La Subdelegación del Gobierno en Pontevedra ha impuesto sanciones de 300 euros a 27 personas que interrumpieron el pasado 9 de septiembre la etapa de la Vuelta Ciclista a España en la localidad pontevedresa de Mos. Los sancionados han denunciado este viernes una «criminalización de una protesta pacífica» y acusan a la Subdelegación de un «desmesurado afán recaudador y represor de las libertades».

En un comunicado conjunto, las personas sancionadas denuncian que la multa «esté basada» en la Ley contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte. Según el comunicado, en la movilización de Mos, como en la de Monforte de Lemos o en distintas localidades de Galicia por donde discurrió la Vuelta, las protestas se realizaron «de forma totalmente pacífica» contra la participación del equipo de Israel.

Los manifestantes consideran dicha participación «una práctica de lavado de cara y de blanquear un crimen de lesa humanidad» contra la población palestina de Gaza. Esta reivindicación, según recalcan, es compartida «por una gran parte de la población gallega y estatal» y «fue en aumento hasta convertirse en un clamor popular», al que se sumaron «numerosas personas e incluso cargos de partidos de un amplio espectro ideológico, entre ellos, el presidente del Gobierno», Pedro Sánchez.

Los sancionados defienden que la protesta fue pacifica

El comunicado señala que la prueba ciclista se celebró «en plena operación de limpieza étnica de Israel contra la población palestina, en la que, como reconoce el propio gobierno israelí, se asesinaron 71.667 palestinos, de los que más del 75% eran mujeres y niños», añade la nota acerca de la incursión militar en Gaza.

Según los sancionados, la aplicación de la ley contra la Violencia en el Deporte «carece de toda lógica» y «supone una utilización perversa de la misma», ya que aplicarla a una protesta pacífica es «contraria a los objetivos para los que fue redactada: evitar la violencia y el racismo que tiene lugar en algunos ámbitos deportivos».

Los firmantes del comunicado proclaman que no están «ante un caso de violencia en el deporte, sino de ciudadanía consciente» y opinan que las protestas «no nacieron del odio sino de la solidaridad y la defensa de los derechos humanos». Aseguran que «no se ejerció violencia ni se fomentó la xenofobia, el racismo y la intolerancia, todo lo contrario, se protestó contra la xenofobia, el odio y la violencia extrema que ejerce el estado de Israel contra la población palestina».