Edu O’kean es un buzo profesional sevillano de 34 años que trabaja en la monoboya de Huelva, donde asiste a los petroleros en labores de mantenimiento, entre otras tareas. Para alguien como él, que trabaja bajo el agua prácticamente a ciegas, quizás era … impensable que su trabajo fuera visible para miles de espectadores al proyectarse en la gran pantalla, siendo la trama central de una película llamada al éxito,’ ‘Los Tigres’. La realidad siempre nutre a la ficción de buenas historias y ambientes y el director sevillano Alberto Rodríguez es especialista en eso. Ha conseguido reflejar el peligro y la tensión en el mar de esta profesión de riesgo con una obra filmada en su mayoría en Huelva, rodaje en el que la ayuda de Edu fue fundamental. Su vida y su trabajo inspiraron el papel que desempeña el protagonista, Antonio de la Torre, de quien fue doble, además de ejercer de asesor en el guión y la recreación de muchos detalles. Esta semana, el equipo al que se siente tan unido Edu afronta los Goya con 7 nominaciones, después arrasar en los Premios Carmen con 10 galardones. Esta película se pudo disfrutar en el Festival de Huelva de Cine Iberoamericano, ya está en Movistar+, y ahora desvela sus secretos para Huelva24 una figura clave.

Edu, con un compañero en su trabajo

Edu, con un compañero en su trabajo.

(H24)

-¿Cómo se fue acercando al mar hasta ser parte esencial de su vida y su profesión?

El mar me ha apasionado desde siempre y he estado todo lo cerca que he podido. Desde antes de tener 8 años ya estaba haciendo vela en Islantilla, en la escuela de Fernando Lamadrid, campeón de España y de Europa, que fue olímpico. He competido en vela en las clases 420, 470, optimist y catamarán. También practico esquí náutico y hago pesca submarina en profundidad. Me meto a 42 metros a pulmón, que es lo máximo que llego, y tengo casi cinco minutos de apnea. 4:52 es mi récord. El año pasado cogí 42 corvinas de entre 15 y 40 kilos. También las cocino bien (risas). Estuve un tiempo como buzo de rescate y luego acabé como buzo profesional.

-¿En qué consiste su trabajo como buzo profesional?

Mi trabajo consiste en el mantenimiento de la plataforma de la monoboya de Huelva y la descarga de los petroleros, que se hace allí. Los petroleros no pueden entrar dentro de la ría de Huelva porque tiene mucho calado y tienen que descargar en medio del mar: Si se adentraran en la ría darían con el fondo. Esta plataforma, a la que hacemos el mantenimiento y con la que se descarga el petróleo. está a 10 kilómetros de la costa y ahí es donde se pueden realizar esas operaciones. Las conexiones se hacen todas en la superficie, pero todo el mantenimiento, así como los cambios de tuberías y el oleoducto los hacemos nosotros dentro del agua. Este año hago 14 dedicándome a esto.

«Prácticamente hacemos todo el trabajo a ciegas, usando el tacto»

-Uno de los aspectos más complicados de su labor diaria es que se desarrolla en condiciones de muy baja visibilidad ¿Cómo se puede trabajar así?

Exactamente. Desde Sanlúcar de Barrameda hasta Huelva el suelo es limo, arena y fango. Las corrientes mueven el fondo y no se ve absolutamente nada. Prácticamente hacemos todo el trabajo a ciegas, usando el tacto. Antes de bajar vemos el plano y buscamos alguna referencia. Cuando ya estás en el agua y la tocas ya sabes en la posición en la que estás. Somos especialistas en visibilidad cero. Huelva es de las pocas partes de España donde pasa esto. El resto de profesionales bucean en piscinas, prácticamente. Hay muchos fondos rocosos y no hay nada de materia en suspensión, como pasa en Algeciras, Málaga o Portugal. De hecho los profesionales que a veces vienen de otras partes a echarnos una mano dicen que lo que hacemos nosotros ellos no lo pueden hacer.

-¿Bucea por afición en otros lugares?

Sí, he estado tres veces en Filipinas. Le doy mucho al esquí náutico, que me enseñó un amigo y allí estuve un mes y medio entrenando. Aproveché también para hacer pesca submarina. A mí bucear con botella no me gusta. Estoy todo el día con el casco puesto y me gusta hace apnea, ir más libre. Cuando voy con algún amigo de pesca me dice que no viene más, que mientras estoy abajo le ha dado a fumarse dos cigarros (risas). Al que está arriba lo aburro y hasta le entra un poco de pánico. Se cree que no voy a salir otra vez.

(manuel olmedo)

-¿Cómo surge la ocasión de colaborar con la película ‘Los Tigres’?

