Javier Ortega Smith está dispuesto a pelear hasta el final. Lo hará, dice, para defender su «honorabilidad» ante la «persecución» que estaría sufriendo por parte del partido que él mismo ayudó a construir. Tal es su hambre y sed de justicia, que el aún portavoz de Vox … en el Ayuntamiento de Madrid y diputado nacional tomará todas las vías posibles contra la última decisión de su Ejecutiva de apartarle del único bastión político que le queda.
«Voy a recurrir lo que tenga que recurrir y si tengo que llegar a la jurisdicción ordinaria, llegaré a la jurisdicción ordinaria; voy a defender la honorabilidad, la verdad y la lealtad a este proyecto, porque ante todo estamos aquí para defender principios y valores al servicio de España y no los intereses personales o particulares de nadie».
Y no solo se protege a sí mismo. También a los orteguistas, a los ediles de su grupo municipal fieles a él que, tras esta crisis que estalló a inicios de semana, se reducen a Carla Toscano e Ignacio Ansaldo. «Si cae uno caemos todos, pues yo no voy a dejar nunca caer a los compañeros que han luchado a mi lado en el Grupo Municipal de Madrid con lealtad y valentía».
El concejal ha querido despejar todas las dudas acerca de quien le apunta a posible responsable de su situación de marginalidad en Vox. De cómo ha pasado de ser una de las personas de máxima confianza de Santiago Abascal a ir perdiendo de forma paulatina todo su poder interno y por qué ahora le han echado del partido.
A todos los españoles y sobre todo madrileños que se hacen esta pregunta, así como a las voces internas de su partido que le exigen explicaciones, Ortega Smith les garantiza que su comportamiento «ha sido ejemplar» y que no merecería lo que está «sufriendo». «Por eso, por justicia, voy a pelear dentro del partido con los recursos que permiten nuestros estatutos». Y si hace falta, en los tribunales. Aunque no aclara qué desencadenó su batalla personal con Abascal.
Por su parte, el alcalde de la capital ha hecho hincapié en que el «lío descomunal» interno en Vox lo debe de resolver la formación. En ningún caso la responsabilidad debe de recaer sobre el consistorio, a quien este jueves le remitía la Ejecutiva nacional su decisión de dar de baja de forma cautelar a Ortega Smith.
«El Ayuntamiento de Madrid no es quien para decir quién es el portavoz de Vox, eso lo tiene que hacer su grupo municipal y Vox se tiene que dirigir a su grupo municipal y no a la Secretaría General del Pleno. Su grupo municipal será el que tenga que tomar las decisiones correspondientes».
Por tanto, tal y como ha aclarado José Luis Martínez-Almeida, lo que está estudiando ahora Cibeles es qué pasaría en caso de que Ortega Smith se fuera al grupo de no adscritos y cuántos recursos humanos, materiales y financieros perdería Vox. «Le hemos pedido al presidente del Pleno que secretario estudie en qué situación quedaría el grupo municipal Vox desde el punto de vista de medios materiales y de medios también financieros, presupuestarios y en qué situación quedaría los concejales no adscritos a efectos de qué medios se les podría dotar o no se les debería dotar como consecuencia de su no adscripción».
Pero el regidor popular insiste: «El Ayuntamiento tiene poco que ver y, por tanto, Vox es el que tendrá que explicar como partido por qué su grupo municipal no ejecuta una decisión». En este sentido, ha aprovechado para ahondar en la herida interna al preguntarse cómo es posible que los concejales que no están conformes con que Ortega Smith mantenga la portavocía le permitieran acudir a la Junta de Portavoces. «Tampoco deben ver nada claro la situación».
No obstante, horas antes de dicha reunión, los cinco concejales se posicionaron sobre la situación a puerta cerrada. Los bandos ya eran palpables: a un lado, Arantxa Cabello, que se levantaba de la mesa tras defender su nuevo encargo y avisar a Ortega Smith de que no le reconoce como portavoz, y Fernando Martínez-Vidal, quien también le reprochaba haber tirado piedras contra Vox en los últimos días de campaña de Aragón; al otro lado de la mesa, los dos concejales fieles al actual portavoz, se mantenían callados. Es por esto, y por el acta que se firmó el pasado martes ante su desplante, que desde Vox se sobreentiende que la destitución de Ortega Smith conllevará también la de Toscano y la de Ansaldo, a quienes este viernes el aún portavoz ha defendido a capa y espada.