La ELA (esclerosis lateral amiotrófica) es la forma más común de enfermedad de la neurona motora (EMN) y erosiona gradual e inevitablemente la capacidad de una persona para controlar los músculos y movimientos voluntarios y para respirar por sí sola.En la patogénesis de la ELA se han implicado múltiples anomalías …


La ELA (esclerosis lateral amiotrófica) es la forma más común de enfermedad de la neurona motora (EMN) y erosiona gradual e inevitablemente la capacidad de una persona para controlar los músculos y movimientos voluntarios y para respirar por sí sola.

En la patogénesis de la ELA se han implicado múltiples anomalías moleculares , incluido el metabolismo desregulado del ARN, la agregación de proteínas, la disfunción mitocondrial, el estrés oxidativo, la disfunción de las células gliales y el transporte axonal deteriorado. Aproximadamente la mitad de los pacientes presentan un gasto energético elevado en reposo (hipermetabolismo).

Un reciente estudio de las Universidades de Queensland y de Ciencias Médicas Shiga de Japón ha revelado que el lactato en sangre puede representar un biomarcador clave para  predecir los resultados físicos y el pronóstico en pacientes con ELA. El lactato es un combustible metabólico esencial y se sabe desde hace mucho tiempo que influye en la supervivencia de las neuronas motoras. Sin embargo, los mecanismos y funciones específicos de esta conexión en los astrocitos aún no están claros.

La investigación del Dr. Nakamura en la Universidad de Shiga, junto al profesor Makoto Urushitani, ha arrojado luz al respecto. En colaboración con el profesor asociado de la UQ Frederik
Steyn, los científicos monitorearon a 146 pacientes con ELA en Japón y
Australia para demostrar que aquellos con niveles bajos de lactato en sangre
comenzaron a perder peso progresivamente después de 3 meses. «La inclusión de pacientes australianos y japoneses muestra que la correlación entre los niveles de lactato en sangre, la pérdida de peso y el pronóstico de ELA trasciende la raza y el entorno», indicó el Dr. Nakamura.  


«Nuestros hallazgos respaldan la hipótesis de que los niveles más bajos de lactato están asociados con una mayor probabilidad de pérdida de peso en pacientes con ELA, una progresión más rápida de la enfermedad y una muerte más temprana», señaló el Dr. Shyuan Ngo, profesor asociado de la UQ. 

De ahí que, de acuerdo a estos investigadores, cuanto más lactato tenga un paciente con ELA en la sangre,
más probabilidades tendrá de mantener su peso y tener un mejor pronóstico.

En definitiva, los resultados, publicados en la revista ‘Annals of Neurology’, sugieren que la disfunción metabólica puede no ser un mero fenómeno secundario, sino que podría contribuir activamente a la progresión de la enfermedad. 


«Dado que la pérdida de peso predice fuertemente la
supervivencia en la ELA, los pacientes con niveles bajos de lactato pueden
beneficiarse de un apoyo nutricional temprano e intensivo para mejorar los
resultados», concluyó el Dr. Nakamura.


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