Al entrar en la sala de exposiciones de la primera planta de Montehermoso, la artista Ane Berganza (Bilbao, 1999) advierte de que le interesa que … el espectador recorra la muestra sin explicaciones previas. Defiende que el arte solo tiene sentido para sí misma. Y en ocasiones, cobra otro sentido para quien lo mira.

Lo primero que llama la atención es la luz natural que inunda el espacio a través de la cristalera, sin las cortinas bajadas, como suele ser habitual en ese espacio. «Quise abrir una única puerta de entrada y trabajar la cristalera y las columnas como una imagen», explica sobre ‘The Seasoned Baby Scholar’, la exposición que inaugura este viernes 27 de febrero (19.00, entrada libre) y que reúne también algunas de sus videocreaciones en dos salas contiguas.

Audios superpuestos y proyecciones sobre telas forman parte de una exhibición seleccionada entre los 103 proyectos presentados a la convocatoria de ayudas a la producción Proyectos Artísticos, junto a los de Karlos Martínez Bordoy, Juan Pablo Ordúñez Martínez (Mawatres) y Jone Elorriaga.

Entre los vídeos proyectados sobre tela aparece un coche avanzando por una carretera, pieza vinculada a un proyecto desarrollado durante una residencia artística de Eremuak en el desierto de Yucca Valley, en California. También se recupera ‘Esto no es un story, esto es una película’, una obra construida a partir de imágenes tomadas por la artista de amigas de fiesta. En este imaginario visual conviven la quietud de algunas piezas con el pulso acelerado de otras.

«La imagen, con su carácter aleatorio y su capacidad para generar evocaciones personales, actúa como un símbolo que conecta distintos momentos, superponiendo capas de significado a través de los procesos de trabajo del artista», señala Sonia Díaz de Corucera, concejala de Cultura, sobre una muestra que se acompaña de una hoja de sala con un texto de la artista Mariem Iman. En él se recoge fragmentos de conversaciones captadas en radios californianas y cambios de sintonía, un material que funciona como metáfora del carácter fragmentado del trabajo de Berganza. «Es un material paralelo, que apoya y puede acompañar la exposición», apunta la artista, que ha mostrado su obra anteriormente en espacios como Azkuna Zentroa o la Sala Rekalde.