La hegemonía de Vitoria como la ciudad con mayor afluencia de espectadores durante un partido de baloncesto perdurará al menos una temporada más. El estreno … del Roig Arena en la Copa del Rey no logró desbancar del primer puesto al Buesa Arena. Los 15.465 espectadores que presenciaron la semifinal del Baskonia y el Real Madrid en 2017, decidida en la prórroga por 99-103 a favor de los blancos. Una cita agridulce con sabor deportivo, pero exitosa a nivel atracción de público de la que es hasta la fecha la última vez que la capital alavesa ha albergado el torneo.
La mejor cifra del torneo en Valencia fue en la gran final. El encuentro entre los mismos rivales tuvo una asistencia de 15.314 espectadores. El aforo del pabellón es de 15.600, unos pocos asientos más que en el Buesa Arena. Una de las principales diferencias entre ambos en cuanto a graderío es el anillo VIP del Roig Arena, mucho más amplio, grande y caro, difícil de llenar.
Ese es uno de los motivos por los que, el Valencia Basket, pese a su buena trayectoria y su gran baloncesto, no ha logrado superar los 15.000 espectadores en ningún partido (14.992 personas en su tope). En la Copa, ya en el duelo de cuartos de final entre el Barcelona y el UCAM Murcia, el viernes por la noche, la entrada llegó a 15.124.
Pocas pegas se le pueden poner al Roig Arena, el nuevo pabellón valenciano sobre el que existe el consenso de tener nivel NBA. Con su construcción, culminada en octubre de 2025, el Buesa Arena tiene competencia. Ya son dos los recintos de baloncesto que pueden albergar más de 15.500 personas sobre la cancha. Cuatro, si se tiene en cuenta la versatilidad del Movistar Arena y del BEC.
El pabellón taronja volverá a ser la sede en la próxima edición de la Copa como parte del acuerdo firmado por la ACB a cambio de 7,8 millones. El impacto económico, dicen los organizadores, sí que ha batido el récord de cualquier otra edición. El objetivo era alcanzar los 70 millones.