«La industria española de defensa se tiene que reorganizar y las empresas tienen que encontrar su lugar dentro de la cadena de valor. No puede haber veinte empresas tractoras, solo puede haber una y será Indra». Esta declaración de intenciones formulada hace ya … cerca de un año por el CEO de Indra, José Vicente de los Mozos, nada menos que en la Feria Internacional de Defensa y Seguridad que cada año se celebra en Madrid, con la mayor parte de las empresas que la firma controlada por la Sepi había puesto en su punto de mira allí presentes y en pleno juego de especulaciones sobre cuál sería la siguiente firma que se plantearía absorber sentaron entre mal y muy mal a muchos de los grandes actores del sector, incómodos por el papel de ‘player’ dominante asumido por Indra y tolerado cuando no jaleado desde el Gobierno.
El relato de un gran campeón nacional de la defensa y la seguridad español, controlado por el Estado y con capacidad para competir con los otros grandes consorcios europeos de este ámbito como la italiana Leonardo, la francesa Thales o la alemana Rheinmetall AG por las millonarias inversiones que la Comisión Europea pretende movilizar para crear un verdadero sector europeo de la defensa en los próximos años ha hecho fortuna desde entonces. Y ha sido alentado desde el Consejo de Ministros con la concesión a finales del año pasado de cerca de 7.000 millones de euros de financiación pública a Indra para el desarrollo de programas de modernización militar y de planes de alta tecnología, por mucho que en algunos de ellos la compañía haya tenido que acudir en una UTE al no disponer todavía de las capacidades tecnológicas e industriales necesarias para asumir semejante carga.
Los recelos del resto de la industria a estos movimientos han llegado hasta ahora con sordina. Sin embargo, una encuesta realizada entre una treintena de actores relevantes del sector de la seguridad y la defensa por la consultora EY e Infodefensa ha revelado la incomodidad del sector con esta dinámica del campeón nacional. «Si hay una idea que ha sido reiterada por todas las empresas entrevistas es la inconveniencia del concepto de ‘campeón nacional’ para referirse a la dinámica deseada de la industria«, asegura el informe La Industria de la Defensa: 10 claves para aprovechar una oportunidad histórica.
No se trata de una simple reticencia semántica, alentada una vez más desde la propia Indra que acostumbra a presentarse como la única empresa española capaz de competir «en la Champions League» de la industria europea de la defensa, sino más de fondo, ya que el sector entiende que esa idea del campeón nacional conlleva necesariamente que haya un ganador y varios perdedores en este ciclo de grandes inversiones cuando se entiende que de este pueden salir todos reforzados.
«Lo relevante debe ser el crecimiento del sector en conjunto y el fomento de una política de cooperación empresarial», subraya el informe, a partir de las opiniones recabadas de 31 directivos de empresas grandes y pequeñas, consultores y expertos en este ámbito industrial en franco apogeo. «La multiplicidad de programas actuales y las buenas perspectivas de futuro dan pie y facilitan que se desarrolle esta mentalidad de asociación», recalcan, defendiendo una dinámica industrial más sana, en la que haya empresas tractoras, no un solo campeón nacional, que lideren y amalgamen el sector y den juego al amplio abanico de pequeñas y medianas empresas, algunas líderes mundiales en sus subsectores, para impulsar un crecimiento integral de toda la industria.
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