Yolanda Díaz García es la madre de Carlota, una niña de 13 años a la que hace cerca de seis años diagnosticaron de diabetes tipo 1, enfermedad crónica que se da cuando el páncreas no es capaz de producir insulina. Al contrario que la de tipo 2, más ligada al estilo de vida, la de tipo 1 se detecta fundamentalmente en niños y jóvenes, aunque en algunos casos también se puede dar con ella en la vida adulta.
«Empezó a ir a consulta de la endocrinóloga pediátrica del Hula y estábamos muy contentas. Era una profesional a la que le podías consultar cualquier duda y que te ofrecía un teléfono para contactar si surgía algún problema», explica. Sin embargo, esa especialista acabó cambiando de destino.
La niña fue vista por el especialista de adultos
«Vino otra en su lugar y acudió a su consulta en febrero de 2025. Desde entonces, y aunque debe tener revisiones cada tres meses, no la ha vuelto a ver una endocrina pediátrica. La volvieron a citar para noviembre de 2025 pero la consulta fue con el de adultos porque nos dijeron que en el hospital no había en ese momento un especialista para niños», explica.
Yolanda Díaz presentó una queja en atención al paciente para que su hija y otros niños con esa misma enfermedad reciban un seguimiento más adaptado.
Bomba de infusión de insulina sin ajustar
Carlota empezó su tratamiento con inyecciones de insulina que se administraba a lo largo del día. Pero, desde hace unos años, cuenta con una bomba de infusión continua de insulina, un dispositivo que administra esa sustancia a medida que el paciente la va precisando. Su madre dice que lleva un tiempo percibiendo que, en torno a las horas de las comidas, la niña tiene la glucosa elevada. «El endocrino de adultos no le modificó las ratios», apunta, en referencia a las dosis que va administrando la bomba que cree que deberían haberse ajustado y que pueden verse afectadas por el ‘baile’ de hormonas de la adolescencia.
«Sé que hay madres que hacen algún ajuste en la bomba ellas mismas pero yo no me atrevo. Quizás más adelante, cuando tenga más experiencia podría hacerlo. O quizás más adelante lo haga ella misma», señala.
Confía en que se cite a su hija para una revisión con la mayor rapidez.
El Sergas asegura que ya se vuelve a contar con especialista para niños
Por su parte, el Sergas asegura que «a atención aos menores con diabetes está plenamente garantida e conta con seguimento especializado en endocrinoloxía pediátrica no Hula».
Reconoce que se «de forma excepcional e limitada no tempo», se produjo una situación «puntual» en la que, ante la ausencia de la especialista en Endocrinología Pediátrica y «a imposibilidade de cobertura inmediata por falta de dispoñibilidade de profesionais substitutos», algunos niños fueron atendidos por facultativos del servicio de Endocrinología de adultos. La medida se tomó para » garantir a continuidade asistencial en todo momento e evitar interrupcións no seu seguimento clínico». Sin embargo, también puntualiza que ahora mismo «está restablecida con normalidade» la atención específica por parte de la endocrinóloga pediátrica a los niños con diabetes.
«A área sanitaria lamenta as molestias que puidese ocasionar esta situación puntual que implicou adaptar a organización da atención para dar resposta ás necesidades asistenciais de cada momento», apuntó.