Tadej Pogacar saluda a Jasper Philipsen en la París-Roubaix del año pasado que ganó Van der Poel por delante del esloveno.Tadej Pogacar saluda a Jasper Philipsen en la París-Roubaix del año pasado que ganó Van der Poel por delante del esloveno. (Jeff PACHOUD | AFP)

Estamos en el año 2026. Todo el ciclismo está dominado por Tadej Pogacar… ¿Todo? ¡No! Unas carreras para ciclistas con más potencia se le resisten todavía al esloveno. Los especialistas en clásicas responden a los ataques del esloveno gracias a una gran fuerza y sacrificio, que proporciona momentos de gran emoción a todos los aficionados al ciclismo. Pogacar lo ha intentado con la Milan-San Remo en cinco ocasiones y sigue sin encontrar la manera de dejar atrás a sus rivales más veloces. El año pasado se estrenó también en la París-Roubaix, pero un pequeño error le hizo caer a la hierba mientras veía cómo se alejaba Van der Poel. No, no hay duda de que quiere hacerse con los cinco monumentos, pero, por ahora, San Remo y Roubaix se le siguen resistiendo. Esta primavera tendrá una nueva oportunidad.

En el equipo Alpecin afrontan las clásicas de una manera bien distinta. Tratarán de aguantar la presión del UAE, no perder la rueda de Pogacar y resistir sus ataques. Si lo consiguen, saben que Van der Poel es más rápido que el esloveno al sprint. Tienen, además, una ventaja. Pogacar no suele jugar al despiste y es fácil adivinar su estrategia. Cuando los UAE empiecen a acelerar el ritmo del pelotón, bien sea aproximándose a la Cipressa, como en la Milan-San Remo del año pasado o ¿por qué no? al Capo Berta, como hacía Coppi, puedes estar seguro de que el ataque de Pogacar no va a tardar.

En Flandes ocurrirá lo mismo. La tensión aumentará cuando los ciclistas se aproximen al Oude-Kvaremont y todos se prepararán para el ataque del esloveno. Porque saben que le gusta ser él mismo quien escriba el guion de las carreras y que la suya es la rueda que no puedes perder. Lo sabe Van der Poel y lo sabe también Van Aert, igual que lo saben Jorgenson y Laporte. Al fin y al cabo, el equipo Visma sigue siendo, seguramente, el más fuerte para la temporada de clásicas.

Digo seguramente porque el invierno que ha pasado el equipo de Grischa Niermann ha sido de lo más extraño. Se retiró Simon Yates en plena pretemporada, luego se marchó del equipo el entrenador de Jonas Vingegaard, Tim Heemskerk, el ciclista danés se cayó entrenando cuando trataba de dejar atrás a un ciclista amateur, Van Aert se fracturó el tobillo en una prueba de ciclocross… Y cuando se acumulan este tipo de contratiempos, las críticas suelen aflorar y es lo que han hecho Van Baarle y Uijtdebroeks una vez que han dejado el Visma. Críticas a los métodos de entrenamiento que resulta más sencillo tapar cuando los resultados acompañan, pero que se multiplican cuando el equipo es superado por el UAE, el Lidl-Trek o el Red Bull-Bora.

Nombres a seguir

Mientras continúa buscando un nuevo sponsor, en esta temporada de clásicas el equipo Visma tendrá la oportunidad de recuperar el prestigio perdido y Van Aert de desafiar el dominio mostrado por Pogacar y Van der Poel. El belga lleva años siendo una de las grandes figuras del pelotón, pero cuenta con un solo monumento y la Milan-San Remo que ganó cuenta ya con seis años. Por el momento, se ha recuperado antes de lo esperado de la fractura de tobillo.

También lo será Mathieu van der Poel, que ha anunciado su participación a pocos días de la prueba. Quien es seguro que no estará es Pogacar, que ya ha anunciado un calendario de clásicas muy ajustado y solo participará en Strade Bianche, Milán-San Remo, Vuelta a Flandes, París-Roubaix y Lieja-Bastogne-Lieja.

En “La Doyenne”, el esloveno se reencontrará con Evenepoel, en un esperado duelo cara a cara que no se ha podido dar hasta ahora. Hace tres años ya coincidieron en Lieja, pero el esloveno tuvo una caída que le obligó a abandonar y fue Evenepoel quien se llevó la victoria. El año pasado, en cambio, el belga llegó a Lieja con una preparación demasiado justa y estaba ya muy retrasado cuando Pogacar atacó en La Redoute. Mientras sigue postergando su estreno en las clásicas de pavés, a las que, un flandrien como él, no puede renunciar, Evenepoel se echa a sus espaldas la responsabilidad de liderar el nuevo proyecto del Red Bull-Bora, que está más pensado para pruebas por etapas, pero tendrá mucho que decir en las clásicas de las Ardenas.

Muy distintas se ven las cosas en el Lidl-Trek después del accidente de Mads Pedersen durante la primera etapa de la Volta a Valencia. A pesar de las fracturas en la muñeca izquierda y en la clavícula, el danés estaba haciendo rodillo en su casa cinco días más tarde, pero su participación en la temporada de clásicas parece bastante difícil y el liderazgo del equipo pasará al sprinter italiano Jonathan Milan.

Es una de las dificultades añadidas de la temporada de clásicas de primavera; se concentra en dos meses de competición y no espera a aquellos que han sufrido caídas inoportunas, como Pedersen o Benoot. Otros, como Van Aert, no han podido hacer una preparación adecuada y está por ver en qué condiciones llegará. La primera prueba será el sábado, con la Het Nieuwsblad y a partir de ahí, el ciclismo no para hasta terminar el 26 de abril, con la Lieja-Bastogne-Lieja. El año pasado, San Remo, Flandes y Roubaix ofrecieron un duelo para la historia entre Pogacar y Van der Poel, Pedersen dio una exhibición en Gante-Wevelgem y Skjelmose se impuso al esloveno y a Evenepoel en una Amstel preciosa. El invierno se hace largo en el ciclismo, pero vivimos una de sus épocas doradas y como cada año, la primavera es el tiempo en el que florece.