad adquirida. Para Recasens, el plan «planifica, incentiva y regula», además de tratar de reducir la falta de competitividad respecto a otros competidores. «Somos la región que menos vende y menos produce», destacó. «No estamos protegidos y estamos perdiendo 400.000 coches de producción en España año tras año. Esto equivale al cierre de una planta al año. Si no participamos en estas tecnologías, no vamos a ser competitivos», apostilló.
En la misma línea, el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, puso en valor el nuevo ‘Plan Auto+’ por su compromiso con «la lucha contra el cambio climático y el impulso de la cadena de valor industrial en España».
Por su parte, el responsable de ACEA sugirió que, para volver al rumbo del pasado, Europa necesita «estímulos a la inversión en infraestructuras y medidas de impulso a la compra de vehículos». Källenius recordó que en los últimos cinco años la industria automovilística en Europa -tanto fabricantes como proveedores- ha invertido «más de 300.000 millones de euros en electrificación y descarbonización», pero insistió en la necesidad de fijar objetivos «flexibles y pragmáticos» para obtener resultados. «Si no se cuenta con eso, no se podrá navegar en este panorama heterogéneo», sentenció.