Maquiavelo decía que el miedo es un gran pegamento para el poder. Y Gabriel Rufián dijo el miércoles que, como demócrata, tiene miedo. El portavoz de ERC en el Congreso apela así al pavor que le provoca lo que se aventura tras las próxima elecciones … generales, que, a su juicio, no es la alternancia política de siempre entre izquierda y derecha, sino algo que define como «salvaje». En España, ha llegado a decir, se aproxima un «sufrimiento» que vendrá de la mano de «imitadores baratos» de Javier Milei y Donald Trump para más tarde referirse explícitamente a Santiago Abascal y su partido, Vox. Frente a las derechas, propone, junto a Emilio Delgado, de Más Madrid, su propio «método»: una lista única de izquierdas por provincia, la que más sume, que implique el paso a un lado del resto de cara a evitar la dispersión del voto. «Cada uno en su casa y el antifascismo, el derecho a la autodeterminación y la dignificación de la vida de las personas, en la de todos», reivindicó en el coloquio que organizó junto al político de Más Madrid en la Sala Galileo Galilei de la capital. «Si no, nos vamos todos al carajo», apuntaron.

«Vienen ilegalizaciones, encarcelamientos… un sufrimiento social terrible. ¿Cómo hacemos para contrarrestar doscientos y pico diputados de PP y Vox en expectativa de voto? Yo no tengo putas ganas de que Abascal sea ministro del Interior», prosiguió en su particular cruzada contra los derechistas el republicano, a quien su partido no secunda en esta propuesta de unidad de izquierdas estatales y secesionistas.

Coinciden tanto Rufián como Delgado en que para ganar en escaños «provincia a provincia» y «a dos carrillos» a Vox, es fundamental ampliar el alcance de la izquierda «que ha dejado de ser tan permeable como antes» y que «los partidos no llegan donde tienen que llegar», reconocen haciendo uso de autocrítica. Trabajadores del campo, jóvenes de barrio… «si están de acuerdo en que menos corrupción y más democracia y servicios públicos, les quiero en mi equipo y no se los quiero regalar a Vox», afirmó el portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea y rival de la ministra Mónica García en el liderazgo de la organización, lanzándose, entre otros, a por los votantes del sector primario y la clase obrera. Ambos, segmentos poblacionales que vienen brindando un cada vez más importante al partido de Abascal, según los resultados de las últimas encuestas.

En un discurso que estuvo plagado de reminiscencias y semejanzas a Vox y en contraposición a «la España que madruga» de la que en numerosas ocasiones ha hecho gala el presidente de esta formación, Rufián apuesta por «una familia, una casa». Pero la vivienda -un problema estructural en el que reconoce que la izquierda ha «fracasado»-, no será la única causa a la que apelarán. De hecho, aspiran a arrebatarle a las derechas banderas ideológicas que, creen, han sido «robadas» previamente a la izquierda como son la libertad, la seguridad y la inmigración. «Tenemos que competir con esta gente», proclamaba Rufián.

Para el portavoz de Más Madrid, las derechas han sido capaces de hablar en nombre del pueblo, mientras la izquierda no ha logrado dar respuestas de largo aliento a las desigualdades imperantes de sus ciudadanos. «Han conseguido hegemonía, que sus razones se impongan. Nos han robado banderas que siempre han sido típicas de la izquierda. Y hay que retomarlas porque si no, nos dejamos gente por el camino«, reflexionaba. »Nos da pudor hablar de seguridad. Sienten que a la izquierda no les preocupa la seguridad y no podemos permitirnos ese lujo«, añadía Delgado, quien opina que »quien diga que no es verdad que hay barrios en los que los niños no pueden bajar a la calle porque hay movida es mentira«, si bien cree que en las cárceles españolas »no está sobrerrepresentadas de inmigrantes, sino llenas de las mismas gentes que hace 40 años«.

«Sienten que a la izquierda no les preocupa la seguridad y no podemos permitirnos ese lujo»

Emilio Delgado

Portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea

«¿Hay gente cuyo ‘modus operandi’ es delinquir? Sí, es cierto. Existe por la opresión, por la falta de oportunidades… pero existe», le secundaba Rufián, firme defensor de que hablar de seguridad, multirreincidencia y flujos migratorios «es un reto, no un problema».

El asunto de la prohibición del burka también estuvo encima de la mesa. Vox fracasó el martes en el Congreso en su intento de prohibir tanto esta prenda de ropa como el niqab para las mujeres en nuestro país. Sólo votaron a favor UPN y el PP, que, este jueves, ha presentado su propia norma. Para el portavoz de ERC en Madrid, el burka supone «una salvajada». «Si somos izquierda laica, no podemos permitir que se invisibilice a las mujeres de esa manera. Da igual que sólo haya 500 mujeres con burka en este país. No puede ser», sentenció Rufián, pese a que su formación votó en contra de la proposición de ley que pretendía restringir su uso. Más Madrid, el partido de Delgado, en cambio, se sitúa en el extremo contrario. Igual que el resto de los partidos de Sumar, apela a la libertad religiosa y entiende que esta medida «sólo persigue un marco de odio».