Variada oferta musical este fin de semana en Valladolid, donde de entre todas las propuestas desplegadas para los melómanos de la ciudad destaca el concierto … doble de Viva Suecia este viernes y sábado en el polideportivo Pisuerga. El conjunto murciano viaja hasta nuestra ciudad en el marco de su gira ‘Héroes en tiempos de paz’, donde presentará una nueva muestra de sus últimos temas y permitirá a sus fans más incondicionales corear, con rabia guerrera, sus éxitos más reconocibles.
«Arrancamos con el show ya redondeado para nuestro gusto en la que, consideramos, es la gira más ambiciosa de la banda», explica Alberto Cantúa. El músico recuerda un concierto de Bruce Springsteen en el que entendieron que «la energía de los músicos sobre el escenario ha sido siempre la clave». En esta ocasión, hasta doce artistas en el escenario, incluyendo metales, un coro femenino y la participación excepcional de Carmen Hoonine, buscarán ese equilibrio delicado entre lo esperado y lo nuevo.
«Queremos darle a la gente la posibilidad de volverse loca», resume. Viva Suecia reversionará temas antiguos, tocará sus hits imprescindibles y, por supuesto, dará a conocer las canciones de su último trabajo; ‘Hecho en tiempos de paz’, un disco que ya ha sido certificado como Disco de Oro antes incluso del arranque oficial de la gira. «Siempre intentamos colar los temas propios dentro de una setlist que funcione», añade, con la mira puesta en una ciudad como Valladolid en la que, reconoce, les gusta especialmente tocar.
El título del álbum, lejos de ser un ardid calculado, apareció casi por accidente. «Los títulos de los discos surgen de manera involuntaria», rememora. Cuando el conjunto estaba realizando un ensayo general en Murcia, el día del gran apagón, tuvieron que detenerlo, momento en el que Cantúa salió a pasear al monte y se topó con un mosaico en un monasterio que llevaba esa misma inscripción: Hecho en tiempos de paz. «Nos pareció muy potente el significado que tuvo para aquella gente que construyó aquel monasterio, y encajaba con el momento que atravesábamos: cómo nos llevamos entre nosotros, con nuestro público, cómo nacen nuestras canciones…».
Viva Suecia abraza la aparente paradoja entre hablar de paz y la rabia contenida que se termina coreando en los contagiosos ‘crescendos’ de sus canciones: «Vivimos en una contradicción constante», admite. «Las canciones canalizan dolor, tristeza, soledad… pero también sentimientos y valores positivos como la amistad». Él mismo reconoce que a veces se rompe sobre el escenario, y cita «A dónde ir» como ejemplo de canción que todavía le desarma.

Como a toda banda de éxito, en Viva Suecia también se manifiesta la tensión entre lo que el público espera y lo que la banda necesita contar. «Es algo que pasa con canciones como ‘Una bandera que nos sirva a los dos’; hay que llevar al público con mano izquierda y convencerles de lo importante de mantener el equilibrio», explica, citando ejemplos como ‘Gracias’, ‘Melancolía’, ‘Mala prensa’ o ‘El bien’.
Sobre la actitud del público, Cantúa se muestra reflexivo. «La gente tiene muy asociada la idea de concierto a ir de fiesta, y no siempre están al cien por cien en la música». Observa que el modelo festivalero ha salpicado incluso al circuito de salas; por ello, y sin denigrar a quien prefiere pasárselo bien sin prestar especial atención a la banda, anticipa que la experiencia que Viva Suecia prefiere reservar es otra bien diferente: «Bajar al público, tocar lo inmediato y luego llevarles a saltar».
Sones después de todo
Entre el resto de propuestas melódicas este fin de semana en Valladolid, destaca significativamente el espectáculo de Valeria Castro, quien colaboró con Viva Suecia en ‘Hablar de nada’, que estará presente el domingo 22 en el Auditorio Miguel Delibes dentro del marco de su tour ‘El cuerpo después de todo’. Castro comparte espacio con la OSCyL, que los dos días previos desarrollará en el mismo Centro Cultural un repertorio de temas de Leonard Bernstein, Rimski-Kórsakov y Salina Fisher (en el estreno nacional ‘Rainphase’), con la intervención de la violinista Esther Yoo y bajo la batuta de Gemma New.
Por su parte, el teatro Calderón acoge en la Sala Delibes al Trío Navacerrada este sábado 21, dentro del ciclo Juventudes Musicales de Valladolid, con la flautista Camille Schneegans, el violinista Bernardo Aguiar y el pianista Carlos Marín: «Somos un conjunto nada habitual, que tocaremos un repertorio bonito en una combinación inusual de instrumentos melodiosos», anticipa este último. El trío atacará temas de autores patrios como Manuel de Falla y Enrique Granados, además de autores franceses con influencias españolas como André Jolivet y Mel Bonis.
El sábado, Arrabal de Portillo acogerá una nueva entrega de sus Conciertos de la Estufa con Antonio Serrano & Kaele Jiménez, y Jimmy Barnatán tocará en el Café Teatro. En cuanto a las salas de la ciudad, la Cientocero acerca un tributo a Joaquín Sabina el viernes con Dinamita&Cía, y un concierto doble a cargo de Fontán y Nuevos Vicios el sábado. Por otro lado, Porta Caeli rinde tributo a Nirvana el viernes con The Buzz Lovers, reúne a grandes del heavy el sábado con Sinner Rage, Daeria e Indians; y despide la semana el domingo con el rock duro de Pölvora.