Ellos querían hacer una película sobre el mar, Mazagón y la refinería y les hablaron de nosotros. Vinieron un día a vernos a la monoboya con gente de la oficina como tapadera, sin decirnos que venían de la película, y cuando terminamos el trabajo me dijeron «Edu, a ver si podemos hablar contigo. Nos gustaría que nos explicaras unas cuantas cosas». Eran el director, Alberto Rodríguez, y el guionista, Rafael Cobos. Allí empezó todo. Les eché una manita en el desarrollo del guión y todo lo que pude para que fuera lo más real posible. Porque normalmente cuando veo una película con algo de buceo, nada más que dicen dos frases ya ves que no son reales. Por ejemplo, en cuanto en una película dicen bombona en vez de botella ya dejo de verla.

-Seguro que hay muchos ejemplos de películas con esos errores. ¿Hay alguna que recuerde en la que sí se refleja su profesión con fidelidad a la realidad?

‘Hombres de honor’, que es de 2001 pero está basada en los inicios del buceo y poco más. No hay más que esté como esta película, hecha al milímetro.

-¿Alguna vez había hecho algo cercano al cine o el documental?

La verdad es que nada. Soy aficionado al video y he ido grabando muchas cosas y tengo algo de idea. Al director le sirvió que tuviera una buena visión de dónde se tenían que hacer los planos. Más o menos me resultaba familiar, pero claro, en un rodaje así todo es muy grande y hay un equipo enorme.

«A Alberto Rodríguez y Rafael Cobos les agradezco mucho la oportunidad que me han dado»

-¿Alberto Rodríguez y Rafael Cobos tenían una base argumental de la película bien formada o estaban muy perdidos con el tema del buceo?

Estaban bastante perdidos. Tenían la idea pero no sabían bien por dónde tirar. Yo les pasé muchos videos que tenía y fotografías y les di mucha información. Al estar con ellos me demostraron que son unos máquinas y les agradezco mucho la oportunidad que me han dado.

-¿Qué aspectos de su trabajo que ha compartido con el equipo ha visto que han resultado muy útiles o les han sorprendido?

Todo. Hay que tener en cuenta que toda la película se desarrolla en torno a Mazagón y en mi puesto de trabajo. Han alquilado el barco que usamos, nuestro equipo de buceo, etc.

-¿Cómo ayudó a Antonio de la Torre a preparar su papel ?

-Yo llevo toda la vida en el agua y tengo buena acuaticidad. Estuve de asesor, documentalista, doble de Antonio de la Torre… de lo que hiciera falta. El protagonista de la película es un máquina del buceo que fuera del agua no se mueve muy bien. Al principio de la película aparece haciendo pesca submarina y después trabajando. Con Antonio De la Torre trabajé para desarrollar su papel. Quedábamos mucho y charlábamos bastante. Nos veíamos mucho. Me parece muy buena persona. Además aprendió a bucear y se mueve muy bien dentro y fuera del agua.

-Espero que le hayan pagado bien el pluriempleo.

Me comí todas mis vacaciones. Con eso lo digo todo. Nunca estaba en casa, pero fue una bonita experiencia.

-El rodaje tuvo que ser complicado.

Sí, hay que tener en cuenta que no están en su medio y el mar tiene unas condiciones meteorológicas muy cambiantes e impredecibles. Lo mismo hace sol, que se nubla y hay más o menos olas. De un día para otro puede ser totalmente diferente y había que buscar los mismos días de tiempo para rodar.

Edu, con Alberto Rodríguez y con una de las corvinas que ha pescado.

(H24)

-¿Qué le parecen las localizaciones elegidas para el rodaje?

La verdad es que son la caña. Le dan mucha visibilidad a Huelva. Hay mucha fábrica y puerto, pero por ejemplo la parte de los acantilados de la playa de Rompeculos es algo paradisíaco.

-¿Se ha quedado contento con el resultado final de la película?

La película está muy bien desarrollada, la verdad. Me he quedado muy contento con el resultado final y además, hay muchas partes que se rodaron en piscina, en Alicante, y el equipo de Pepe Domínguez, director de arte, así como Eric Borjeson y Pau Esteve, encargados de la fotografía, hicieron un gran trabajo. Supieron recrear a la perfección las rejillas de los petroleros, replicaron también la monoboya en seco y la metieron en una piscina en Alicante. La parte de debajo de la monoboya la recrearon también bastante bien. Había momentos en los que me creía que estaba realmente trabajando. Pusieron agua turbia, arena, y no veías el final de la piscina. Colocaron allí también cangrejos… se lo curraron increíble. El departamento de arte ha ido ya ganando premios y no me extraña. La parte de fotografía también es bastante complicada porque trabajar en el mar con cámaras es complicado. Es un entorno no controlado y hay corrientes y situaciones difíciles. La parte de arte me ha impresionado bastante. Le envié un video a uno de mis jefes y les dije «mira, aquí estoy en la boya haciendo pesca submarina». Me llamó rápido y me dijo «¿qué estás haciendo ahí?». Era la falsa que hizo el departamento de arte, pero es que estaba hecha idéntica, con todas las manchas de óxido y cada detalle para que fuera exactamente igual.

