El eccema afecta a casi uno de cada cuatro niños y suele aparecer en etapas tempranas de la vida. También puede preceder a otras afecciones alérgicas, como el asma y las alergias alimentarias. Hasta ahora, no se comprendía completamente por qué esta enfermedad está tan estrechamente vinculada a la primera …



El eccema afecta a casi uno de cada cuatro niños y suele aparecer en etapas tempranas de la vida. También puede preceder a otras afecciones alérgicas, como el asma y las alergias alimentarias. Hasta ahora, no se comprendía completamente por qué esta enfermedad está tan estrechamente vinculada a la primera infancia.

«Descubrimos que el riesgo de alergia se configura en etapas
muy tempranas de la vida, cuando el sistema inmunitario de la piel está
biológicamente programado para reaccionar de forma exagerada a los alérgenos,
lo que tiene importantes consecuencias para comprender cómo surgen las
enfermedades inmunomediadas y cómo deben tratarse», según la Dra. Shruti Naik,
profesora asociada de Inmunología e Inmunoterapia y Dermatología en la Facultad
de Medicina Icahn, asociada al Hospital Monte Sinaí (EEUU), y autora principal de un estudio publicado en ‘Nature’.

Los investigadores hallaron que un tipo específico de célula inmunitaria, la célula dendrítica, se comporta de forma diferente en la piel joven que en la adulta. Estas células no reaccionan de forma exagerada a todo, pero cuando se trata de alérgenos, responden con mayor rapidez y fuerza, lo que propicia la inflamación y el eccema en etapas tempranas de la vida. En la piel adulta, estas mismas células son mucho menos reactivas. 

En el estudio queda reflejado que a diferencia de los ratones adultos, las crías desarrollaron una fuerte inflamación cutánea, lo que revela un breve período temprano en la vida en el que el sistema inmunitario de la piel es especialmente sensible. 


Los científicos rastrearon esta respuesta hasta las células dendríticas, que presentan una actividad inusual poco después del nacimiento y desencadenan inflamación alérgica. Cuando se bloqueó esta vía, los ratones jóvenes no desarrollaron alergias cutáneas. 

Pudieron observar una biología inmunitaria que no aparece en modelos adultos. Al revelar lo que es único acerca del sistema inmunitario en los primeros años de vida, este trabajo explica por qué el eccema comienza tan a menudo en la infancia. 

El equipo también descubrió que los bebés carecen de niveles normales de hormonas del estrés que posteriormente ayudan a controlar las reacciones inmunitarias, lo que permite que estas respuestas alérgicas se afiancen. Cabe destacar que se encontraron signos de la misma actividad inmunitaria en muestras de piel de niños con eccema de inicio temprano, pero no en adultos, lo que sugiere que esta etapa temprana de la vida también podría ser importante en los humanos.

«Más allá del eccema, este estudio refuerza un punto crucial para la medicina», según la Dra. Naik. «Los niños no son simplemente adultos en edad preescolar en lo que respecta a la inmunidad. Su sistema inmunitario sigue un conjunto único de reglas, y reconocer esa diferencia es esencial para comprender, y en última instancia prevenir, las enfermedades alérgicas de origen inmunitario que comienzan en la infancia».

Estos investigadores planean, seguidamente, explorar formas de bloquear esta vía inmunitaria en las primeras etapas de la vida para detener la enfermedad alérgica antes de que se propague desde la piel a otros órganos.