El Palmer Basket está ante una final en esta Primera FEB. Con solo tres victorias en la temporada y siendo uno de los dos equipos que ahora mismo perdería la categoría, los de Juan Ignacio Díez de Acharán viajan este sábado a Cartagena para medirse al equipo que les precede en la tabla y que cuenta con cinco victorias en la campaña actual.
En la previa, Díez de Acharán explicaba que «estos son los partidos que nos gustan, en los que se juegan cosas. Ambos estamos en un momento similar dentro de la clasificación, con lo cual vamos a hacer todo para competir, para poder sobreponernos a lo que no hemos podido en los últimos partidos» dijo. Unos últimos partidos en los que el técnico argentino reconocía que «la moneda ha caído con la cara hacia el otro lado y esperamos con mucho trabajo, persistencia y mucha ambición que la moneda caiga para nuestro lado esta vez».
Pese a la presión de que este duelo es una final, añadiendo que Cartagena venció en el último partido de liga, Acharán señala que son «12 jornadas y por tanto, 12 finales,» además en la situación en la que están «todos los partidos son de máxima importancia». Aunque exista la posibilidad de que no lleguen los resultados, el argentino afirma que «no bajaremos los brazos». «Creo que tenemos gente con experiencia como Phil, Duda, Hansel, Feliu, y todos que son chicos que nos están marcando el camino a día de hoy y entendemos que la competición es la que es, por supuesto, pero que nuestro trabajo no puede verse diferenciado porque no ganamos», subrayó. Una situación en la que deben seguir trabajando y en la que «somos profesionales y dar en el día a día el 120% sin poner ninguna excusa porque no la tenemos», dijo.
Un Cartagena que se ha reforzado en los últimos meses y que añadido al factor de jugar en su casa «siempre hay buen ambiente y he visto ese pabellón lleno, no sé cómo estará, yo espero que esté bien, que el público apriete». Sin embargo, y pese a tener esos factores en contra ellos tienen «que estar a lo nuestro, entender que tenemos que imponer nuestra filosofía de correr, de jugar alegre hacia delante, de pasarnos el balón, intentar buscar esa verticalidad en los primeros segundos y luego atrás ser muy sólidos», concluyó.