-¿De la parte que aparece en la película sobre el narcotráfico ha podido aportar experiencias?

Bueno, sólo puedo decir que con la empresa hemos colaborado con la Guardia Civil y Aduanas en Huelva y en Algeciras para inspecciones de narcóticos. Los narcos cada vez innovan más y están toda la vida inventando (risas).

«Me han ofrecido ser especialista de acción, pero me gusta mucho mi trabajo. Lo haría gratis, pero no se puede decir muy alto»

-Tendrá un buen número de anécdotas en el trabajo.

Tengo miles de anécdotas, pero hay muchas que no se pueden contar (risas).

-¿Ha pensado cambiar de vida y dedicarse al cine?

Me han ofrecido ser ‘stunman’, especialista de acción, pero lo que pasa es que me gusta mucho mi trabajo. Me lo han dicho tanto ‘Stunman’ de España como el de Malta, que son unos grandes profesionales. «Tú vente con nosotros que no te va a faltar el trabajo», me decían. Pero no, un papelito en una película, todavía…, pero qué va, estoy muy contento así. También me han comentado que serviría para estar en el departamento de arte. Pero a mí me gusta mucho mi trabajo. Lo haría gratis, pero no se puede decir muy alto (risas).

-Además de las condiciones físicas, la parte mental también es clave en su trabajo, ¿verdad? El tener que está concentrado, no agobiarse y controlar el miedo, la presión.

Para eso no vale todo el mundo. Hay que tener mucho temple, porque hay momentos que no se ve nada y hay mucha tensión. En este tipo de trabajo identificas claramente donde está tu límite. La mayoría de las personas no sabe dónde está el suyo. Cuando piensas que ya no puedes más por el esfuerzo, siempre se puede sacar un poco más. En este tipo de trabajo sabes hasta dónde llega el límite de tu cuerpo de verdad. La mayoría de la gente no sabe realmente cuál es su límite.

«Todos los buzos, por desgracia, conocemos a algún compañero que ha perdido la vida»

Nosotros estamos siempre en esa frontera y todos hemos tenido algún sustillo alguna vez. Todos los buzos, por desgracia, conocemos a algún compañero que ha perdido la vida. Este es un trabajo de alto riesgo. Literalmente somos un obrero debajo del agua y el esfuerzo físico es grande y se complica todo mucho más. Hay que estar muy concentrado y sereno y si no lo estás, así no te metes en el agua.

-¿Trabaja siempre las mismas horas o depende de las tareas que tengan que realizar?

Dependemos mucho del tiempo que haga. También estamos para emergencias de cualquier tipo y tenemos disponibilidad total ante cualquier circunstancia que surja. Por ejemplo, que un petrolero tenga una vía de agua y la tenemos que sellar. Somos como bomberos. Cuando hay descargas de petroleros nos llevamos dos días completos allí. De hecho, nosotros mandamos en la aproximación del petrolero a la plataforma y el amarre. Hacemos todas las cálculos y toda la tripulación pasa a un segundo plano y nos encargamos nosotros. Es una gran responsabilidad.

-¿Cuántos petroleros pasan por la monoboya de Huelva al mes y al año?

Cada año pasan entre 90 y más de 100 petroleros. Al mes son entre ocho y doce. Hay meses con más y otros con menos, pero ésa es la media.

«Al equipo de la película los considero ya amigos para toda la vida»

-¿Después del rodaje ha mantenido el contacto con gente del equipo?

Son increíbles, personas muy cercanas. Lo que era el trabajo en sí de meterme dentro del agua y hacer como que trabajaba era muy aburrido, porque había que repetirlo muchas veces, con la cámara tomándolo desde puntos diferentes. Pero lo que es la compañía y la gente que he conocido es increíble. Son personas maravillosas, muy cercanas. De hecho, sigo manteniendo el contacto con algunos de ellos, como Alberto Rodríguez, como con Rafael Cobos, con Antonio de la Torre y otros componentes del equipo. Nos vemos de vez en cuando. Me avisan cuando quedan y nos tomamos una cervecita por ahí. No sé si en total han sido seis meses de rodaje, en diferentes tramos, mucho tiempo, y ese contacto une. Yo los considero ya amigos para toda la vida.