Antes de entrar en materia hay un detalle importante y es que hace justo un año, en las mismas exactas fechas, estuve en la presentación de la Turbo Levo Gen 4. Es una bici que todavía tengo muy fresca en la memoria y por eso inevitablemente he ido comparando mentalmente algunas sensaciones, así que al final del artículo haré una pequeña comparativa entre ambas 

Mi primer pensamiento al coger la Levo R y empezar a ajustar suspensiones antes de salir al “barro” fue bastante claro: con esta bici me voy a divertir. Y no me equivocaba. Hay bicicletas que transmiten sensaciones desde el primer momento, incluso antes de empezar a rodar, y esta ha sido una de ellas.

En cuanto empiezas a montar aparece esa sensación de ligereza que no depende solo del peso. La bici se mueve con facilidad, cambia de dirección sin esfuerzo y transmite una sensación de equilibrio muy lograda. Todo parece estar colocado exactamente donde tiene que estar.

Bajando me sorprendió mucho, sobre todo porque cuesta creer que una bici con este recorrido sea tan capaz y rápida. Una de las cosas que más me ha gustado después de probarla en todo tipo de sendas es que en los senderos más sencillos, con menos inclinación, puede rodar claramente más rápido que una enduro. Te permite jugar mucho más con el terreno y ganar inercias y velocidad con facilidad. Sinceramente, en este tipo de sendas yo soy de los que a veces se suele aburrir, pero con una bici así la película cambia completamente. Todo se vuelve más dinámico y divertido.

Por otro lado, cuando el terreno se pone realmente complicado, sientes que tienes que ir con ese punto extra de atención. Sabes que no tienes tanto recorrido para que te perdone errores y eso, bajo mi punto de vista, se convierte en un reto muy entretenido. Y ojo, porque la bici baja por cualquier sitio. De hecho, me atrevería a decir que es la bici trail que más confianza me ha transmitido bajando hasta la fecha

Pero eso no significa que sea una bici pensada para tirarte por cualquier sitio sin pensar. Si tu idea es bajar como una cabra loca constantemente, por los sitios más técnicos e inclinados, probablemente tenga más sentido una bici con geometría más lanzada y algo más de recorrido.

Otra de las cosas que más me han gustado es la agilidad que tiene. Durante todo el viaje estuve jugando como un niño, tirando de la bici de un lado a otro, enlazando apoyos y buscando curvas rápidas. Esa sensación de agilidad hace que bajando sientas que puedes meter la bici en la curva incluso cuando entras un poco pasado, o recolocar la rueda trasera con facilidad si hace falta. Todo sucede de manera muy natural.

En parte, esa sensación también viene de que es una bici muy “viva”. Con esto me refiero a que es muy reactiva, tanto para lo bueno como para lo malo. Al ser una bici completamente de carbono, notas que cualquier movimiento o impulso que le transmites se traduce inmediatamente en la bici. Responde al instante, aunque a cambio no tiene ese punto extra de confort o filtración del terreno que sí encuentras en bicis con menos componentes de carbono y más recorrido

¿Y esta bici salta? Pues puede saltar… y creo que también volar. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto saltando con una e-bike como lo he hecho con esta. El último día de la presentación, cuando ya casi se estaba poniendo el sol, acabamos haciendo una pequeña sesión improvisada en un road gap al lado de la carretera. Allí nos pasamos casi una hora tanto periodistas, ingenieros como mecánicos. Estuvimos saltando una y otra vez, notando lo ligera que se sentía la bici en el aire y disfrutando como si fuéramos un grupo de amigos de toda la vida, todos con una sonrisa de oreja a oreja. Con bastante ironía, Bryan, product manager de Specialized, nos decía:  “Chicos, las ruedas pegadas al suelo… que estamos hablando casi de una bici de XC”.

Resumiendo, bajando es una bici muy ágil, muy reactiva y sobre todo muy divertida. Se siente mucho más capaz de lo que podría parecer a primera vista, en parte gracias a lo equilibrada que resulta y al gran trabajo del sistema de suspensión trasera en combinación con el Genie.

Sensaciones del motor S-Works 3.1

Como hemos ido comentando a lo largo del artículo, las cifras del motor en su versión 3.1 S-Works son muy contundentes: hasta 850 W de potencia pico y 111 Nm de par. Sobre el papel son números que impresionan, de esos que inevitablemente llaman la atención cuando lees una ficha técnica. Pero en la práctica, lo que he vuelto a sentir en estas primeras pedaladas es algo que ya conocía bastante bien.

Como comenté antes, no es la primera vez que pruebo este motor. Es un sistema que Specialized ya estrenó con la Turbo Levo que probamos en Madeira. Entonces ya me llamó la atención por tres cosas: lo silencioso que es, el nivel de personalización que ofrece y, sobre todo, la manera en la que entrega la potencia.

Y entre tú y yo, sí, empuja muchísimo. Eso es innegable. Pero no se siente brusco ni como una bestia incontrolable, que es lo que uno podría imaginar viendo las cifras. La asistencia es muy natural y progresiva. No hay tirones ni reacciones inesperadas, ni esa sensación de que la bici quiere arrancarte del sillín cuando empiezas a apretar. 

Creo que estamos en un momento en el que muchas veces solo miramos los Nm o la potencia máxima, como si eso lo fuera todo, y nos olvidamos de algo que probablemente marca más la diferencia en la experiencia real: cómo entrega esa potencia la bici y qué sensaciones transmite cuando pedaleas. Y en este caso ya adelanto que son especialmente buenas.

