Rodions Kurucs se sorprendía de ver a Campazzo vestido ya de corto a las doce de la mañana. «¿Vienes directo de entrenar?», le preguntó tras … un efusivo saludo. «¿Tú no vas?», le espetó el argentino. Un movimiento de cabeza del letón bastó para hacerle entender que no, que necesitaban una horas de asueto. Los dos jugadores diferirán también en sus labores durante las horas previas a la grande final. «Nosotros tenemos sesión de vídeo, comeremos y yo me echaré la siesta», dice el baskonista. «Yo intentaré dormir, pero estos días se hace complicado. Nos aislaremos de redes y estar con los compañeros en la misma sintonía suele venir bien», explicó el madridista.

Real Madrid y Baskonia librarán desde las siete una final inédita. «Somos los equipos que mostraron mejor baloncesto, a nivel colectivo e individual», opina Campazzo. «El que mejor marque el ritmo, controle los detalles del rebote y buena defensa, va a tener más opciones de ganar». A Kurucs le impresiona la clarividente forma de hablar del timonel argentino. «No sé si puedo hacerlo mejor». Pero lo intenta. «Tenemos que tener mucha concentración y energía para batirles. Sufrimos muchísimo, hemos pasado muchas cosas esta temporada, pero nos hemos ganado el derecho a estar aquí», manifiesta el letón.

El alma azulgrana reconoce que ayer vio eliminado al Madrid. «Tuvieron fe, como nosotros». El albiceleste le comprende. «De diez partidos así, con 5 abajo a falta de 18 segundos, pierdes ocho», cifra. «El peligro de los dos equipos es que hay que jugar los 40 minutos a tope. El Baskonia capitaliza las desconcentraciones», prosigue.

«Va a estar igualada»

Kurucs considera que los dos clubes se juegan mucho. «Es una final. los dos tienen presión. Creo que va a estar igualada», considera. En la grada, habrá mayoría azulgrana. «Llevamos muy buenas emociones para nuestros fans. La afición nos empuja. Estoy muy contento de que haya tanta gente. Tienen hambre por el título y nosotros lo sentimos igual. Tenemos ese sentido de responsabilidad por ellos. Voy a hablar con los chicos para jugar con todo. Los vídeos que salen en Instagram son increíbles. Como nos reciben, como están después… para mí y para todo el equipo es muy importante», culmina.

La suerte está echada. Y ninguno quiere arriesgarse. «El trofeo no se toca», dijeron los dos en el mismo escenario en el que Pesic, en junio de 2020, bromeaba con Dusko. «Toca toca, que luego nunca se sabe». El título está en el Buesa Arena, que ya hace hueco en las vitrinas. Por si acaso.