El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, más conocido como TDAH es un tema cada vez más visible en las consultas de Salud Mental. Se trata de un trastorno que suele identificarse en la infancia, pero cada vez son más los adolescentes y adultos que reciben por primera vez este diagnóstico.

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo crónico caracterizado por síntomas persistentes de desatención, hiperactividad e impulsividad que interfieren en el funcionamiento de la persona, como puede ser en el rendimiento escolar, relaciones sociales o familiares.

Según la Organización Mundial de la Salud, el TDAH afecta aproximadamente al 5% de los niños y adolescentes a nivel mundial y persiste en la edad adulta en entre un 50% y un 60% de los casos. En España, se estima que entre un 3% y un 7% de los niños presentan síntomas compatibles con TDAH.

Signos de alarma

«Los signos pueden variar según la edad, pero algunos de los más comunes son la falta de atención, que pasa por la dificultad para concentrarse, distraerse con facilidad, olvidar tareas o perder objetos con frecuencia, la hiperactividad, que consiste en moverse constantemente, hablar en exceso o tener dificultad para estar quieto en clase y la impulsividad, que se trata de interrumpir a los demás, contestar sin pensar o tener dificultades para esperar el turno. Cuando estos comportamientos se mantienen durante más de seis meses y afectan al entorno escolar, familiar o social, es importante consultar con un profesional sanitario«, explica Andrea Lombardero, enfermera especialista en Salud Mental.

A pesar de que, durante años, el TDAH se ha considerado un trastorno específico en la infancia, hoy sabemos que muchos adultos presentan síntomas que no han sido correctamente diagnosticados. «En España, se estima que el 2,5% de la población adulta presenta TDAH, según un estudio del Hospital Clínic de Barcelona. En adultos, el TDAH suele manifestarse como dificultad para concentrarse o gestionar el tiempo, impulsividad en decisiones o relaciones y problemas de organización o de gestión emocional. Reconocerlo es clave para mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de ansiedad o depresión asociadas», sigue la especialista.

Acompañamiento

Lombardero propone una serie de pautas para afrontar este trastorno y ofrecer a la persona un acompañamiento diario de calidad. «Es importante mantener rutinas claras y predecibles, ya que los horarios estables ayudan a reducir la ansiedad y a mejorar la concentración. También realizar el refuerzo positivo, es decir, reconocer los logros, aunque sean pequeños. Evita centrarte solo en los errores. Algo fundamental en el acompañamiento de niños con TDAH es la comunicación constante. Es imprescindible coordinarse con el colegio, tutores y profesionales sanitarios. El trabajo en equipo mejora los resultados. Promover un ambiente tranquilo donde se evite la sobreestimulación y organizar los espacios de estudio o trabajo. Y, por último, cuidar la salud física y emocional, es decir, seguir una rutina de sueño adecuado, una alimentación equilibrada y mantener actividad física regularmente. La intervención temprana y el acompañamiento son claves», concluye la especialista en Salud Mental.