Durante la presentación en Málaga hicimos subidas de todo tipo y en terrenos muy variados. El primer día nos encontramos con bastantes zonas de subida lenta, con curvas cerradas y tramos técnicos donde inevitablemente la cadencia baja. En ese tipo de situaciones la asistencia se siente especialmente bien dosificada. La potencia llega de forma suave y muy controlable, y en todo momento tuve la sensación de que la rueda trasera mantenía la tracción. 

También rodamos bastante por senderos más normales e incluso pistas donde el ritmo sube y empiezas a pedalear con más continuidad. En ese escenario la sensación cambia ligeramente: el empuje es muy constante y estable, como si siempre hubiera una reserva de potencia disponible. No aparece esa sensación de vacío cuando te acercas al límite de asistencia, y la verdad es que en una bici de este tipo se agradece mucho porque te permite mantener un ritmo alto con bastante naturalidad.

En mi caso, con 66 kg de peso, la realidad es que potencia hay de sobra. Nunca he llegado a exprimir esos 850 W al máximo. Está bien saber que ese margen existe, sobre todo en subidas muy largas y con buena tracción, pero para mi uso habitual no necesito tanta entrega. De hecho, el modo Turbo lo bajé ligeramente porque tal y como viene configurado de serie me resulta excesivo. Pero ahí está precisamente una de las grandes ventajas del sistema: si quieres esa potencia, la tienes.

Algo que me gusta especialmente es que todos los modos son completamente configurables, tanto desde la app como desde la propia bici. Tal y como vienen de serie, los modos Auto, Eco y Trail me parecen muy acertados y equilibrados, fáciles de usar desde el primer momento sin necesidad de tocar nada.

Si tuviera que destacar un punto fuerte del sistema sería el MicroTune dinámico, especialmente con la actualización 0/100. Con este ajuste la bici prácticamente te devuelve lo que tú le das. La sensación de pedaleo es muy auténtica: notas que las piernas trabajan de verdad, pero sabes que en cuanto aprietas un poco más el sistema responde inmediatamente. Es una forma de asistencia muy natural, casi transparente, que hace que te impliques más en el pedaleo.

Después de estas primeras pedaladas, mi sensación vuelve a ser muy parecida a la que tuve en Madeira. Es un motor muy potente, sí, pero sobre todo muy bien gestionado.

Sensaciones subiendo

Esta bici no solo se disfruta bajando, sino también subiendo y para conseguirlo todo empieza desde una buena posición cuando pedaleamos. Si que es cierto que te coloca un poco más bajo y centrado que en una enduro pura, pero para nada es una posición exagerada. No vas tan “encima” de la bici ni con una postura tan agresiva, y eso hace que todo resulte muy natural. Me resultó una posición muy cómoda, de esas que te invitan a seguir pedaleando horas y horas sin que la postura te llegue a cansar, (o así lo sentí yo en Málaga).

El formato full 29 le sienta especialmente bien y es que esta bici no me encajaría en otro formato. Subiendo ofrece una tracción muy constante y predecible, especialmente en terrenos sueltos o con piedra. Además, la capacidad para pasar por encima de obstáculos es muy buena, permitiéndote mantener la inercia sin tener que pelear constantemente con el terreno. En pistas y senderos rodadores también se nota ese carácter eficiente: es una bici que avanza con facilidad y que mantiene bien la velocidad una vez la lanzas. Lógicamente aquí parte de las sensaciones van ligadas a la combinación motor/ bici

La reactividad del conjunto es uno de sus puntos fuertes subiendo y rodando. Como ya comentaba antes, es una bici muy viva y eso se nota especialmente pedaleando. Tienes la sensación de que todo el esfuerzo que haces se traduce directamente en movimiento. Cada pedalada empuja la bici hacia delante sin sensación de pérdidas ni inercias innecesarias. 

El equilibrio general está muy logrado. Es una bici que no destaca solo por una cosa concreta, sino por cómo encaja todo el conjunto. No es la más radical ni la más cómoda ni la más lanzada, pero todo funciona de manera coherente. Da la sensación de que cada elemento está pensado para que la bici tenga ese carácter juguetón, pero a la vez capaz.

Conclusiones

La Levo R me ha dejado una sensación muy clara: es una bici tremendamente equilibrada, rápida y divertida. El motor aporta potencia de sobra, pero sobre todo lo hace de forma muy controlable y natural; subiendo resulta eficaz y fácil de llevar, y bajando se siente más capaz de lo que su recorrido podría hacer pensar. Es una bici que destaca por cómo encaja todo el conjunto para ofrecer una experiencia muy completa de puro e-mtb

Como pequeña reflexión, me gustaría añadir que más allá de la bici en sí, creo que este tipo de e-bike representa muy bien lo que necesita la mayoría de mountain bikers. En la industria del e-MTB parece que la tendencia siempre va hacia más recorrido acercándose al enduro puro, con la idea de que “como hay motor, no importa”. Pero la realidad es que una bici como esta es más que capaz para la mayoría de usuarios. De hecho, diría que probablemente un 80% de los mountain bikers disfrutarían más con una e-bike así: más ágil, más viva y más divertida en el día a día.

Eso sí, estamos hablando de un producto claramente premium. Los 13.999 € del modelo S-Works que probé son una cifra alta, difícil de ignorar. Pero también es cierto que tanto el nivel de acabados como el funcionamiento general de la bici están a un nivel exquisito. Es una de esas bicis en las que se nota que todo está muy trabajado, y donde la calidad se percibe desde el primer momento en que empiezas a rodar.