¿Vaqueros rectos? Sí, por favor. Fue por 2020 -un poco antes de la pandemia- cuando sucedió lo impensable: los pantalones holgados (también conocidos como oversized) finalmente destronaron los pitillos. O, al menos, empezaron a figurar en el mapa. Un momento para recordar como si hubiera sido ayer, pues fue un cambio abrupto, de menos a más, de norte a sur, de opuestos. Y aquí, entre nos, lo necesitábamos MUCHO.

Han pasado más de seis años y hemos recorrido un amplio abanico de pantalones de todos los estilos, cortes y versiones. Desde los clásicos rectos, pasando por los bootcut y culotte, hasta llegar a los balloon o los wide leg, dejando atrás la huella que llevábamos (casi) tatuada de los pantalones ceñidos. Lo cierto es que, en algún punto, el auge de las siluetas oversized tenía que encontrar un nuevo rumbo, y todo indica que 2026 será el año que le dé un giro al juego.

Antes de que cunda el pánico, no hablamos del regreso de los pitillos. Nuestra mirada está puesta en un modelo aún más clásico: los vaqueros rectos. Pero no en el primer modelo que, hoy por hoy, llega a nuestra mente, sino en uno con raíces aún más fieles a su origen. Hablamos concretamente de pantalones confeccionados en denim rígido, con una caída definida y una estructura marcada. De esos que, están en un punto medio entre pitillos y rectos, y que gracias a su diseño limpio, consiguen -sin esfuerzo- alargar visualmente las piernas.

Las calles de Nueva York, París y Milán ya se llenan de siluetas que apuestan por esta versión, dándole vía libre a estilismos de lo más sofisticados. Eso sí, en la mayoría de los casos los veremos teñidos en tonos oscuros, especialmente azul profundo, y con un favorecedor tiro medio. Ni demasiado altos como para dominar el look, ni tan bajos como para resultar incómodos. Justo en el punto exacto.

Su fórmula de uso es sencilla. Al tratarse de un modelo de corte definido, es fácil combinarlo con blusas, camisas, chaquetas y abrigos de distintos estilos. Para un estilismo más clásico y minimalista, lo ideal es apostar por prendas que mantengan líneas limpias. En ese caso, las camisas y las chaquetas cortas suelen ser nuestras mejores aliadas. Por el contrario, para las más arriesgadas, siempre se puede optar por combinarlos junto a prendas funky, con volumen, detalles llamativos y un toque especial. Sin duda, se trata de un regreso de lo más esperado.