Carlos Alcaraz disputará este sábado la final en Doha. Ya ha convertido en cotidiano lo de luchar por los títulos el tenista de El … Palmar, presente en 12 finales en los últimos 13 torneos que ha disputado. Solamente en París, donde cayó a las primeras de cambio, faltó a la cita en la última ronda. Los números son impresionantes. Incluso en días en los que su juego no fluye como acostumbra (véase el partido con Khachanov) es capaz de hallar una salida para acabar llegando a la meta antes que su rival. En la semifinal superó a un Rublev orgulloso, que nunca dio su brazo a torcer a pesar de verse siempre por detrás en el marcador. Seis bolas de partido necesitó el tenista murciano para retirar su billete hacia la final. Con más suspense de lo que dictaba el pulso del partido, pero ahí está, una vez más, Alcaraz en una final,

No para de vencer el número uno del mundo en 2026. La racha ya se estira hasta el 11-0. La última victoria, en las semifinales de Doha, se decidió tras dos horas de intensa batalla, pero la realidad es que desde muy pronto se vio que Alcaraz estaba con un punto más de frescura que Rublev. Al quinto juego del partido ya había quebrado el saque de su rival el pupilo de Samuel López. Cuando todo parecía encarrilado, directo a un set tranquilo, llegaron los nubarrones al tenis del palmareño. Se atrapó en el peor momento, cuando tocaba cerrar la manga, y el tenista ruso aprovechó la situación para ganar minutos de vida. Reaccionó Alcaraz para tener de nuevo la oportunidad de sacar para ganar el set, pero ahí se volvió a encasquillar su pistola. Lo que parecía una primera manga tranquila se acabó definiendo en el tie-break. Desenlace inesperado. En ese escenario sí que fue certero Alcaraz, atrevido para cerrar con una bola cortada espectacular la primera manga. Respiraba el de El Palmar al tiempo que su rival estrellaba una y otra vez las cuerdas de su raqueta contra su rodilla. Furioso Rublev después de haber rozado el milagro.

Nada cambió tras el descanso. Seguía dominando Alcaraz, buscando una y otra vez el revés de Rublev. Este es el golpe más débil del tenista criado deportivamente en Barcelona. Consciente Carlitos, atacaba esa zona para dominar los puntos. Mucho mejor al resto que al servicio Alcaraz. Rublev dispuso de 13 bolas de rotura, de las que solamente aprovechó cuatro. Una de ellas, como en el primer set, sirvió para cortar las opciones de cerrar el partido con el saque de Alcaraz. De nuevo en un 5-3 para el murciano. Volvió a aparecer la versión más arriesgada de Rublev. Jugando como el clásico tenista que ya no tiene nada que perder. Solo ganó unos minutos más de vida en las semifinales el ruso, quien cedió su servicio acto seguido. Punto final. Alcaraz volvía a imponerse (5-1 en el cara a cara) y este sábado disputará por primera vez la final en Doha.

Un día más, Alcaraz volvió a regalar puntos de altísimo nivel. Aún sobre la pista, con el partido recién acabado, le preguntaron al murciano si se sorprendía de algunos puntos que era capaz de firmar: «La verdad es que no, porque sé de lo que soy capaz. Cada vez que entro en la cancha, sé de lo que soy capaz. Estoy muy orgulloso de mi forma de jugar y afrontar cada partido, porque es algo que intento mejorar, y ver que funciona demuestra que toda la concentración y la atención están dando sus frutos», resolvió Alcaraz.