María Camila Martínez

La arquitectura en el cine rara vez se enuncia, pero siempre está presente. Aparece en la casa que revela jerarquías, en el apartamento que expone soledades o en la ciudad que impone ritmo y escala. El espacio organiza la narración, condiciona los cuerpos y construye significado. Desde Diariodesign seleccionamos 9 películas que, por su escenografía, su carácter doméstico o su mirada urbana convierten la arquitectura en un personaje más.

1 – Parasite (2019)

La obra surcoreana dirigida por Bong Joon-ho utiliza la arquitectura como eje narrativo. La vivienda de clase alta donde se desarrolla gran parte de la historia es pura geometría, grandes superficies acristaladas y espacios descaradamente amplios. En paralelo, la Corea más precaria se muestra a través de espacios densos y casi subterráneos. Hacinamiento frente a metros de sobra. Escaleras que suben y bajan como metáfora social. El contraste espacial es también un contraste de clase.

2- Her (2013)

Dirigida por Spike Jonze, esta película es una visión de futuro cálida y suave, muy distinta al imaginario distópico habitual. La ciudad es densa pero silenciosa, y los interiores evitan la frialdad tecnológica habitual en la ciencia ficción. Son luminosos y minimalistas, con colores empolvados que transmiten calma, soledad y aislamiento al mismo tiempo. Los espacios son amplios pero nunca monumentales; están pensados para la introspección. La arquitectura acompaña el estado emocional. Es una visión del diseño contemporáneo como refugio afectivo.

3- Roma (2018)

Esta obra galardonada de Alfonso Cuarón, transcurre casi por completo en una casa de la colonia Roma, en la Ciudad de México. Organizada en torno a un patio central y con estancias alineadas en profundidad, la vivienda permite largos recorridos visuales que refuerzan la continuidad espacial. La azotea, el garaje estrecho y el cuarto de servicio evidencian jerarquías sociales y domésticas propias del México de los años setenta. Filmada en blanco y negro, la arquitectura adquiere una dimensión casi documental, funciona como retrato cultural y político.

4- Playtime (1967)

En la sátira de Jacques Tati, la modernidad es llevada al extremo, se vuelve caricatura. Oficinas acristaladas, mobiliario repetido y espacios estandarizados crean una ciudad deshumanizada. El vidrio refleja, multiplica y confunde. El individuo se pierde en la geometría racionalista. La arquitectura moderna aparece como promesa fallida de progreso. Cada plano es casi un estudio sobre escala, repetición y comportamiento humano dentro del espacio.

5- Perfect days (2023)

La mirada de Wim Wenders sobre Tokio es precisa, cotidiana y contenida. La ciudad se muestra desde la rutina. El protagonista limpia baños públicos diseñados por arquitectos de renombre dentro del proyecto The Tokyo Toilet. Cada baño es distinto. Transparencias, hormigón, acero o madera reinterpretan lo cotidiano. Frente a eso, su pequeño apartamento es mínimo y silencioso,  revela una vida ordenada y esencial. La ciudad contemporánea y la vivienda íntima dialogan en contraste constante.

6- La habitación de al lado (2024)

En la más reciente película de Almodóvar, gran parte de la historia transcurre en una vivienda contemporánea situada en un entorno natural aislado. La casa, de líneas limpias, grandes ventanales y espacios abiertos, establece una relación constante con el paisaje exterior. Además, el interior vuelve a ser escenario emocional. Los espacios están cuidadosamente compuestos: colores intensos, mobiliario seleccionado y encuadres que subrayan la intimidad. Es territorio psicológico, contenedor de conversación y memoria.

7- Lost in Translation (2003)

Dirigida por Sofia Coppola, la película utiliza el hotel Park Hyatt de Tokio como cápsula suspendida sobre la ciudad. Desde las habitaciones y el bar panorámico, la metrópoli se observa a distancia, como un paisaje abstracto de luces. Los interiores son sobrios, casi neutros, y refuerzan la sensación de aislamiento. La arquitectura funciona como refugio elevado frente al ruido urbano. La ciudad aparece inmensa; el individuo, diminuto.

8- El Gran Hotel Budapest (2014)

Si hablamos de composición y color, es inevitable citar a Wes Anderson. Sus películas siempre han tenido un rasgo muy arquitectónico, pero aquí alcanza su máxima expresión. El hotel es un artefacto compositivo donde la simetría, la axialidad y la sección vertical organizan cada plano. Escaleras monumentales, pasillos infinitos y habitaciones perfectamente encuadradas construyen un universo maquetado. La paleta cromática no es decorativa, es estructural. Cada escena parece dibujada. La arquitectura, contiene, ordena y estiliza la historia.

9 – Inception (2010)

En la obra de Christopher Nolan, la arquitectura es literalmente construcción mental. Ciudades que se pliegan sobre sí mismas, escaleras imposibles y espacios que desafían la gravedad convierten el diseño en herramienta narrativa. La figura del arquitecto dentro de la trama refuerza la idea de que proyectar es manipular la percepción. Las referencias al brutalismo y a la ciudad contemporánea aportan una base reconocible sobre la que se construye lo imposible. Aquí el espacio es idea, concepto y estrategia.

Fotografías extraídas de cada película.